Para construir cultura libre hay que usar infraestructuras libres

El pasado junio se planteó en la lista de correo de la red #meetcommons una contradicción muy interesante que se presenta al trabajar con los principios de la cultura libre, pero con herramientas o sobre infraestructuras que no lo son. Entendiendo, por infraestructuras, que no hablamos sólo de software sino de herramientas, espacios, medios… todo aquello de lo que nos servimos y en lo que nos apoyamos para desarrollar nuestras actividades.

Muchos hemos vivido ese conflicto interno, y nos han surgido preguntas. ¿Deberíamos ser consecuentes y apoyarnos en herramientas e infraestructuras construidas desde los mismos principios que aplicamos en nuestro trabajo, o son cosas separadas? ¿Podemos programar software libre desde un Mac? ¿Podemos hacer diseños colectivos con palés usando AutoCAD? ¿Podemos alojar iniciativas de economía alternativa en un espacio cedido y financiado por un banco?

Para mí, en esta obra del colectivo francés Rotor, ejemplo de espíritu hacker, colaboración, reutilización, sostenibilidad, arquitectura en beta y economía de medios, el Mac queda como un OVNI aterrizado de otro planeta. ¿Por qué?

Adolfo Estalella, por acotar el debate y también por picarnos un poco a todos, se posicionaba de este modo en uno de sus emails:

Mi hipótesis es que el esfuerzo por la cultura libre no pasa necesariamente por la utilización de infraestructuras libres. Es posible contribuir sustancialmente a la cultura libre mediante el uso de infraestructuras propietarias.

Este planteamiento tiene toda su lógica: muchas veces podemos ser más productivos e inclusivos si usamos las herramientas más accesibles, generalizadas, desarrolladas o conocidas, aunque no sean libres. Y si eso mejora nuestro trabajo, ¿para qué sacrificar esa eficiencia y eficacia limitándonos exclusivamente a medios “libres”?

Para lanzar el debate, en este post voy a adoptar la postura opuesta: El fin no justifica los medios. Si queremos construir cultura libre, tenemos que apoyarnos en infraestructuras libres.

En base a su hipótesis de partida, Adolfo hace varios comentarios, que voy a usar como lanzadera para seguir argumentando:

La cultura libre es más sucia e impura de lo que pensamos.

Me parece muy cierto, sería bastante ingenuo sostener lo contrario. Pero no está de más puntualizar que ambas culturas lo son. La propietaria se alimenta igualmente de lo común y de lo libre. No hay patente de engranaje que no se apoye en el concepto previo, y libre, de la rueda. Si admitimos que rara vez vamos a poder usar al 100% infraestructuras libres, es justo admitir lo simétrico. Todas aprovechan algo de otras, y por tanto todas tienen dependencias. Nos gusta hablar de blancos y negros, pero en el día a día lo que tenemos son confusos borrones de tonos intermedios.

La noción de libertad que acompaña a la cultura libre no puede colapsarse en el régimen de propiedad, como ocurre con el software libre donde es ‘libre’ el software que tiene un tipo de licencia específico. En este caso (en el de la cultura libre) implica muchos matices relacionados con la forma de organización de los colectivos, la distribución de atribuciones para la toma de decisiones, su accesibilidad y apertura…

Creo que también hay algo que puntualizar aquí: lo mismo pasa con el software. Es una simplificación muy grande pensar que el software libre está definido sólo por una licencia. Hay unos modos de hacer concretos detrás, una comunidad (con todo su debate sobre accesibilidad, apertura, responsabilidad, control, etc.) y sobre todo unas motivaciones, objetivos o valores. Richard Stallman insiste mucho en ello y es en parte la causa del cisma de principios entre los términos “software libre” y “open source”. Si vamos a inspirarnos para algo en el software libre, hay que coger todo el fenómeno cultural en su conjunto.

Todos esos aspectos están mediados por las infraestructuras digitales y las de software libre generan en ocasiones jerarquías relevantes porque no todo el mundo tiene la experticia necesaria para tomar el control de esa tecnología.

De nuevo, esto no sólo aplica al software libre. Toda infraestructura digital (en realidad toda tecnología) genera jerarquías desde el punto de vista de su acceso, uso y control. Hay algunas aplicaciones libres que levantan barreras de usabilidad (y otras que no), y hay algunas aplicaciones privativas que levantan barreras económicas (y otras que no). Etcétera.

Aclarado esto, paso a intentar argumentar por qué creo que es necesario el uso de infraestructuras libres y por qué sin ellas no podemos construir una cultura libre fuerte, consistente y duradera. Ahí van unos cuantos motivos encadenados:

La infraestructura moldea la costumbre. Lo que se produce con el apoyo de una cierta infraestructura adopta modos de hacer distintos que lo que se produce con otra. Cambiar los modos de hacer requiere muchas veces cambiar la infraestructura. Si no podemos cambiarla porque no está en nuestras manos, estamos moviéndonos dentro de límites impuestos por otros. Ejemplo: ¿Podría La Tabacalera desarrollarse igual si su comunidad no pudiera pintar, arreglar o intervenir en general, por sí misma, sobre el edificio que ocupa?

La costumbre crea dependencia. El modo de hacer, cuando se incorpora como costumbre, se traduce en una dependencia directa de cierta infraestructura. Podemos seguir confiando y apoyándonos en la infraestructura propietaria porque ya la conocemos y nos resulta cómoda e inclusiva, sin requerir un desarrollo añadido en lo personal, en lo social y en la propia herramienta. A corto plazo esto es eficaz y eficiente. A largo plazo, estamos desentrenando nuestro poder de cambio, lo que nos deja en manos de una infraestructura que no controlamos y que nos puede dejar tirados o incluso volverse en nuestra contra en cualquier momento. ¿Os han cerrado alguna vez, por un motivo ajeno a vosotros, la cuenta de Google? ¿Pensáis que no va a suceder nunca? ¿Habéis pensado qué pasaría con vuestros documentos, vuestra agenda, vuestros mails, etc.?

La dependencia es una debilidad. Si nuestro objetivo es tener una cultura libre fuerte pero dependemos (porque hemos adaptado nuestros modos de hacer, o porque tenemos allí alojados nuestros bienes) de una infraestructura privativa, el futuro de lo que hagamos estará en manos de intereses no “procomunitarios”. Nos hace crecer más cómoda y rápidamente, pero nos puede hacer caer con la misma facilidad y velocidad. Y tras esa caída, podemos encontrarnos con que todas las alternativas están por construir… porque claro, nadie lo ha hecho por nosotros.

El final de una dependencia puede ser un trauma… o un desarrollo. O hacemos evolucionar nuestras infraestructuras poco a poco conforme cambiamos nosotros, o tendremos que sufrir un cambio brusco y traumático, con pérdidas de energía o recursos y una gran caída en la eficiencia y la eficacia. El desarrollo de una comunidad sucede relación cercana con el de sus infraestructuras, y es más potente si es evolutivo y consciente que traumático e involuntario.

El desarrollo es necesario para el empoderamiento. Invertir esfuerzo regularmente en conocer, controlar y mejorar nuestras infraestructuras es lo que nos libera de la dependencia de ellas, porque nos hace capaces de modificarlas o de cambiar a otras. Una comunidad que no ha participado nunca del desarrollo de sus herramientas no tiene poder sobre ellas, y actúa más torpemente ante otras nuevas.

El desarrollo va ligado al uso. No podemos pretender que las infraestructuras se desarrollen si no las utilizamos para cubrir nuestras propias necesidades. La infraestructura resuelve problemas actuales y tangibles, no puede desarrollarse sobre ficciones de uso ni sin la participación de los agentes interesados. Por eso hay cientos de editores de texto libres (los necesitan-desarrollan los propios programadores) y prácticamente ningún programa libre de, por ejemplo, cálculo de estructuras. Scratch your own itch, que le dicen. Cuantos más perfiles sociales necesiten, usen e influyan en una infraestructura, más inclusiva será y más potente será su desarrollo.

En resumen:

La infraestructura libre es una inversión de futuro. Una cultura de fuerte desarrollo de infraestructuras abiertas permite a cualquier comunidad evolucionar más allá de las restricciones que estas imponen. Y al contrario, una comunidad que depende de medios “intocables” sólo podrá crear y desarrollarse exclusivamente dentro de los límites de éstos, o saltar por desbordamiento de unos a otros, con el desgaste no constructivo que eso supone.

El poder que la infraestructura te da, la infraestructura te lo quita. Y por eso es importable que podamos controlar qué nos da y qué nos quita la infraestructura. Renunciar a ese empoderamiento futuro por una cuestión de conveniencia cortoplacista empieza, hoy día, a rozar lo temerario. Las infraestructuras para construir cultura libre tienen que ser libres, como mínimo, en todo el ámbito de acción de una comunidad, e idealmente alcanzar más allá de esta. Si entendemos que la cultura libre contiene muchas comunidades interconectadas, es fundamental que la infraestructura sea libre para todas ellas, de modo que lo que una produzca pueda cubrir lo que otra necesita, y viceversa.

Bien… en este punto del post pensaba abordar de forma más práctica la pregunta crítica: ¿cómo resolvemos el conflicto que se plantea cuando, a corto plazo, son más limitantes las infraestructuras libres que las privativas?

Tenía cuatro párrafos más escritos sobre este punto, pero me temo que mi propuesta iba a desdibujar lo expuesto hasta ahora, y prefiero dejarlo claramente posicionado en un lado de la balanza, aunque sólo sea para facilitar el debate.

¿Qué pensáis sobre esto? ¿Creéis que es mejor renunciar a la libertad en las infraestructuras a cambio de poder trabajar de forma más eficiente para otros aspectos de la cultura libre? ¿O hay que apostar, cueste lo que cueste, por desarrollar infraestructuras libres para construir esa cultura desde una mayor coherencia?

Construyendo una tensegridad | Maqueta de la Needle Tower II

Allá por 2008 publiqué un artículo mostrando una maqueta “tensegrity” que hice para un trabajo de la carrera. Desde entonces viene siendo una de las entradas más visitadas del blog y son bastantes las personas que me han contactado para preguntarme acerca de su diseño y construcción. Finalmente, a raíz de un correo de Patricia, me he decidido a publicar algunos detalles (los pocos que tengo) sobre su ejecución a escala de maqueta… o al menos sobre la manera en que yo logré hacerla.

La verdad es que no me extraña que generen tantas dudas: son estructuras complicadas de visualizar, modelizar y construir. Tras este primer y único intento de hacer una, tengo que decir que la Needle Tower II de Kenneth Snelson, en la que se basa, me parece una auténtica maravilla de la ingeniería y la construcción. Echad un vistazo a estos vídeos:

Para empezar, está la complejidad de replanteo y montaje. Es curioso que para este tipo de instalaciones (en los vídeos salen 3 distintas del mismo autor) sea necesaria una maqueta de referencia incluso directamente a pie de obra. Por experiencia, hay una fase del montaje en la que todo se convierte de pronto en un indescifrable caos de tubos y tirantes, y hay que mantenerse muy concentrado (y tenerlo todo bien etiquetado) para no perder la visión de conjunto. Durante las tardes que pasé metido en mi habitación para hacerla, salí varias veces resoplando de frustración. Y me lo pasé en grande, todo hay que decirlo.

Comparación entre el caos intermedio (atención al sofisticado andamiaje montado con la mesa y un atril) y el resultado final.

Comparación entre el caos intermedio (arriba: atención al sofisticado andamiaje montado con la mesa y un atril) y el resultado final (abajo).

foto2008_0228_204934AA_

La siguiente dificultad es el proceso de tensado. Es casi como afinar un instrumento musical. De hecho, a falta de un dinamómetro (como sí usan en el vídeo), llegué a guiarme por el sonido. Si no se tensan igual todos los tirantes, la estructura se desvía de su geometría ideal. Si no se tensan lo suficiente, se mueve como un flan, como puede verse en uno de los vídeos. Si por lo que sea de pronto se suelta un tirante, la estructura salta como un muelle y vuelve automáticamente al caos, y sólo volver a encontrar el cabo del que tirar para tensarla de nuevo es ya un reto.

De estas complicaciones se deduce por qué estas estructuras, pese a ser tan ligeras, resistentes y fascinantes, no se han empleado apenas en la edificación, al menos en su forma más pura (pequeñas islas de compresión en un mar de tracción, que decía Fuller): excesivo movimiento y baja seguridad. El movimiento se puede reducir aumentando la tensión en los cables, pero es muy difícil alcanzar una rigidez “habitable” sin sobrepasar las tensiones admisibles. En cuanto a la seguridad, es poco menos que un suicidio hacer depender toda la estructura de uno solo de sus cables. Una sola persona malintencionada con unas tenazas en mano podría hacer saltar una estructura de estas por los aires… y probablemente recibiría un castigo instantáneo en forma de un tremendo latigazo.

Con todo esto en mente, me he puesto a rebuscar en mi disco duro en busca de algo de información que se pudiera reutilizar para volver a hacer una maqueta similar. Me he encontrado con unas fotografías de bastante mala calidad y un par de referencias útiles, pero el documento clave es un modelo de CAD con el “replanteo”, el desarrollo en plano de la estructura.

Descargar paquete de información

He añadido un documento con algunas notas:

En el archivo .dxf hay dos formas de disponer los tirantes. Una “canónica” o geométricamente más regular como la descrita por René Motro, y otra que es la que emplea Snelson y que finalmente utilicé. En teoría, ambas deberían funcionar de forma similar.

espesores

En el desarrollo en CAD no tuve en cuenta los espesores de los tubos, y hay unos milímetros de tirante que faltan para poder rodear los extremos de éstos. Es decir, si se usaran tirantes y tubos de esas dimensiones, la tensión sería excesiva y la estructura sería imposible de completar. Lo sé porque me pasó. Observad hasta qué punto se fueron curvando las varillas-guía de madera conforme introducía las de aluminio:

Curvatura por tensión excesiva

Para terminar, os dejo un documento resumen, también incluido en el paquete:

PD: Acabo de recordar en 2010 me contactó Biagio di Carlo para incluir algunas fotos de la maqueta en un libro sobre tensegridad, y no me había puesto a buscarlo hasta ahora. Por si queréis profundizar mucho más en el tema, aquí está: Tensegrity World.

Autofocus: productividad para flojos de voluntad

Autofocus

Hace ya unos años, mientras trabajaba en mi PFC, me olvidé tanto del resto del mundo que la cosa empezó a descontrolarse. Mi lista de tareas (que gestionaba sin mucho criterio) no hacía más que extenderse, y no veía en el horizonte ninguna posibilidad de reducirla. Al final, en medio de un agobio importante, decidí dejar el proyecto de lado y me pasé 3 días estudiando métodos/técnicas de productividad: GTD, Pomodoro y, finalmente, Autofocus, de la que hablaré ahora mismo.

Salí de aquella crisis de productividad tan rápido que durante unos días creí haberlo superado para siempre. Ya está, ahora soy una máquina, que se prepare el mundo.

Pues… no. Aprender cualquier método lleva bastante práctica, pequeño saltamontes. Por mucho que sigas blogs y leas libros sobre ello, no se trata tanto de saberse una técnica como de cambiar ciertos hábitos, y eso, siento decirlo, es muy difícil y lleva bastante trabajo. Esa es la demoledora verdad:

Si eres inconstante, perezoso o lo tuyo es dejar las cosas para más adelante, adoptar un método de productividad te va a resultar tan difícil como abordar las tareas sin él.

Entonces, ¿no hay esperanza? Bueno… Sigue leyendo

Tú pones el precio

Open - Fuente: fad.cat

Open – Fuente: fad.cat

Al ir a informarme sobre la Open Design Conference me ha llamado mucho la atención una cosa: el precio de la inscripción lo pones tú. Concretamente, los organizadores lanzan la siguiente propuesta:

Queremos que seas tú quien ponga precio a la entrada. Para facilitarte este ejercicio, ponemos a tu disposición la siguiente información:

1 – El programa del congreso
2 – El presupuesto con los costes de organización
3 – Los objetivos de ingresos que nos hemos marcado para hacer el congreso sostenible y perdurable en el tiempo

Ponderando esta información con tus circunstancias personales, podrás tomar una decisión responsable, justa e informada.

Me parece un gran ejercicio de coherencia, de compromiso, de transparencia y sobre todo de confianza. De confianza, no como “nos fiamos de vosotros”, sino como “confiamos en que estáis preparados” para tomar esa libertad con responsabilidad. Es de ese tipo de valientes  experimentos que apuntan a una nueva forma de entender la economía, a años luz de la que predomina hoy en día y mucho, mucho más ilusionante.

Cita

Los analfabetos del mañana no serán los que no hayan aprendido a leer, sino los que no hayan aprendido a aprender.
H Gerjuoy