Autofocus: productividad para flojos de voluntad

Autofocus

Hace ya unos años, mientras trabajaba en mi PFC, me olvidé tanto del resto del mundo que la cosa empezó a descontrolarse. Mi lista de tareas (que gestionaba sin mucho criterio) no hacía más que extenderse, y no veía en el horizonte ninguna posibilidad de reducirla. Al final, en medio de un agobio importante, decidí dejar el proyecto de lado y me pasé 3 días estudiando métodos/técnicas de productividad: GTD, Pomodoro y, finalmente, Autofocus, de la que hablaré ahora mismo.

Salí de aquella crisis de productividad tan rápido que durante unos días creí haberlo superado para siempre. Ya está, ahora soy una máquina, que se prepare el mundo.

Pues… no. Aprender cualquier método lleva bastante práctica, pequeño saltamontes. Por mucho que sigas blogs y leas libros sobre ello, no se trata tanto de saberse una técnica como de cambiar ciertos hábitos, y eso, siento decirlo, es muy difícil y lleva bastante trabajo. Esa es la demoledora verdad:

Si eres inconstante, perezoso o lo tuyo es dejar las cosas para más adelante, adoptar un método de productividad te va a resultar tan difícil como abordar las tareas sin él.

Entonces, ¿no hay esperanza? Bueno… Sigue leyendo

Tú pones el precio

Open - Fuente: fad.cat

Open – Fuente: fad.cat

Al ir a informarme sobre la Open Design Conference me ha llamado mucho la atención una cosa: el precio de la inscripción lo pones tú. Concretamente, los organizadores lanzan la siguiente propuesta:

Queremos que seas tú quien ponga precio a la entrada. Para facilitarte este ejercicio, ponemos a tu disposición la siguiente información:

1 – El programa del congreso
2 – El presupuesto con los costes de organización
3 – Los objetivos de ingresos que nos hemos marcado para hacer el congreso sostenible y perdurable en el tiempo

Ponderando esta información con tus circunstancias personales, podrás tomar una decisión responsable, justa e informada.

Me parece un gran ejercicio de coherencia, de compromiso, de transparencia y sobre todo de confianza. De confianza, no como “nos fiamos de vosotros”, sino como “confiamos en que estáis preparados” para tomar esa libertad con responsabilidad. Es de ese tipo de valientes  experimentos que apuntan a una nueva forma de entender la economía, a años luz de la que predomina hoy en día y mucho, mucho más ilusionante.

Cita

Los analfabetos del mañana no serán los que no hayan aprendido a leer, sino los que no hayan aprendido a aprender.
H Gerjuoy

Editar vídeo con Blender: cuarenta cosas que aprendí en dos días

Curso de Blender

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de apuntarme a un taller intensivo (¡y tanto!) de Blender impartido por Carlos Padial, uno de los impulsores del proyecto Kinoraw (co-financiado hace un par de años por Goteo), que trabaja habitualmente con software y hardware libre para la grabación y edición de vídeo. Para mí fue la excusa perfecta para ponerle las manos encima a este programa, y de paso adquirir un poco de soltura con la edición de vídeo, que me viene haciendo falta.

Tras las intensas 16 horas del taller, tengo que decir que quedé impresionado con las funcionalidades de edición de vídeo que tiene este programa. Aunque es más conocido por sus capacidades de modelado y animación 3D, para las que fue concebido, tiene grandes posibilidades para el montaje y el postprocesado de imágenes estáticas y vídeo. Y lo mejor es que, teniendo toda esa maquinaria 3D detrás, se pueden combinar los clips importados con animaciones y pasarlo todo ello por un editor de nodos para lograr todo tipo de efectos.

Os dejo un resumen de lo aprendido para que os hagáis una idea de lo que se puede aprender a hacer en unas horas, y algunos enlaces por si os pica la curiosidad. El primer día aprendí a hacer con Blender todo lo que sabía hacer con Premiere o cualquier otro programa (que no era mucho, la verdad), y a partir de ahí todo fue un descubrimiento. El orden fue un poco caótico, pero de una u otra manera acabamos dando un repaso bastante completo:

  • Perder el miedo y empezar a manejarme con la interfaz de Blender, flexible como pocas.
  • Crear archivo y configurar las copias de seguridad automáticas (de 2 tipos).
  • Importar clips de vídeo y audio y situarlos en el secuenciador.
  • Definir el formato de salida como secuencia de imágenes o como vídeo, con todas sus propiedades.
  • Renderizar una previsualización en cualquier ventana.
  • Realizar cortes: hard cut y soft cut.
  • Probamos una extensión hecha por Carlos, Jump to cut, que permite saltar rápidamente de un corte a otro como en otros editores de vídeo.
  • Reubicar y reenlazar clips en un proyecto.
  • Ajustar el modo de fusión de los clips.
  • Controlar y animar la velocidad de un clip. Keyframes y editor gráfico de la animación.
  • Probamos la extensión Sequencer extra actions, que añade muchas funcionalidades al secuenciador.
  • Empiezo a comprender lo sencillo y potente que es hacerte tus propios scripts y cargarlos como extensiones.
  • Transiciones.
  • Trabajo con proxys, versiones de baja resolución de los clips para trabajar de forma más fluida y optimizar recursos.
  • Uso de capas de ajuste para retocar la imagen o aplicar efectos.
  • Extensión Proxy and audio tools, para optimizar el trabajo con proxys y extraer y sincronizar audio.
  • Renderizado multithread, o cómo poner a trabajar a todos los núcleos del procesador a la vez. ¡Bestia!
  • Exportar audio como un conjunto de pistas independientes para procesar en un editor de sonido.
  • Echo turbo, un ejemplo de script para hacer efecto de eco visual en el vídeo.
  • Use transform tool, script para editar la rotación/escala/posición de un clip como si estuviéramos editando un objeto 3D.
  • Montaje aleatorio: ejemplo de un script con un enfoque más creativo y experimental.
  • Audio backing: ¡usar el audio para controlar cualquier parámetro el vídeo! Por ejemplo, que los sonidos graves oscurezcan automáticamente el vídeo, al ritmo.
  • Drivers: usar cualquier parámetro de un objeto 3D animado para controlar cualquier parámetro del vídeo. Con esto ya empecé a alucinar de verdad.
  • Rizar el rizo: hacer que el audio afecte a un parámetro de un objeto 3D, y que éste afecte a un parámetro del vídeo. O a varios, todo a la vez y de forma automática. Aquí ya empezaban a patinarme algunas neuronas, pero logré resultados prometedores y sobre todo me hice una idea de las enormes posibilidades de esto.
  • Componer una animación 3D hecha en el mismo archivo de Blender (en la vista 3D) con clips de video.
  • Sincronización de audio con el editor de sonido Ardour. Es decir, tener Blender abierto para editar el vídeo, y Ardour a la vez, y sincronizado, para editar el audio. The power of scripts.
  • Etalonaje: conceptos básicos, las tres fases de edición del color.
  • Histograma para ajustar el punto blanco y el punto negro.
  • Monitor de ondas para ajustar la luminosidad.
  • Balance de blancos: corregir dominantes de color.
  • Balance de color general.
  • Ajustes selectivos: por luminosidad, por colores, por áreas (máscaras) o por keyframes (ajuste en el tiempo).
  • Ajustes paramétricos con el editor de nodos (ver parte superior de la foto).
  • Paro cerebral por sobrecarga, y luego, esta sensación:

Mis tres conclusiones más importantes:

  • Un curso presencial impartido por alguien que maneje la herramienta y trabaje profesionalmente con ella vale más que 1000 videotutoriales.
  • En un momento de mi vida en el que he empezado a seleccionar qué quiero aprender y qué no, he decidido que Blender merece mucho la pena. Es un software libre con una comunidad y un soporte enormes, y sus características lo convierten en una herramienta audiovisual, polifacética como pocas, que cumple ella sola las funciones de paquetes privativos como Premiere, Final Cut, After Effects, etc. Al menos para mí que tengo un nivel bajo y todavía no me había acostumbrado a ningún otro software. Supongo que un profesional notará que hay cosas que faltan… lo que me lleva al tercer punto.
  • Los scripts desarrollados por Carlos me enseñaron varias cosas. Primero: Si echas de menos una función, puedes desarrollarla tú mismo, y en el proceso te liberarás de la tiranía de la herramienta. Segundo: Un script, por técnico que suene, es una cosa bastante sencilla que te permite añadir funciones a Blender para convertirlo en tu editor de vídeo ideal o, por qué no, en un software para arquitectura. Tercero: Python, como lenguaje de programación, es tan sencillo como lo pintan, y es candidato a ser el próximo que aprenda tras el combo HTML+CSS. Cuarto: Todo esto te permite adaptar el programa a tu flujo de trabajo, en lugar de hacerlo al revés como suele suceder.

Links relacionados:

Página oficial de Blender
Kinoraw – audiovisual con software y hardware libre
Un tutorial de Blender VSE (Video Sequence Editor)
Blender:Guía visual de iniciación para recién llegados, por Joaclint
Addons para Blender VSE, en la web de Kinoraw
Un blog, bastante técnico, sobre Blender VSE

Cambiando el mundo a golpe de cuchara

Disco Sopa en Matadero - Foto de Cocook en Flickr

Hoy, en un par de horas dando vueltas por la exposición We Traders en Matadero, con la “discosopa” (cena cocinada colectivamente, con música de fondo, y usando comida que de otro modo iba directa a la basura) que han organizado los de Foodsharing y Cocook hoy allí, me he reafirmado en que hay un mundo mejor que pugna por desarrollarse y que, sorpresa, está en este, al alcance de cualquiera… y más aún, hecho por cualquiera. Sin héroes, sin jaleos, desde lo más rutinario de nuestras vidas, como puede ser, en este caso, la comida.

Para los faltos de esperanza o imaginación, para los que no saben que hay que mirar por otros lados para encontrar buenas noticias o para los que las buscabais sin encontrarlas, os dejo algunas de las iniciativas que he conocido hoy:

The food assembly

The Food Assembly: Una forma de crear “micromercados” que nos permiten tener acceso a una alimentación sana y de proximidad, sin intermediarios, en contacto con los productores y los demás consumidores.

CompartoPlato: ¿Te sobra comida? ¿No tienes tiempo para cocinar? Cuántas veces he cocinado para mí solo y pensado “con el mismo esfuerzo y mucho más entusiasmo, podría estar haciendo comida para cuatro”. Aprovechar esos esfuerzos, conocer a tus vecinos y evitar desperdicios de comida, todo en uno. Si, sin que nos cueste mucho más, podemos ayudarnos unos a los otros y además disfrutarlo… ¿por qué no?

MeetMeals: Esta plataforma, un poco más sofisticada, propone también una manera de optimizar el esfuerzo que supone cocinar, y de paso conocer gente. Claro que empieza a parecerse tanto a un restaurante que me surgen dudas. La anoto como algo que quizás está en los bordes de la “economía del compartir” (sharing economy).

Imagen de Yo Compro Sano

Yo compro sano: Una plataforma que intenta facilitar un sistema de distribución, por venta directa de “cajas” sin intermediarios, que está ganando fuerza rápidamente. Permite poner en contacto a productores y consumidores, estimar la demanda y organizar la entrega entre todos.

Red de Huertos Urbanos de Madrid: La horticultura urbana, además de mejorar el medio ambiente de la ciudad, ofrece, a los urbanitas empedernidos, la posibilidad de reencontrarnos con las bases de nuestra civilización, usar nuestras manos, socializar y además comer verduras nacidas entre todo eso. Y cosas que me dejo. Que se hayan unido en red da una idea del alcance que está cogiendo el tema.

Red Agroecológica de Lavapiés: Un esfuerzo por conectar, a nivel de barrio, distintas iniciativas relacionadas con la alimentación para garantizar la soberanía alimentaria, la calidad y el acceso de forma sostenible a los alimentos para todas las personas, independientemente de sus recursos. ¿No suena a algo que debería estar haciendo el gobierno? Ya.

CoCook: Es un movimiento global colaborativo que promueve enventos como la Disco Sopa de hoy en espacios públicos, conectando personas, conocimientos, ideas y alimentos en una celebración del consumo responsable y la buena vida. Las ingeniosas cocinas móviles que usan en este tipo de eventos han sido igualmente desarrolladas por ellos y otras personas en talleres previos.

Disco Sopa en Matadero - Imagen por Cocook en Flickr

Foodsharing (Comida Basura): Esta iniciativa se propone construir mercado abierto y gratuito para que personas, productores, y comercios puedan intercambiar y reutilizar excedentes alimentarios. La cantidad de comida que se echa a perder con el sistema alimentario actual es indecente. Hoy mismo el excedente puntual de una pequeña cadena de tiendas de comida ecológica ha dado de cenar a más de un centenar de personas.

TimeRepublik: Este es un “bonus link” porque no está relacionado exclusivamente con la alimentación. Es un banco de tiempo bastante potente e internacional, una forma de economía sin dinero que tengo ganas de probar.

Todas ellas (o casi) abordan la justicia social, la soberanía alimentaria, la salud, la sostenibilidad y en definitiva, la calidad de vida, desde la comida. Si esto se puede ver en media tarde de sábado en un lugar de Madrid, imaginad las que habrá en toda la ciudad, en todo el país, en todos los otros aspectos de nuestra vida diaria. Vértigo. Lo de que no hay esperanza, que no hay nada que hacer, ya no me lo creeré jamás. Está casi todo por hacer, y podemos empezar a hacerlo ya.