La noticia positiva

A veces me preguntan cómo es que vivo sin escuchar las noticias, sin ver el telediario, sin leer los periódicos. Con un “¿Pero tú en qué mundo vives?” casi me acusan de falta de compromiso para con lo que ellos llaman realidad. Mi respuesta siempre es la misma: “Vivo en un mundo idéntico al tuyo, pero con un futuro muy diferente”.

Hay un dicho en muchos deportes, sobre todo en aquellos en los que se hacen maniobras, que dice: irás hacia donde mires. Este mismo dicho, muy poco modificado y simplemente aplicando la lógica, serviría para decir: mira hacia donde quieras ir.  Estoy convencido de que para lograr un mundo mejor hay que visualizarlo, imaginarlo como paso previo a ir hacia él. Y las noticias no son la excepción: cada día es más necesario que se habiliten canales de comunicación donde puedan circular todas esas cosas buenas que estamos deseando oír. Programas de radio, editoriales, canales de TV o medios digitales de cualquier tipo; medios que cuenten todo lo bueno que se está haciendo para que podamos saber de su existencia, y elegirlo entre todo lo demás.

Porque al final se trata de elegir. Es imposible atender a toda la información disponible simultáneamente. Escuchar el telediario y leer el periódico implica renunciar a emplear ese tiempo atendiendo a otro tipo de medio seleccionado con más adecuación a mí mismo como receptor. Y la diferencia entre uno y otro caso es que alguien seleccione la información por mí, o que la seleccione yo mismo en función de las fuentes en las que confíe, en función de mi forma de ver la vida o sencillamente de lo que realmente quiero saber de este mundo.

Cuando digo esto me responden que no puedo vivir ignorando todo lo que hay de negativo por ahí, o de otro modo las injusticias −por ejemplo− nunca serían conocidas, ni solucionadas. Parte de verdad hay ahí, pero el caso es que nada justifica lo contrario, es decir, vivir ignorando las cosas positivas. Y precisamente ésas han sido demasiado descuidadas desde la aparición de los medios de comunicación masiva.

Internet, con la capacidad que tiene de crear innumerables canales distintos en respuesta a la iniciativa personal, es una herramienta fantástica para la selección de la información que queremos que nos llegue, y como muestra os traigo un par de proyectos que destilan positividad, en la línea del ya citado ecopop:

SomethingGood, literalmente “algo bueno”, de la mano de la joven emprendedora Annie Wadhams. Es una recién nacida web que se dedica a publicar noticias positivas de cualquier tipo y procedencia. Desde una iniciativa artística dedicada a producir un cambio social en un entorno conflictivo, hasta una panadería cuyos ingredientes proceden de una bien montada red local de granjas ecológicas. Llevaba tanto tiempo imaginando que debía existir una web así que escribí a la autora dándole todas las ideas que tenía en la cabeza al respecto, y por lo que sé, algunas están en vías de hacerse realidad. Espero que SomethingGood crezca y se multiplique por todas partes.

Otra mención es para AYLrenovables, un proyecto de mi amigo  Jose Enrique Saiz cuyo desarrollo llevo siguiendo desde hace un tiempo. Más específico (y por tanto más exhaustivo y operativo) que el anterior, éste trata de dar voz en la red, de una forma contemporánea, participativa y abierta, a las energías renovables. Un concepto sencillo y útil que lleva detrás mucho trabajo para convertirlo en uno de esos sitios dignos ser una sección más del periódico personalizado de cualquiera de nosotros. ¡Directo al Google Reader!

Y un ejemplo más, este en la línea del primero y destacable por su sencillez de planteamientos, es Our Future is TBD, un breve boletín que cada semana te envía, en sus propias palabras “una idea capaz de sacudir el mundo y una acción colectiva para mejorar nuestro futuro”, porque el futuro, dicen, es TBD, To Be Determined, aún por determinar.

Es una lástima no conocer más proyectos en nuestro idioma, pero creo que esto no es más que la primera ola de una serie que llegará y erosionará poco a poco la inercia del pesimismo, del conformismo y de la pasividad. Os animo a buscar en todos los medios, físicos o culturales, analógicos o digitales, este tipo de iniciativas y crearos vuestra propia infosfera alrededor, para que cuando os pregunten “¿Pero tú en qué mundo vives?” les podáis contestar: “A las puertas de ese mundo mejor en el que quiero vivir”.