Un verano más… o menos

Los lunes al sol. Y los martes. Y los miércoles. Y los jueves. Y los viernes. Y los sábados. Y los domingos. Salvo algún día libre robado al mar en favor de la arquitectura, así ha sido este verano. Todo el día pisando las algas en las tranquilas aguas de Flat Beach, Santa Pola (en inglés suena mejor, así como… californiano). Tostado y salado como una almendra, acribillado por las medusas, con las piernas llenas de cortes producidos por las aletas de carbono y las orzas, acosado por hordas de chiquillos ávidos de actividades veraniegas, preocupado con los avatares que trae dirigir una escuela de windsurf, deseando que acabe el verano para poder dedicarte a otros proyectos que te zumban por la cabeza… hasta que de pronto un día te encuentras casi solo en la playa, bajo un cielo gris y un mar plomizo e inmóvil, y te das cuenta de que ha llegado septiembre.

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