El culto a lo hecho

Viendo el otro día el streaming de Urban Social Design Experience se mencionó en el chat algo sobre el manifiesto del Culto a lo Hecho.

No soy muy amigo de manifiestos (basta ver mi reacción al último que leí), su rotundidad y radicalidad me resultan intelectualmente incómodas, por así decirlo. Sin embargo, reconozco su valor como definiciones extremas y limpias de diferentes formas de ver la vida que por lo demás siempre solemos encontrar en una forma más mezclada.

Ahí va una traducción más o menos libre, teniendo en cuenta lo escueto del idioma y del manifiesto en sí:

  1. Hay tres estados del ser: no saber, acción y terminación.
  2. Acepta que todo es un borrador: ayuda a llevarlo a cabo.
  3. No hay etapa de edición.
  4. Pretender que sabes lo que estás haciendo es casi lo mismo que saber lo que estás haciendo, así que simplemente acepta que sabes lo que estás haciendo aunque no lo sepas, y hazlo.
  5. Destierra la procrastinación. Si esperas más de una semana para llevar a cabo una idea, abandónala.
  6. El objetivo de llevar algo a cabo no es acabar, sino poder llevar a cabo otras cosas.
  7. Una vez que has acabado algo, puedes tirarlo.
  8. Ríete de la perfección. Es aburrida y te impide acabar.
  9. La gente que no tiene las manos sucias está mal. Hacer algo te hace estar bien.
  10. El fracaso cuenta como hecho. Así que comete errores.
  11. La destrucción es una variante de lo hecho.
  12. Si tienes una idea y la publicas en internet, cuenta como el fantasma de algo hecho.
  13. Lo hecho es el motor de más.

Este manifiesto en concreto me ha llegado por varias razones. Me encanta su desparpajo con toques humorísticos (me encanta que sean 13 puntos, y no los forzados 3 o 10 de toda la vida) y el hecho de que los propios autores lo trivialicen ya antes de presentarlo. Pero por otro lado no deja de contener varias sugerencias importantes, en la línea tan contemporánea de la beta perpetua, el work in progress, el learning-by-doing, y demás conceptos “2.0”, pero también en un plano mucho más personal:

A mí, que últimamente ando liado con muchos procesos de puesta en marcha, conexión, relación o gestión la mayoría de las veces difícilmente tangibles, me ha servido como tranquilizante y a la vez como revulsivo. Como cuando me pongo a arreglar la bicicleta y descubro que me encanta ese trabajo, este manifiesto me ha recordado otros tiempos (no muy lejanos) en los que he vivido más del hacer que del pensar, y aunque ellos no lo diferencian ni lo mencionan directamente, también más ligado a lo físico que a lo digital. Siempre con las manos manchadas: de serrín, de cola, de pintura, de grasa…

Y me ha recordado que para hacer efectiva una mínima praxis hay que mantener un equilibrio entre la especulación estratégica y la pura y simple creación. Que tratar de apuntar bien no debe evitarnos disparar una y otra vez hasta acertar. Dicho y hecho. O tan radicalmente como proponen ellos: sin saber, hacer, y acabar.

PD: En esta página se puede leer una frase que no quedaría mal en este manifiesto: “Acabado es mejor que perfecto”.

10 pensamientos en “El culto a lo hecho

  1. Compañero! ! !he recordado que muchos psicoanalistas suelen tener muchos ejercicios que justamente van de intentar dar a la mente una destreza tangible (a veces concretamente manual) para tratar de enlazar esa dinámica con la intelectual, así si estas en una “maraña” de líos (psicointelectuales) te piden que “desates nudos”…reales por ejemeplo de cordones de zapatos, como para ir dándole a la mente un indicativo de conexión de lo uno con lo otro…

  2. Ahora que parece que lo estás entendiendo :-P…. tenemos un Tandem pendiente, ¿mañana te viene bien?

  3. Jajajajaja… JE, ¿sabes que cuando escribía esto me acordé precisamente del tándem y de nuestra conversación al respecto? Genial xD
    Pero bueno, hacer cosas no quita tener que priorizar un poco, y ahora mismo la verdad es que no me da para ponerme a hacer tándems. Pero recojo el desafío: en cuanto pueda sacar un par de días libres, lo empezamos… ¡y acabamos! Y salimos de dudas sobre su hipotético funcionamiento como vehículo articulado de propulsión independiente ;)

    Mario, yo también había oído algo de eso. En el colegio donde estuve en Alemania (pedagogía Waldorf) enseñaban las tablas de multiplicar dando saltos o andando por la clase, haciendo trabajar mente y cuerpo a la vez.

     

     

    • Jeje, así que la conoces. Yo estuve en preescolar y luego un año en Alemania. Mi madre es maestra Waldorf así que conozco bastante esa metodología, y lo que sé de ella me encanta.

  4. Sí, aceptar que cada cosa hecha es un borrador, un prototipo, ayuda a ponerte las pilas, pero sigo pensando que en algunas cosas hay que pararse y apuntar bien.
    De todas formas me gusta el punto de “pretender que sabes lo que estás haciendo es casi lo mismo, que saber lo que estás haciendo”
    me la apunto!

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