Premio Ejemplo a Activadores Urbanos

Ayer estuve por primera vez en una gala de premios, como premiado. El PSOE de Alicante ha puesto en marcha el Premio Ejemplo con la idea de reconocer el trabajo de personas o colectivos que trabajen en Alicante y estén contribuyendo a mejorar la ciudad. Y deben de haberse acercado bastante al “nivel de calle” para haber encontrado a Activadores Urbanos, un colectivo incipiente que formamos Mario Hidrobo, Laura Gea y yo a raíz del taller What if…? Alicante en 2010, y que desde luego no se mueve demasiado en los entornos y canales que habitan los políticos habitualmente.

Premio Ejemplo 2012

Hace dos años nos presentamos individualmente a unas becas para ayudar en la dinamización del taller, y nos volcamos en dar visibilidad a los Silos de San Blas ante otros colectivos y la ciudad en general. La experiencia fue fantástica además de intensa (todos los participantes metimos allí mucho entusiasmo, trabajo y energía), y al final nos quedamos con ganas de perpetuar esa figura, el “activador urbano”, que pensamos que muchos ciudadanos podrían llegar a hacer suya. De ahí nació el pequeño colectivo que formamos y que hemos estado impulsando (especialmente Mario, porque yo desde Madrid me he quedado un poco desconectado) en estos últimos meses. Y apenas hace un par de semanas nos contactaron para comunicarnos que nos daban el Premio Ejemplo “por nuestra labor de promoción y desarrollo de un urbanismo participativo y sostenible”. Inesperado y esperanzador a partes iguales.

Esperazador porque parece que al menos una parte de la política alicantina parece estar despertando, comenzando a “escuchar la ciudad”, dejando una posición parcial o alejada y acercándose a la actividad que bulle en ella. Que nos hayan encontrado y reconocido, siendo como somos un colectivo todavía relativamente pequeño y reciente, dice mucho de esto. O al menos eso quiero creer.

Con todo, a mí recibir un premio así me resulta extraño. En casi todo lo que hacemos en la ciudad participa tanta gente y con perfiles tan diversos, que se hace raro aceptar un premio “en solitario”. Pero igualmente lo aceptamos y lo celebramos, y esperamos que el reconocimiento siga llegando a todos los que se mueven en, por y para la ciudad. Quizás algún día, quién sabe, alguien dé premio a un grupo de ciudadanos más allá de toda estructura, nombre o forma legal. A los ciudadanos activos. A los activadores urbanos, en minúsculas.

OdlI: Los shelter shifters

Orfanato de las ideas es una sección de La Cajita dedicada a publicar ideas, proyectos, emprendimientos y diseños, descabellados o no, que se me ocurren de vez en cuando y que por lo general se quedan en un “podría ser”. A lo más que aspiro con esto es a entretener, sorprender, divertir y en el mejor de los casos, quizás incluso inspirar una idea, una acción o un proyecto nuevo.

Es de sobra conocido (qué nos van a contar a los españoles) el problema de la segunda vivienda, esa que queda vacía durante la mayor parte del año, no por ello dejando de cobrarse un alto precio en términos paisajísticos o ecológicos.

Durante el año 2007 un grupo de arquitectos alicantinos describió este problema como una de las ineficiencias más grandes de la historia, y decidieron poner en marcha el movimiento [h]Estacional (habitante estacional), que posteriormente se ha ido internacionalizando hasta dar lugar al de los shelter shifters.

Un shelter shifter, o shiftant como se les conoce también (shifter + inhabitant), es una persona sin casa propia que encuentra alojamiento o espacio de trabajo ocupando viviendas y oficinas vacías de forma simétrica a sus propietarios. Con este sistema, los propietarios de una segunda vivienda pueden elegir cederla a un tercero para que la utilice y la cuide durante el tiempo en que ésta permanece vacía, y en períodos vacacionales intercambian su posición con el inquilino hestacional.

Este concepto no es del todo nuevo: seguro que a alguno le habrá parecido una versión consentida del modo de vida del personaje principal de la película Hierro 3, y también es evidente una cierta similitud con el intercambio vacacional de viviendas, del que lo diferencia un funcionamiento asimétrico (sólo una de las partes es propietaria) y extendido a todo el año.

Naturalmente los shelter shifters tienen su propio código de conducta. No sólo se comprometen a cuidar la casa y mantenerla, sino que intentan mantenerla en el mismo estado en el que les fue cedida, a veces hasta límites sorprendentes.  Su “silencioso” paso por la vivienda que usan sin dejar rastro les ha valido en la red el apodo de “sh-sh”  y hacen curiosas competiciones en las que se compara el antes y el después de una vivienda buscando la ausencia total de cambios. Algunos recurren al mapeado y guardado meticuloso de los objetos existentes y otros se limitan a convivir con ellos haciendo gala de un exquisito cuidado.

Además, de cara a tranquilizar a los propietarios, cuando un shelter shifter entra a formar parte de esta curiosa red de okupación consentida, queda inscrito con todos sus datos reales en un sistema de evaluación meritocrática similar al existente en otras redes, que a través de un sistema de valoraciones, testimonios y votaciones da un buen indicador de la fiabilidad de cada usuario. En cualquier caso, los “cambiadores de alojamiento” son generalmente personas solitarias o parejas de hábitos tranquilos y frugales que prefieren huir de las aglomeraciones y por tanto no les importa estar siempre en el “sitio indeseado”, siempre que sea de forma gratuita o (según el acuerdo) por un alquiler irrisorio.

Independientemente de lo extraño que pudiera parecer este modo de vida, no carece de antecedentes en la mayoría de culturas, y su aporte simbólico y real es muy significativo en una cultura del exceso como la nuestra. Como comenta el sociólogo Bertrand Bargan:

Los shelter shifters proponen una forma muy específica de habitar, pero con enseñanzas muy globales que deberíamos tomar seriamente en consideración: no sólo por el cuidado y respeto que muestran, sino por la eficiencia que promueven en el uso de las edificaciones y por tanto del territorio. Un hábito de vida inusual pero radicalmente más sostenible que muchos de los actuales.

La Movida 2.0

Movida 2.0

Un lugar, un momento, un montón de gente

Desde hace unos años mi impresión desde lejos, desde Alicante, ha sido que en Madrid sucedían muchas cosas. Que la gente estaba muy conectada y activa, con tanta capacidad de acción como de pensamiento. Que se hacían cosas de manera creativa, valiente, sin concesiones. Y que había ciertos aspectos, ciertos principios o valores en común en todo ello.

En una especie de broma admirativa, a ese fenómeno comencé a llamarlo “la Movida 2.0”. La primera vez que recuerdo haberlo comentado entre la propia gente de Madrid fue en el primer #meetcommons, todo un ejemplo en sí mismo del concepto, y me sorprendió (¿me sorprendió, realmente?) ver que los propios madrileños parecían cómodos con la expresión.

¿Qué es la Movida 2.0?

No hay mucho que definir. Creo que cualquiera que ya forme parte de ella sabrá exactamente a qué se refiere.

Movida por el movimiento, la actividad, la efervescencia cultural, el optimismo creativo y la revolución. Colectivos, plataformas, redes, individuos, espacios, acciones, propuestas. Y lo 2.0 entendido como segunda versión, como un guiño a la primera Movida madrileña, pero también como declaración de principios: lo 2.0 es una definición inspirada en la “web 2.0” y extrapolable a otros ámbitos, que de alguna manera incluye los principios que nos mueven: lo participativo, lo colectivo, el aprender haciendo, lo distribuido, el espíritu hacker, lo abierto, el concepto de beta perpetua, lo transparente, el Do It Yourself, el Do It With Others, lo inclusivo, todo lo co-, la cultura libre en general y muchos otros conceptos similares que forman una nube difusa y variable que condensa continuamente en forma de una lluvia capaz de cambiarlo todo.

Muchos términos fundidos en una forma de entender el mundo y en un término que no es más que una broma dicha completamente en serio: la Movida 2.0.

Sin #hashtag no hay revolución

Todo habría quedado en una anécdota si no fuera porque el otro día Domenico, que es un visionario de su tiempo y un auténtico concept investor, me dijo que el término estaba gustando allí donde lo soltaba. Que había que darle alas y comenzar a usarlo para referirnos a ese algo que ya es evidente en esta ciudad y que está emergiendo en todas partes.

movida2p0

Y así, en medio de una fiesta en Matadero, hablando por encima de la música, rodeados de gente interesante por todas partes, y haciendo honor al espíritu de nuestra época, nos pusimos a crear un hashtag:

#movida2p0