Madrid

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1. f. Geom. Aplicado a la superficie peninsular ibérica, dícese del lugar geométrico de todos los puntos interiores más alejados de la línea de cosa.

Pequeñas mejoras en el blog

Minientrada

He añadido un par de mejoras pequeñas pero importantes en cuanto a usabilidad. Ahora la imagen de la cajita a la izquierda se mantiene en su sitio para cualquier tamaño de pantalla y nivel de zoom (¡fiuu!), y además sirve de enlace para ir al inicio, que es algo que varios me veníais sugiriendo y que yo mismo intenté hacer desde el principio.

Por otra parte, he cambiado la imagen de la pestaña que despliega el menú inferior, ya que la flecha anterior se confundía con otra cosa. Alfonso sugería que usara el símbolo “+” pero a mí eso me sugiere la acción “añadir”, así que al final me he decantado por usar tres barras horizontales, de acuerdo con una convención relativamente reciente que va camino de convertirse en estándar. ¿Se entiend mejor ahora que esa pestaña despliega un menú?

Enlazado, transmedia y no lineal… ¿ya sin remedio?

Si mi forma de escribir una entrada es un síntoma de mi forma de pensar, podríamos decir que ahora mismo, a noviembre de 2012, tengo un pensamiento básicamente no lineal, basado en enlaces y con tendencia a lo transmedia. Algo como esto:

Imagen de giulia.forsythe en Flickr - clic para ver original

Me explico. Imaginad que estoy escribiendo un artículo, o una entrada del blog como es el caso. Mi flujo de trabajo es más o menos así:

Empiezo anotando rápidamente las ideas básicas sobre las que quiero escribir. Corto y pego hasta que las tengo en un orden que me gusta. Desarrollo un poco de una y luego otro poco de otra, sin un orden definido. Dejo una frase a medias y salto hacia arriba para anotar una nueva idea. Salgo corriendo a buscar una imagen, ya que de pronto me da la sensación de que necesito verla al lado del texto. Añado la imagen en medio del texto a medio acabar. Releo el texto. Sigo escribiendo por un lugar indeterminado. Me acuerdo de cierto artículo, y marcho a buscarlo. Lo leo, encuentro la parte que me interesa. Ya que estoy, añado un comentario con lo que llevo en mente. Copio el enlace, y vuelvo al editor, donde lo pego, aún sin contexto. Escribo lo que le falta alrededor. Releo el texto a partir de ahí. Vuelvo a mover de sitio otro fragmento. Cambio de formato un párrafo. Cambio tres palabras y una coma de otro. Decido que voy a grabar el propio proceso de escritura de esto, descubro que no tengo un grabador instalado, busco e instalo Eidete, y me pongo a grabar. Sigo escribiendo. Añado una introducción, y salgo disparado a Google a buscar un concepto que no acabo de ver claro. Vuelvo a añadir texto hacia la mitad de un párrafo, desplazando el resto hacia abajo. Salto a buscar otra imagen, la descargo, la edito un poco. Vuelvo al navegador, añado un par de frases más. Inserto la imagen. Busco en la otra pestaña el enlace original. Releo el texto. Cambio una coma. Pongo en cursiva una palabra. Muevo una imagen de sitio. Cambio otras dos palabras. Sigo leyendo. Salvo a buscar otro enlace, y lo añado. Cambio una frase… Y sigo así, sin método, enlazando un pensamiento con otro sin importar con qué medio lo estoy expresando ni qué lugar ocupará en la obra acabada.

Seguro que no soy el único con esa forma de escribir. No lineal, basada en enlaces y transmedia. ¿Os suena? Como la misma Internet. En cierta medida, es razonable: en este entorno, esta forma de trabajar es natural. Mi preocupación viene cuando descubro que he llegado a un punto en el que me cuesta trabajar de otra manera.

Imagen por London Permaculture en Flickr - clic para ver original

Por ejemplo, de forma lineal. Qué lejos quedan los tiempos en los que –en la era pre-digital o en los inicios de ésta– me informaba y buscaba referencias, extraía notas e imágenes, me sentaba delante de una hoja en blanco, ordenaba las ideas en mi cabeza, y las iba poniendo ya ordenadas, una tras otra. Luego, iba añadiendo las imágenes y otro material complementario ya previsto, y si por el camino había cometido errores, lo pasaba todo a limpio.

Ahora tampoco me resulta cómodo trabajar de forma aislada y enfocada. Ni siquiera logro estar mucho rato escribiendo en uno de mis programas preferidos, FocusWriter, que me permite escribir sobre un fondo a mi gusto, sólo las letras en medio de la pantalla, oyendo el sonido de las teclas y nada más. Me funciona –y lo disfruto– a veces, en momentos de “volcado” mental, pero a la mínima que pienso en pulir el texto acabo saltando a otro lado en busca de enlaces, documentos, referencias, imágenes o vídeos que ni siquiera tenía previsto usar. Adiós, minimalismo y concentración. Hola, movimiento y pensamiento inquieto.

Para mí esto es una experiencia clara de que lo que hago, cómo lo hago y con qué lo hago me reprograma el cerebro.  En el mejor de los casos, puede decirse que mi mente se ha adaptado a la perfección al medio en el que se mueve. Pero en un escenario más amplio como es la vida, no tengo claro que me guste esa especialización. Me preocupa estar perdiendo cosas como la capacidad de pensar de forma lineal, necesaria para articular un discurso hablado, para escribir un texto a mano o interpretar una pieza de música. Y si esta tendencia sigue adelante, dentro de unos años puede que sea incapaz de recordar nada que pueda encontrar en Google, o de tener en mente una cita o una tarea que pueda llevar en la agenda, o recordar un número de teléfono que lleve en el móvil… cosas que ya me empiezan a suceder. El propio ejercicio de pensamiento modifica nuestra forma de pensar y el hábito fija esos cambios, y a veces me planteo si quiero aceptar eso sin más o prefiero expandir la mente en otros frentes, buscando la variedad, diversificando ambientes, materiales, formatos, medios, herramientas, compañías, etc.

En fin… Burla burlando, y rozando el exhibicionismo, ahí va el vídeo de parte del making of de este post:

Al hilo de esto cabría comentar cómo, con esta forma no lineal de escribir, la mejor herramienta del mundo es un outliner como el difunto Google Notebook, Scrivener o Workflowy. Pero eso lo dejamos para otro día.

Independencia sí, pero de los bancos: el aval colectivo

Enlace

El aval colectivo se perfila como una herramienta más de la soberanía financiera (Imagen: CC Colbrain crowdfunding @Flickr)

El aval colectivo se perfila como una herramienta más de la soberanía financiera (Imagen: CC Colbrain crowdfunding @Flickr)

Artículo de Pau Llop que cuenta la experiencia de Zemos98, quienes recientemente decidieron alejarse de la banca “tradicional” y financiarse a través de la cooperativa de crédito Coop57, para lo cual pidieron y obtuvieron un aval colectivo.

Un interesantísimo paso en la exploración de otros modelos económicos, llevando la idea de crowdfunding a otro nivel. ¡Recomendado!

Independencia sí, pero de los bancos: el aval colectivo

Ya está aquí, ya llegó: La Cajita 3.0

Hace casi un año desde que anuncié reformas en La Cajita, y mucho más desde que decidí emprenderlas. De hecho, se ha retrasado tanto que me descubrí pensando ya en la versión 4.0, y ahí es donde me di cuenta de que tenía que sacarla YA, estuviese como estuviese. De modo que, tras día y medio de encierro, por fin está online la versón 3.0.

Presentando La Cajita III

Como veis, es un poco excéntrica. Incorpora la mayoría de las mejoras que me propuse: que fuera una tarjeta de presentación única, integral pero con canales claramente separados, que tuviera un formato para cada tipo de post y me permitiera usarla para posts más ligeros o incluso microblogging, y que proporcionara una experiencia de lectura completamente limpia. El menú inferior (que no usa Flash, lo prometo) empaqueta ahora todas las funciones de navegación e información complementaria y se puede replegar hasta casi hacerlo desaparecer. ¿He logrado todo eso sin cargarme la identidad de la página? A ver qué os parece a vosotros.

Una sola cosa quedó por el camino: la idea de poner los comentarios a la derecha de cada post. Me encantaba la idea, pero salieron bastantes dudas razonables en cuanto a uso y comprensión, y al final desistí de liarla tanto. Y eso que había logrado programarla, de lo cual estoy bastante orgulloso porque fue un reto a mis conocimientos de WordPress. Quizás en otro momento.

Y ahora, antes de que me deis caña: sí, está sin acabar, sí, no funciona ningún enlace del menú, sí, etc. Esto se debe a que tengo que cambiar toda la estructura de la web, la organización por etiquetas, los tipos de post y demás antes de que la cosa funcione completamente. También le quedan cosas raras por revisar al diseño, pero francamente, si no lo sacaba ahora, no lo sacaba nunca. Bastante he ignorado ya el principio del software libre “resease early, release often” que tanto me gusta. Ale.