Ahora dicen que soy… lo que siempre he sido

Diploma de monitor de windsurf

Hoy me ha llegado el título que me acredita oficialmente como monitor de windsurf. Al tenerlo en mis manos no he podido evitar pensar en las varias ironías que tiene detrás, y ponerme un poco nostálgico.

La primera ironía, es que el título me llega ahora, cuando llevo ya dos años viviendo en Madrid y sin subirme a una tabla. Tras haber estado, además, 6 años dando clases, y bien dadas. Aunque he estudiado arquitectura, mi primera carrera profesional, la que de verano en verano me ha pagado muchos gastos y caprichos durante los estudios, ha sido la de monitor de windsurf. Que me den un título ahora que (de momento) la he dejado me resulta divertido y un poco triste a la vez.

La segunda ironía es que yo, que me he pasado la vida junto al mar o sobre él, he obtenido el título por la Federación de Vela de Castilla la Mancha. Porque sí, esa Federación existe y además, pese a sus escasos recursos, han hecho maravillas y se han portado genial con los que nos hemos apuntado para sacar el título en estos últimos dos años. Desde el primer examen teórico en Guadalajara al que llegué 45 minutos tarde y agotado del sprint en bicicleta, hasta la última semana intensiva el verano pasado en el embalse de Cazalegas.

Suelo decir, medio en broma, que este es un título póstumo, pero tengo la secreta esperanza de poder algún día salir de la oficina y volver a las playas a hacer algo que me encanta y que además se me da bien: enseñar a otros los pequeños sufrimientos, los secretos ocultos y las grandes satisfacciones de este deporte.

Pero no importa, el caso es que por fin soy de forma oficial lo que soy y he sido de vocación.