Cita

Me gusta la idea de que el método ayude a liberar tiempo para dedicarlo a la improvisación. Curiosa paradoja: haz lo que debes para que puedas hacer más lo que quieres.

A. Rey

Amanecer

A veces no estás preparado y amanece.

Tú no quieres, o no puedes, o no sabes, pero amanece. Te amanece encima con el peso implacable del mundo. Te arranca de la noche con fórceps. Te petrifica, te calcina y te obliga a sobrevivirle. Y para ti es imposible, y para ello es inevitable.

Y amanece.

El misterio del CG-NAT, o por qué los puertos de mi router no se abren

Si has intentado abrir o mapear un puerto de tu router (algo necesario para muchas… cosas que no haría el usuario medio de Internet) y aunque parecieras haberlo hecho bien, no había manera de que funcionara… puede que estés tras un CG-NAT.

Te explico (y de paso lo apunto para que no se me olvide) qué es, cómo se detecta, qué implica y cómo se “sale” de ahí.

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Atardecer

Llevo un rato aquí sentado, sin moverme, y tengo que confesarte que estoy como absorbido por los acontecimientos a mi alrededor. Los lugareños no parecen darles mucha importancia, pero por la intensidad que están desplegando las partes implicadas, nadie diría que esto es algo que suceda todos los días.

La situación es difícil de abarcar con la mirada. Mire donde mire, hay un suceso en marcha, totalmente particular pero a la vez claramente vinculado al resto. Un gesto allí provoca reacciones más allá. Un lleno en esta parte deja un enorme vacío en aquella otra. Una aceleración puntual ralentiza todo a su alrededor. Sigue leyendo

El templo de la buena vida

Imagino que cada arquitecto tiene una fantasía. La mía siempre ha sido construir un templo. Me daba igual de qué tipo, todos me atraían, aunque ni yo mismo alcanzara a saber por qué. Me pasé años fantaseando con la idea, y cuando por fin tuve la oportunidad de participar en la construcción de uno, no me di cuenta hasta años después de haberlo terminado.


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Muertes y resurrecciones… de proyectos o comunidades

Escribo este post a raíz de un artículo compartido por Pago González, titulado Closing communities: FFFFOUND! vs MLKSHK. El artículo habla de dos plataformas web que están próximas a cerrar, y explica lo diferentes que están siendo las formas de cierre. FFFFOUND! está siendo cerrada con poco tiempo de aviso y sin dar opción a sus usuarios a exportar sus datos personales y sus contenidos. MLKSHK, por otro lado, no solamente ha dado mucho más tiempo de aviso a sus usuarios, sino que les ha proporcionado herramientas para exportar sus datos, cediéndoles incluso lo necesario (incluido el código fuente) para que puedan mover la comunidad a otro lado, dándole una nueva vida.

El caso es que me ha recordado un tema que me atrae desde hace un tiempo y encaja muy bien en estos días de Semana Santa: ¿Qué pasa cuando un proyecto (una aplicación, una herramienta, una plataforma web, un foro como este, etc.) llega a su fin? ¿Cómo podemos darle una “muerte digna”? ¿Hay vida más allá de su muerte? ¿Qué sucede con su alma, la comunidad?

Por mi experiencia en Ecosistema Urbano he podido comprobar la cantidad de “cadáveres” que deja el devenir de nuestras actividades. Cuando los proyectos terminan (y todos terminan en algún momento), dejan atrás páginas web que se convierten en meros vestigios y en cargas a mantener, páginas de Facebook cuyo capital comunicativo tiene difícil aprovechamiento y transferencia, plataformas de mapeo colectivo que seguramente no vuelvan a usarse, etc. Muchas de estas herramientas, infraestructuras, espacios o canales sirvieron en su día de soporte a comunidades, a grupos de personas unidas por un proyecto común. Y la mayor parte de ellas terminan desapareciendo cuando el dominio no se renueva a tiempo, cuando el servidor deja de funcionar, cuando un fallo o falta de actualización en el software complica su mantenimiento o cuando se decide que sencillamente no tiene sentido mantenerlas, y se cierran sin más. Muy pocas reciben una “muerte digna” en vida, cuando su comunidad aún está presente y puede responder o decidir: ¿Queremos cerrar esto? ¿Cómo le damos fin? ¿O queremos mantenerlo? ¿O transformarlo? ¿En qué condiciones?

Si en estos casos, que tenían a su alrededor una comunidad de por sí efímera o de reducido tamaño, ya es difícil tomar una decisión hacia su conservación, su transformación o su adecuado cierre, ¿cómo no va a ser complicado en aquellos proyectos que dan vida a enormes comunidades? Sobre todo cuando la web, el foro o la aplicación de turno no es de la comunidad, sino de una tercera persona o empresa que tiene poder total para decidir. En esos casos, el respeto y el cuidado se hacen todavía más importantes: el final de un proyecto tiene un impacto más allá de quien lo decide.

Y estamos hablando de proyectos en la red, pero podríamos trasladar estas preguntas a cualquier otro proyecto. Por mencionar un caso conocido, ¿qué va a pasar con El Campo de Cebada cuando se cumpla su destino y se emprenda la construcción de un equipamiento donde ahora hay un vacío-lleno y una comunidad urbana? ¿Qué morirá ahí y qué no? ¿Cómo será esa muerte, y ese entierro?

Las soluciones más dignas que he visto son aquellas que incluyen a la propia comunidad en la decisión, facilitando formas de abandonar el barco, de celebrar un cierre o pasar algún tipo de duelo (aunque suene exagerado), o incluso de tomar el relevo en el mantenimiento y desarrollo del proyecto, aunque sea llevándose lo que haya de valor y sembrándolo en otro lugar.

¿Conocéis otros casos interesantes? ¿Qué formas diferentes habéis visto de cerrar proyectos? ¿Qué sería para vosotros un buen cierre o una “muerte digna”?

Tres cosas que re-aprendí de Theo Jansen

Patas de una de las piezas de Theo Jansen - Foto: Diana Piñeiro

La máquina-animal sacada de su medio natural – Foto: Diana Piñeiro

Hace tiempo que pasó la última exposición de Theo Jansen en Madrid, pero sigo teniendo muy frescas las ganas de compartir algunas ideas que se me quedaron pegadas durante la visita. De explicarlas, o de explicármelas, contármelas a mí mismo para tratar de enseñarme algo que creo que necesito aprender. Sigue leyendo

Cómo el diseño está cambiando Linux

El sistema operativo Linux (GNU/Linux para los puristas), siempre ha sido diverso como ningún otro. Cuando hablamos de Windows y Mac OS hablamos de una sola interfaz, que cambia entre versiones y que puede ser modificada con aplicaciones de terceros, pero que normalmente es idéntica en todos los sistemas. Cuando hablamos de Linux, en cambio, hay tantas variaciones que podríamos pensar que estamos ante sistemas operativos completamente diferentes.

Hasta hace unos pocos años lo habitual era encontrar en toda esa variedad una ligera sordidez en la interfaz, al menos en comparación con los sistemas operativos comerciales contemporáneos. Se trataba de software realizado por programadores y usado por personas de un perfil mayoritariamente técnico, para quienes lo importante era que cierta función existiera, sin importar tanto ni dónde, ni con qué aspecto ni con qué criterios de usabilidad lo hiciera. No se pensaba mucho en la experiencia de uso de un público amplio, y el concepto de “atractivo” estaba más orientado a “lo que puede hacer el sistema” que a “lo bonito/agradable/sencillo de usar que es el sistema”.

Ahora bien, por su carácter libre Linux muta y se ramifica continuamente, en una u otra dirección, y siempre ha sido (o intentado ser) lo que sus usuarios-desarrolladores querían que fuera. De modo que era previsible que, con la entrada de más y más diseñadores durante los últimos años, haya comenzado a aparecer un renovado interés por el diseño de la interfaz gráfica. Algunos de estos diseñadores han acabado implicándose en el desarrollo, y han empezado a aparecer versiones diseñocétricas, que tratan de actualizar el aspecto del sistema o incluso exploran nuevos conceptos para la interfaz. Sigue leyendo

De mecanografía, teclados mecánicos y buenos propósitos

No sé si por tradición o porque realmente sirve para algo, a comienzos de año muchos nos ponemos a reflexionar en lo que hicimos el año anterior y lo que queremos conseguir en el año entrante. Si hay una cosa fácil de llenar es la lista de buenos propósitos que rara vez cumples, pero hace un par de años descubrí que era mucho más realista, más efectivo y también más gratificante ponerse un único objetivo y asegurarse de cumplirlo.

Hace un par de años logré saltar de un avión como desafío a mi miedo a las alturas, y este año pasado me propuse re-aprender y mejorar mi mecanografía. Así que aprovechando el World Typing Day, que se celebra cada año el 8 de enero, justamente de eso quería escribir: de otro objetivo cumplido durante el 2015. Sigue leyendo

Moviendo posts

Estado

Los que estéis siguiendo este blog por RSS es posible que veáis aparecer unos cuantos posts de golpe. Esto se debe a que estoy moviendo posts desde sociarq.net a La Cajita. Creo que ha llegado el momento de unificar los dos blogs, aligerando costes y esfuerzos. Aunque un blog temático/profesional funciona mejor de cara a atraer lectores asiduos, me he dado cuenta de que esos son muy pocos y que lo que realmente me importa es participar en debates y conversaciones, para lo cual da igual dónde esté publicado el post. Así que en breve sociarq.net dejará de existir, y seguiré publicando aquí sobre arquitectura abierta.

Cómo cambiar la orientación del monitor, en Linux, con un atajo de teclado

Algunos monitores tienen la capacidad de rotar 90º para colocarse en posición apaisada o vertical. Hace unos meses comencé a trabajar con uno de ellos y para ciertas actividades como escribir, editar posts, revisar documentos, o ver la mayoría de las páginas web, ponerlos en vertical es una gozada. ¿Quién quiere espacio a los lados si el contenido va en vertical? ¿Que quieres comparar documentos lado a lado o ver vídeo? Lo vuelves a poner apaisado, y listo. Si necesitáis un monitor nuevo, os recomiendo encarecidamente uno que tenga esa posibilidad, especialmente los Dell.

El problema es que los monitores, salvo que sean de alta gama alta, no suelen incorporar un sensor capaz de decirle al sistema operativo que la pantalla ha girado, así que la primera vez que lo giras te quedas con cara de tonto, la cabeza ladeada, viendo un escritorio que, claro, se ha girado 90º. Aún puedes acceder a la configuración de resolución de pantalla en tu sistema operativo y cambiar la orientación, pero ¡intentad hacerlo con la pantalla rotada 90º a la izquierda! La solución más lógica es acordarte de cambiar primero la resolución de pantalla, y luego rotar físicamente el monitor. Pero a la larga, si te encanta andar cambiándolo de posición cada dos por tres según la actividad que estés realizando (y te encantará, créeme), esto se vuelve pesado, así que yo mismo no tardé en empezar a buscar una forma de cambiar la orientación del escritorio rápidamente, por ejemplo, con un atajo de teclado. Sigue leyendo

Para construir cultura libre hay que usar infraestructuras libres

El pasado junio se planteó en la lista de correo de la red #meetcommons una contradicción muy interesante que se presenta al trabajar con los principios de la cultura libre, pero con herramientas o sobre infraestructuras que no lo son. Entendiendo, por infraestructuras, que no hablamos sólo de software sino de herramientas, espacios, medios… todo aquello de lo que nos servimos y en lo que nos apoyamos para desarrollar nuestras actividades.

Muchos hemos vivido ese conflicto interno, y nos han surgido preguntas. ¿Deberíamos ser consecuentes y apoyarnos en herramientas e infraestructuras construidas desde los mismos principios que aplicamos en nuestro trabajo, o son cosas separadas? ¿Podemos programar software libre desde un Mac? ¿Podemos hacer diseños colectivos con palés usando AutoCAD? ¿Podemos alojar iniciativas de economía alternativa en un espacio cedido y financiado por un banco?

Para mí, en esta obra del colectivo francés Rotor, ejemplo de espíritu hacker, colaboración, reutilización, sostenibilidad, arquitectura en beta y economía de medios, el Mac queda como un OVNI aterrizado de otro planeta. ¿Por qué?

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Construyendo una tensegridad | Maqueta de la Needle Tower II

Allá por 2008 publiqué un artículo mostrando una maqueta “tensegrity” que hice para un trabajo de la carrera. Desde entonces viene siendo una de las entradas más visitadas del blog y son bastantes las personas que me han contactado para preguntarme acerca de su diseño y construcción. Finalmente, a raíz de un correo de Patricia, me he decidido a publicar algunos detalles (los pocos que tengo) sobre su ejecución a escala de maqueta… o al menos sobre la manera en que yo logré hacerla.

La verdad es que no me extraña que generen tantas dudas: son estructuras complicadas de visualizar, modelizar y construir. Tras este primer y único intento de hacer una, tengo que decir que la Needle Tower II de Kenneth Snelson, en la que se basa, me parece una auténtica maravilla de la ingeniería y la construcción. Echad un vistazo a estos vídeos:

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Autofocus: productividad para flojos de voluntad

Autofocus

Hace ya unos años, mientras trabajaba en mi PFC, me olvidé tanto del resto del mundo que la cosa empezó a descontrolarse. Mi lista de tareas (que gestionaba sin mucho criterio) no hacía más que extenderse, y no veía en el horizonte ninguna posibilidad de reducirla. Al final, en medio de un agobio importante, decidí dejar el proyecto de lado y me pasé 3 días estudiando métodos/técnicas de productividad: GTD, Pomodoro y, finalmente, Autofocus, de la que hablaré ahora mismo.

Salí de aquella crisis de productividad tan rápido que durante unos días creí haberlo superado para siempre. Ya está, ahora soy una máquina, que se prepare el mundo.

Pues… no. Aprender cualquier método lleva bastante práctica, pequeño saltamontes. Por mucho que sigas blogs y leas libros sobre ello, no se trata tanto de saberse una técnica como de cambiar ciertos hábitos, y eso, siento decirlo, es muy difícil y lleva bastante trabajo. Esa es la demoledora verdad:

Si eres inconstante, perezoso o lo tuyo es dejar las cosas para más adelante, adoptar un método de productividad te va a resultar tan difícil como abordar las tareas sin él.

Entonces, ¿no hay esperanza? Bueno… Sigue leyendo

Tú pones el precio

Open - Fuente: fad.cat

Open – Fuente: fad.cat

Al ir a informarme sobre la Open Design Conference me ha llamado mucho la atención una cosa: el precio de la inscripción lo pones tú. Concretamente, los organizadores lanzan la siguiente propuesta:

Queremos que seas tú quien ponga precio a la entrada. Para facilitarte este ejercicio, ponemos a tu disposición la siguiente información:

1 – El programa del congreso
2 – El presupuesto con los costes de organización
3 – Los objetivos de ingresos que nos hemos marcado para hacer el congreso sostenible y perdurable en el tiempo

Ponderando esta información con tus circunstancias personales, podrás tomar una decisión responsable, justa e informada.

Me parece un gran ejercicio de coherencia, de compromiso, de transparencia y sobre todo de confianza. De confianza, no como “nos fiamos de vosotros”, sino como “confiamos en que estáis preparados” para tomar esa libertad con responsabilidad. Es de ese tipo de valientes  experimentos que apuntan a una nueva forma de entender la economía, a años luz de la que predomina hoy en día y mucho, mucho más ilusionante.

Cita

Los analfabetos del mañana no serán los que no hayan aprendido a leer, sino los que no hayan aprendido a aprender.

H Gerjuoy

Editar vídeo con Blender: cuarenta cosas que aprendí en dos días

Curso de Blender

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de apuntarme a un taller intensivo (¡y tanto!) de Blender impartido por Carlos Padial, uno de los impulsores del proyecto Kinoraw (co-financiado hace un par de años por Goteo), que trabaja habitualmente con software y hardware libre para la grabación y edición de vídeo. Para mí fue la excusa perfecta para ponerle las manos encima a este programa, y de paso adquirir un poco de soltura con la edición de vídeo, que me viene haciendo falta. Sigue leyendo

Cambiando el mundo a golpe de cuchara

Disco Sopa en Matadero - Foto de Cocook en Flickr

Hoy, en un par de horas dando vueltas por la exposición We Traders en Matadero, con la “discosopa” (cena cocinada colectivamente, con música de fondo, y usando comida que de otro modo iba directa a la basura) que han organizado los de Foodsharing y Cocook hoy allí, me he reafirmado en que hay un mundo mejor que pugna por desarrollarse y que, sorpresa, está en este, al alcance de cualquiera… y más aún, hecho por cualquiera. Sin héroes, sin jaleos, desde lo más rutinario de nuestras vidas, como puede ser, en este caso, la comida.

Para los faltos de esperanza o imaginación, para los que no saben que hay que mirar por otros lados para encontrar buenas noticias o para los que las buscabais sin encontrarlas, os dejo algunas de las iniciativas que he conocido hoy: Sigue leyendo

Cita

Hay un tiempo para todo…

… un tiempo para la centrada serenidad,
y un tiempo para el complejo e hiperconectado multitasking.

Inspirado en viejas palabras.

El “implicómetro”: ¿desarrollamos un ecualizador para la colaboración?

Hago este post para contar en abierto una nueva línea de trabajo que ha surgido últimamente dentro de #meetcommons, y que tiene que ver tanto con los “cuidados” del proceso y del equipo humano como con la gestión de proyectos más fríamente entendida. A partir de un interesante debate sobre la necesidad de visibilizar la implicación de los participantes en un proceso, surgido en el hilo de emails “Atendiendo los cuidados del proceso“, ha salido un grupo de trabajo que a día de hoy ya tiene varios prototipos esbozados, algunos de ellos en marcha.

A muchos nos ha pasado: especialmente en proyectos de colaboración a distancia o en aquellos en los que los participantes no están en contacto directo a todas horas, se producen “silencios”, desapariciones o invisibilidades que hacen difícil saber qué grado de implicación y compromiso con el proyecto está manteniendo cada uno. Por ejemplo, que alguien no dé señales de vida en una lista de correo puede tener muchos motivos detrás: que esa persona está desconectada del proyecto y pasa de todo, que está temporalmente ausente por alguna razón pero volverá con energías renovadas, que está conectada y al tanto pero sólo escuchando, o que está trabajando a tope en el tema y apenas saca tiempo para dar señales de vida. Estos “silencios” debilitan el pulso de un proyecto, dificultan medir las fuerzas del grupo para gestionar tareas y expectativas, e incluso provocan malentendidos.

¿Cómo solucionarlo? Varios de nosotros ya hemos intentado, en proyectos anteriores, idear y usar herramientas para que las personas puedan, durante el proceso de trabajo, visualizar el compromiso, la implicación, la dedicación, el “estado” de cada uno con el proyecto común en cada momento.

Gráfico sinfónico de implicación de distintos agentes en un proyecto, pensado para el Vivero de Autogestión de Alicante

Gráfico sinfónico de implicación de distintos agentes en un proyecto, pensado para el Vivero de Autogestión de Alicante

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