Muertes y resurrecciones… de proyectos o comunidades

Escribo este post a raíz de un artículo compartido por Pago González, titulado Closing communities: FFFFOUND! vs MLKSHK. El artículo habla de dos plataformas web que están próximas a cerrar, y explica lo diferentes que están siendo las formas de cierre. FFFFOUND! está siendo cerrada con poco tiempo de aviso y sin dar opción a sus usuarios a exportar sus datos personales y sus contenidos. MLKSHK, por otro lado, no solamente ha dado mucho más tiempo de aviso a sus usuarios, sino que les ha proporcionado herramientas para exportar sus datos, cediéndoles incluso lo necesario (incluido el código fuente) para que puedan mover la comunidad a otro lado, dándole una nueva vida.

El caso es que me ha recordado un tema que me atrae desde hace un tiempo y encaja muy bien en estos días de Semana Santa: ¿Qué pasa cuando un proyecto (una aplicación, una herramienta, una plataforma web, un foro como este, etc.) llega a su fin? ¿Cómo podemos darle una “muerte digna”? ¿Hay vida más allá de su muerte? ¿Qué sucede con su alma, la comunidad?

Por mi experiencia en Ecosistema Urbano he podido comprobar la cantidad de “cadáveres” que deja el devenir de nuestras actividades. Cuando los proyectos terminan (y todos terminan en algún momento), dejan atrás páginas web que se convierten en meros vestigios y en cargas a mantener, páginas de Facebook cuyo capital comunicativo tiene difícil aprovechamiento y transferencia, plataformas de mapeo colectivo que seguramente no vuelvan a usarse, etc. Muchas de estas herramientas, infraestructuras, espacios o canales sirvieron en su día de soporte a comunidades, a grupos de personas unidas por un proyecto común. Y la mayor parte de ellas terminan desapareciendo cuando el dominio no se renueva a tiempo, cuando el servidor deja de funcionar, cuando un fallo o falta de actualización en el software complica su mantenimiento o cuando se decide que sencillamente no tiene sentido mantenerlas, y se cierran sin más. Muy pocas reciben una “muerte digna” en vida, cuando su comunidad aún está presente y puede responder o decidir: ¿Queremos cerrar esto? ¿Cómo le damos fin? ¿O queremos mantenerlo? ¿O transformarlo? ¿En qué condiciones?

Si en estos casos, que tenían a su alrededor una comunidad de por sí efímera o de reducido tamaño, ya es difícil tomar una decisión hacia su conservación, su transformación o su adecuado cierre, ¿cómo no va a ser complicado en aquellos proyectos que dan vida a enormes comunidades? Sobre todo cuando la web, el foro o la aplicación de turno no es de la comunidad, sino de una tercera persona o empresa que tiene poder total para decidir. En esos casos, el respeto y el cuidado se hacen todavía más importantes: el final de un proyecto tiene un impacto más allá de quien lo decide.

Y estamos hablando de proyectos en la red, pero podríamos trasladar estas preguntas a cualquier otro proyecto. Por mencionar un caso conocido, ¿qué va a pasar con El Campo de Cebada cuando se cumpla su destino y se emprenda la construcción de un equipamiento donde ahora hay un vacío-lleno y una comunidad urbana? ¿Qué morirá ahí y qué no? ¿Cómo será esa muerte, y ese entierro?

Las soluciones más dignas que he visto son aquellas que incluyen a la propia comunidad en la decisión, facilitando formas de abandonar el barco, de celebrar un cierre o pasar algún tipo de duelo (aunque suene exagerado), o incluso de tomar el relevo en el mantenimiento y desarrollo del proyecto, aunque sea llevándose lo que haya de valor y sembrándolo en otro lugar.

¿Conocéis otros casos interesantes? ¿Qué formas diferentes habéis visto de cerrar proyectos? ¿Qué sería para vosotros un buen cierre o una “muerte digna”?

Tres cosas que re-aprendí de Theo Jansen

Patas de una de las piezas de Theo Jansen - Foto: Diana Piñeiro

La máquina-animal sacada de su medio natural – Foto: Diana Piñeiro

Hace tiempo que pasó la última exposición de Theo Jansen en Madrid, pero sigo teniendo muy frescas las ganas de compartir algunas ideas que se me quedaron pegadas durante la visita. De explicarlas, o de explicármelas, contármelas a mí mismo para tratar de enseñarme algo que creo que necesito aprender. Sigue leyendo

Cómo el diseño está cambiando Linux

El sistema operativo Linux (GNU/Linux para los puristas), siempre ha sido diverso como ningún otro. Cuando hablamos de Windows y Mac OS hablamos de una sola interfaz, que cambia entre versiones y que puede ser modificada con aplicaciones de terceros, pero que normalmente es idéntica en todos los sistemas. Cuando hablamos de Linux, en cambio, hay tantas variaciones que podríamos pensar que estamos ante sistemas operativos completamente diferentes.

Hasta hace unos pocos años lo habitual era encontrar en toda esa variedad una ligera sordidez en la interfaz, al menos en comparación con los sistemas operativos comerciales contemporáneos. Se trataba de software realizado por programadores y usado por personas de un perfil mayoritariamente técnico, para quienes lo importante era que cierta función existiera, sin importar tanto ni dónde, ni con qué aspecto ni con qué criterios de usabilidad lo hiciera. No se pensaba mucho en la experiencia de uso de un público amplio, y el concepto de “atractivo” estaba más orientado a “lo que puede hacer el sistema” que a “lo bonito/agradable/sencillo de usar que es el sistema”.

Ahora bien, por su carácter libre Linux muta y se ramifica continuamente, en una u otra dirección, y siempre ha sido (o intentado ser) lo que sus usuarios-desarrolladores querían que fuera. De modo que era previsible que, con la entrada de más y más diseñadores durante los últimos años, haya comenzado a aparecer un renovado interés por el diseño de la interfaz gráfica. Algunos de estos diseñadores han acabado implicándose en el desarrollo, y han empezado a aparecer versiones diseñocétricas, que tratan de actualizar el aspecto del sistema o incluso exploran nuevos conceptos para la interfaz. Sigue leyendo

De mecanografía, teclados mecánicos y buenos propósitos

No sé si por tradición o porque realmente sirve para algo, a comienzos de año muchos nos ponemos a reflexionar en lo que hicimos el año anterior y lo que queremos conseguir en el año entrante. Si hay una cosa fácil de llenar es la lista de buenos propósitos que rara vez cumples, pero hace un par de años descubrí que era mucho más realista, más efectivo y también más gratificante ponerse un único objetivo y asegurarse de cumplirlo.

Hace un par de años logré saltar de un avión como desafío a mi miedo a las alturas, y este año pasado me propuse re-aprender y mejorar mi mecanografía. Así que aprovechando el World Typing Day, que se celebra cada año el 8 de enero, justamente de eso quería escribir: de otro objetivo cumplido durante el 2015. Sigue leyendo

Moviendo posts

Estado

Los que estéis siguiendo este blog por RSS es posible que veáis aparecer unos cuantos posts de golpe. Esto se debe a que estoy moviendo posts desde sociarq.net a La Cajita. Creo que ha llegado el momento de unificar los dos blogs, aligerando costes y esfuerzos. Aunque un blog temático/profesional funciona mejor de cara a atraer lectores asiduos, me he dado cuenta de que esos son muy pocos y que lo que realmente me importa es participar en debates y conversaciones, para lo cual da igual dónde esté publicado el post. Así que en breve sociarq.net dejará de existir, y seguiré publicando aquí sobre arquitectura abierta.