Crítica a la analogía simplista

Dijo el arquitecto:
– Mi edificio será como un ave.
Y contestóle un ave que pasaba:
– Más fácil sería para mí ser edificio de ladrillo, columna y arquitrabe, que a tu obra parecerse a un estornino o una gaviota.
Ceñudo, el arquitecto alzó la vista, y rebatió:
– Cierra el pico, insensata. Pues yo no capto fútiles detalles. Es la esencia de las aves la que busco. Es la esencia la que cabe en mi proyecto.
– Dime, pues ¿qué es esa esencia?
– Haré que el hormigón vuele ligero.
– Esa no es la esencia de las aves. También vuelan ligeros los insectos.
– Haré que tenga dos hermosas alas, que su esqueleto sea sin duda el más liviano, que su espíritu sea el aerodinámico vuelo.
– Mala ave será, si no tiene plumas. No, no hay tal esencia.

– ¿Qué sabes tú, avecilla, de edificios?
– ¿Qué sabes tú, arquitecto, de las aves?

Un comentario

Carabiru 6 abril 2007 Contestar

La eterna y famosa soberbia del arquitecto…
Me hace recordar el proyecto de Bofill y Portela en A Coruña… alas de gaviota le llamaron… pffffff

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