(¡Ding!)

Jueves, 28 de Enero de 2010

Estimados lectores del Blog 853.705 de Technorati, les habla el redactor:

Seguimos en modo PFC;  les rogamos mantengan abrochadas las suscripciones RSS y tengan paciencia para sobrellevar las condiciones de los próximos meses. Les aseguramos dejamos caer que todo está perfectamente más o menos bajo control. Aunque es posible que sigan notando un bajón importante en la cantidad de entradas nuevas, esta situación no será definitiva y en breve podrán seguir disfrutando de nuestros servicios. Ante cualquier problema no duden en consultar a la redacción.

Gracias por su atención.

¿Tiene idioma la bicicleta?

Lunes, 16 de Febrero de 2009

Me acaba de llegar una campaña de la Universidad Politécnica de Valencia que me ha dejado bastante sorprendido, y no me he podido resistir a dejar aquí un pequeño comentario.

La campaña en sí es esta, y en resumidas cuentas, viene a unir la bicicleta y el valenciano con un eslógan que.. bueno, en fin:

“El valencià, com la bicicleta: saludable, sostenible i de futur”

Me parece genial que promocionen la bicicleta (porque es maravillosa), y también que animen a usar el valenciano (porque es un bien cultural y la diversidad siempre es positiva); pero poner juntas dos cosas que no tienen nada que ver, usando un lema tan “cogido por los pelos”… no me parece afortunado, ni pertinente, ni tan siquiera adecuado. Mi familia paterna es valencianoparlante, y mi abuelo además tenía una bicicleta, pero no veo la relación entre ambas cosas.

Algunos dirán que toda publicidad es buena, pero yo os animo a defender la satisfacción pura (limpia de intereses/objetivos ajenos) de ir en bicicleta; tan asequible, agradecida, eficiente, universal y práctica que no necesita más que ser ella misma para convencer, por encima de diferentes idiomas, sistemas económicos, ideologías y modos de vida.

Lancemos un mensaje específico, y sólo entonces (paradójicamente) será también un mensaje universal.

Por Fin, C…

Martes, 3 de Febrero de 2009

Estimados lectores del Blog 853.705 de Technorati, les habla el redactor:

Estamos entrando en modo PFC;  les rogamos que se abrochen las suscripciones RSS y tomen medidas para sobrellevar las condiciones de los próximos meses. Les aseguramos que todo está perfectamente bajo control, aunque es posible que noten cierto enrarecimiento en la cantidad de entradas y alguna disgresión imprevista en sus contenidos. Ante cualquier problema no duden en consultar a la redacción.

Gracias por su atención.

al 2009…

Lunes, 12 de Enero de 2009

Un año más, he logrado por los pelos encontrar el momento para escribir un textito y hacer una imagen que lo acompañe, en un lejano intento de recuperar lo que en realidad me gustaría haber hecho: enviaros una postal.

al 2009 en bici

Creo que para mí este año será un año de acabar muchas cosas, un año de cierre, acabamiento, desenlace, final, remate, the end y sanseacabó. Porque se acaba el cuarto septenio de mi vida (así que entre otras cosas, las células de mi cuerpo se habrán regenerado completamente 4 veces desde que nací), y con él un ciclo completo -el universitario- que ha supuesto casi exactamente un tercio de ésta, de modo que me ha parecido un buen momento para terminar todo lo que comencé y quedó pendiente, que es bastante.

Me he ido haciendo experto en comenzar cosas, pero lo de terminarlas es realmente mi talón de Aquiles, así que me las voy a ver y desear para que el 2009 sea lo que imagino que podría ser. La lista es larga y borrosa: regalos que no llegué a regalar, trabajos siempre dejados para mañana, compromisos que quedaron en el aire, dibujos que apenas son bocetos, canciones a medio componer, relatos sin principio ni final, reparaciones pendientes, ideas que quedan por escribir e incluso la carrera de arquitectura, que alguna vez la tendré que acabar, también…

Si después de todo eso resulta ser también un año de comienzos, sólo el tiempo lo dirá. Por si acaso, mejor que me pille sin deudas y con el equipaje preparado…

¿Por qué os cuento todo esto? Porque me ha invitado (y es un honor) el maestro Joaclint Istgud a contar mis objetivos para el 2009. Tengo la costumbre de no seguir la corriente, pero por esta vez os paso el enunciado sólo ligeramente modificado. Aquí va la pregunta-reflexión del momento:

¿Cómo os imagináis este año que entra? ¿Será una continuación del anterior, romperéis esquemas, mejoraréis en algun aspecto u os echaréis a perder definitivamente? ¿Imagináis algo muy concreto (tipo el dia 23 de febrero a las 17:03h me comeré un kiwi con piel) o algo más bien genérico (como voy a ser buena persona, para variar)?

Ale, ¡a vivir bien!

Brompton experience

Lunes, 8 de Diciembre de 2008

Tras un par de meses de búsqueda, muchas consideraciones de todo tipo y haber hecho un estudio de mercado digno de la OCU, por fin, hace un par de semanas, me llegó mi nuevo Vehículo Oficial:

Es una Brompton, una de esas pequeñas y curiosas bicicletas plegables que se están poniendo de moda en ciudades como Barcelona, con un aire entre pijodiseño (son un poco las iMac de las plegables) y clásico que igual no me va demasiado, pero que es un mal menor :P La mía es toda negra, de segundísima mano por cuestiones de presupuesto, y estoy más contento que un niño con zapatos nuevos. Tan contento que he decidido hacer una entrada a modo de análisis o review informal.

Me hago con ella unos 15 km diarios de media y es una delicia comparada con mi sufrida bici de montaña (que me ha llevado encima 10 años sin quejarse, todo hay que decirlo). La postura es intermedia entre una de paseo y una deportiva, de modo que vas más erguido y ves el tráfico delante de tí sin dejarte el cuello en el intento. Claro que no se puede alcanzar la misma velocidad, sobre todo viento en contra. Pese a las pequeñas ruedas que lleva, la estabilidad es sorprendente (he logrado ir sin manos), y el elastómero de contacto entre el triángulo trasero y el marco hace de suspensión y le da una sensación de ir como flotando sobre el suelo. Eso sí, no le va mucho la gravilla ni las superficies rugosas, e ir por una acera mojada es como deslizarse por una capa de hielo sobre cuchillas de acero. Es compactísima comparada con cualquier bici de tamaño similar, y el sistema de plegado es un portento de la ingeniería. Con dos dias de práctica ya la plegaba en menos de 20 segundos, y no creo que llegue a tener tanta prisa como para necesitar hacerlo en menos de 10. Da tiempo a plegarla en el lapso desde que ves venir el autobús hasta que te subes. Menos tiempo del necesario para que un observador externo pueda darse cuenta de que la estás plegando. Visto y no visto.

Físicamente hablando, es una bici cañera, de acero, hecha para aguantar años de uso intensivo. Un ejemplo de low tech – high design. Cada vez que la pliegas notas la calidad de su construcción, aunque el resto de sus componentes (con excepción de las cubiertas Schwalbe) son más bien pobres: frenos blandos, pocas marchas, etc. La comparación con un ordenador de Apple es de nuevo acertada: a igual precio que otras plegables, las prestaciones son mucho menores, pero el diseño, el funcionamiento y la calidad general compensan.

Como todas las bicis plegables, es perfecta para una cultura ciclista solodeportiva como la española, sin carriles bici, sin aparcamientos y sin respeto. Si el entorno estuviera preparado, me compraría una auténtica bicicleta de ciudad con toda su comodidad y prestaciones (hmmm.. quizás una Townie), pero visto lo visto no me hacía gracia arrastrarla de farola en farola. La Brompton, en cambio, es una auténtica arma blanca de la movilidad sostenible. Sencillamente, la cuelo donde sea. La he subido en el autobús en hora punta, la he metido en el coche entre el asiento delantero y el trasero, he entrado con ella en tiendas varias y hasta en el supermercado, y en el trabajo la dejo en cualquier rinconcito.

Los niños quieren una, los adolescentes se burlan de ella, los más mayorcitos preguntan de dónde la saqué y a todos en general los deja un poco descolocados, sobre todo cuando la ven tranquilamente sentada. Para mí es simplemente una bicicleta con encanto; cualquier excusa es buena para sacarla a la calle.

Hmmmm… creo que me voy a dar una vuelta, tengo que ir a…

The Slow Bycicle Movement

Martes, 14 de Octubre de 2008

Dentro del movimiento slow, como se le viene conociendo, acaba de nacer -y ante mis propios ojos- un nuevo brote, en el que espero que con el tiempo se posen muchas mariposas. Hablo del slow bycicle movement, un movimiento bicicletero que nace como nacen las mejores iniciativas del entrante siglo XXI.

Con estilo.

Con buen humor.

Con el código, la mente y las ideas abiertos.

The slow bycicle movement

Una de esas pequeñas propuestas que, sumadas a muchas otras iguales, reafirman mi convicción de que en este mundo, si las cosas se hiciesen por iniciativa propia, saldrían más buenas que malas, al contrario de las que se hacen por dinero. Demostrado está, pero no nos vayamos del tema. Por si a alguien le interesa, os dejo una presentación curiosa -y tan cutre como casi todos los pogüerpoints de la red- acerca del slowdown.

Dando vueltas al atajo: el dilema de la movilidad

Viernes, 15 de Agosto de 2008

Uno, joven, inexperto y entusiasta, habla a favor de la movilidad sostenible. Esgrime argumentos, cifras… lo que haga falta. Arrebatado. Convencido. Hasta que uno de los interlocutores te mira con aire resabido y te dice: “¿Entonces por qué coges el coche para ir a Santa Pola a hacer windsurf?”. “Pues porque no puedo ir en bici, tardaría dos horas”, le contestas. “Aaaah, ¿ves? todos dependemos de los coches”, es su invariable respuesta.

Al principio, estas cosas me dejaban confundido. Descubrí, decepcionado, que es imposible ser 100% ecológico, 100% sostenible o 100% lo que sea. Que estamos atrapados. ¡Un problema insoluble!

Ahora sé que no es así. Ser sostenible o ecológico (palabras que nunca debieron existir y cada vez me suenan peor) es un término relativo. Es imposible vivir humanamente, culturalmente, sin interferir en lo natural, porque la humanidad, precisamente, consiste en hacer cosas que la naturaleza no hace. Podríamos seguir yendo a pie a todas partes, sí. Y podríamos no haber aprendido a utilizar el fuego, desde luego. Ni haber desarrollado la pintura, o la música… Pero apenas tiene sentido plantearse esa posibilidad. La nostalgia cavernícola es sólo eso, nostalgia.
En realidad, se trata de mirar un poco más ampliamente las consecuencias de nuestro progreso. Autoevaluarnos, usar el sentido común, y seguir avanzando.

En el caso de la movilidad, la solución sostenible es realmente sencilla, en contra de lo que se pudiera pensar. Tan sencilla que puede resumirse en una sola frase:

Usa siempre el menor medio de transporte que cubra tus necesidades.

Es la mejor actitud. Cuando digo “menor” entiéndase “de menor impacto y mayor eficacia”. Si puedes ir andando, ¡ve andando! Si no puedes porque tu objetivo está a… digamos, 6 km y tardarías demasiado, coge la bicicleta. Si no puedes porque tu destino está a demasiada distancia, entonces mejor usa una moto o coge el autobús. Y si éstos no te sirven porque tienes que llevar una tabla de windsurf… entonces sí, claro, coge el coche. Etcétera para camiones, trenes, autobuses, barcos, aviones, submarinos y transbordadores espaciales.

El error no está en haber inventado el coche. Uuuuh, los coches son malos. No. El coche es un invento utilísimo. El error está en subirse a él para ir a por pan a dos calles de distancia, al cine a siete tiros de piedra, o al trabajo a 10km. O mejor, usarlo para ir al gimnasio, donde podrás hacer todo el ejercicio que precisamente no has hecho por ir en coche. Es decir, el equivalente a ir en bici al trabajo y volver, pero gastando gasolina y pagando la cuota de gimnasio… y el precio del MP3 que te has comprado para no aburrirte mientras pedaleas en una bici estática. Cosas así, tan originales, que se hacen hoy día.

Si continuamos el desarrollo a partir de la sencilla premisa anterior, vemos cómo puede cambiar el panorama. La ciudad se llena de peatones y ciclistas, con el drástico cambio en habitabilidad que eso indiscutiblemente supone. Claro, tú acabas usando el coche 2 veces al mes. El de al lado también. Y 10.000 conciudadanos más, también. A ninguno os sale rentable tener un coche sólo para eso, desde luego. Nace el “carsharing”. Una reducida flota de vehículos de distinto tipo basta para todos. Cuando lo necesitas, coges el más apropiado (no simplemente el que te has podido permitir), nuevo, limpio y a punto… y luego lo devuelves y te olvidas. No te va a dar ningún problema, sólo ventajas.

Naturalmente, imponer esto desde arriba es irreal. ¿Quién decide qué vehículo es necesario o no en cada momento? Ahí queda la responsabilidad de cada uno. Eso es inevitable: tendremos que decidir por nosotros mismos si queremos hacer las cosas bien, o no. Pero el dilema, el gran dilema de la movilidad, queda reducido a un mero ejercicio filosófico.

La cuestión no es tanto si el vehículo de turno es de gasolina, eléctrico o de pedales. Con 4 coches en el mundo, no pasaría nada si fueran de gasolina. A partir de ahora, pasad de cualquier anuncio de pretendida ecología en este asunto. Es secundario, muy secundario. Lo absolutamente fundamental es el USO que se le de a ese vehículo. Y eso, ESO, sí que está en nuestras manos. De forma absoluta.

Ale.

Vosotros mismos.