Las armas y el diablo

Domingo, 10 de Mayo de 2009

Dos hombres de aspecto rudo, sentados de espaldas a una pared rocosa e iluminados a medias por los rescoldos de una hoguera, guardan un silencio cansado con la mirada perdida en la noche. 
 
 
- Por Dios, Carson, deja de apuntarme. 
 
- No seas idiota. Está descargado. 
 
- Por si acaso. Las armas las carga el Diablo. 
 
 
El aludido se encoge de hombros y gira el rifle. 
 
 
- Está bien… Pero no te engañes: las armas las carga el hombre. 
 
- Bueno, sólo era un decir. 
 
- El Hombre, Will. El Diablo no es más que un invento con el que intentamos quitarnos la responsabilidad de todo lo que hacemos mal. 
 
- Hmm. 
 
- Qué. 
 
- No sé, puede… Wellsey solía decir algo parecido. Sólo que según él lo había inventado la Iglesia para asustar. Lo estuvo diciendo por ahí hasta que lo colgaron. 
 
- También. Créeme, al final va a resultar que el Diablo nos ha sido a todos más útil que el propio Dios. 
 
 
Alza el rifle sin levantarse, apuntando al cielo con aire de reproche, y aprieta el gatillo. Tuerce el gesto mientras los ecos del estampido se pierden por el valle, y luego vuelve la mirada de nuevo hacia la oscuridad. 
 
 
- Tenías razón. Estaba cargado.

PFC: Vivero de iniciativa arquitectónica. Fase 1

Sábado, 9 de Mayo de 2009

Mi PFC (Proyecto Final de Carrera) ya tiene nombre. Es un nombre “en clave”, temporal, porque había que llamarlo de alguna forma., así que posiblemente no sea el nombre “comercial”, pero creo que es descriptivo, genera curiosidad y además el “logo” es tan sencillo como escribir:

vIª

(No lo pude evitar, me gustan los juegos de palabras y de tipografías…)
En fin, la maquinaria está en marcha: este pasado viernes 8 de mayo expuse el planteamiento de proyecto ante el tribunal y pasé la primera fase. Lo que es como decir: el proyecto promete; ahora te toca cumplir la promesa, chavalote. Os dejo con algunas imágenes de la presentación, que también podéis ver, junto a una descripción más detallada, en la página del proyecto

   

 

 

  Como veréis, la página a la que enlazo forma parte de una red social que pusimos en marcha entre un par de compañeros con el fin de tener una mejor comunicación entre nosotros, poder ver lo que hacen los demás, hacer comentarios, sugerencias, discutir lo que fuera, mantener un calendario actualizado, etc. La web es una maravilla, pero no acaba de arrancar desde la gente:  ni el profesor ha cumplido su promesa de subir todo el calendario y mantenerlo actualizado, asi como de poner allí todos los comunicados… ni la gente (salvo unos cuantos valientes) se anima a subir imágenes o poner comentarios. Se ve que la cantidad de factores para que una cosa de estas funcione de buenas a primera es enorme.     

Bi-nólogo a la boloñesa

Miércoles, 8 de Abril de 2009

Tópico en boga en el ámbito universitario, respecto del cual no logro posicionarme completamente. Lo que sigue lo escribí hace bastantes meses enmedio de una auténtica lluvia de paridas mentales. De esas que se te ocurren a la hora de la cena, no sé muy bien por qué.

[Dos estudiantes cualesquiera, en una universidad del sureste español. Tirados al sol en el césped, con aire indolente, viendo las palmeras cimbrearse grácilmente sobre ellos. Ambos algo sordos de tanta marcha, y con el cerebro espeso por la resaca del jueves noche, lo que nos permitirá jugar con la fonética de la P, la B y la V]

EST. A: Nos han estropeado la educación universitaria con lo del Tratado de Bolonia…
EST. B: Ya ves, tío. Qué cabrones los polacos.
EST. A: Bolonia, tío, no Polonia.
EST. B: Si, sí, eso. La capital de Varsovia.
EST. A: ¡”B”olonia!
EST. B: ¿Cómo? … [mirando atentamente al otro]
EST. A: ¡”B”oolonia!
EST. B: Con… ¿con dos Os?
EST. A: No, ¡con Be de…!
EST. B: Ah, vaaale. Bolonia, con Be de… Valencia.
EST. A: No, lerdo, Palencia es con Pe de Pirata.
EST. B: No, eso es Palencia. Yo digo Valencia. Valencia, la de “¡puuuta Valencia, Alicante independencia!”.  [exaltado, se medio alza sobre un codo y clava su mirada en la lejanía, en la dirección equivocada] Cabrones, que lo tienen tó, tó pa ellos, la formula uno, la carrera de barcos esa, ¡y hasta… hasta la Albufera! Nosotros aquí con la birria de salinas de Santa Pola llenas de… pájaros rosas.
EST. A: Eeh, para, para. Esa es con V. “V” alencia.
EST. B: [con cara de concentrada atención] Suena igual.
EST. A: No, mira: “V”alencia.
EST. B: Vale, vaale, lo que tú digas. Me estabas contando no se qué sobre el traslado ese… lo de “V”olonia.
EST. A: Pues que parece que va a disminuir la calidad de la educación universitaria.
EST. B: Ya ves, tío. [con gesto convencido] Qué cabrones los “v”olacos.

[una chica arreglada como para no se sabe qué tipo de examen pasa por delante, y la conversación se diluye. La conocida salsa educacional, mientras tanto, sigue cociéndose]

Clasificar imágenes usando los metadatos EXIF/IPTC/XMP

Martes, 3 de Marzo de 2009

El título puede sonar árido, pero esto que viene a continuación, compañeros, ha sido una revelación de proporciones enormes en lo que a organización de imágenes se refiere. Una revelación, por cierto, obtenida no por inspiración divina sino gradualmente, a lo largo de mucho tiempo de ardua búsqueda por la web en todos los idiomas imaginables. Atentos arquitectos, diseñadores, fotógrafos y cualquier otro que trabaje con grandes cantidades de imágenes: (más…)

Por Fin, C…

Martes, 3 de Febrero de 2009

Estimados lectores del Blog 853.705 de Technorati, les habla el redactor:

Estamos entrando en modo PFC;  les rogamos que se abrochen las suscripciones RSS y tomen medidas para sobrellevar las condiciones de los próximos meses. Les aseguramos que todo está perfectamente bajo control, aunque es posible que noten cierto enrarecimiento en la cantidad de entradas y alguna disgresión imprevista en sus contenidos. Ante cualquier problema no duden en consultar a la redacción.

Gracias por su atención.

al 2009…

Lunes, 12 de Enero de 2009

Un año más, he logrado por los pelos encontrar el momento para escribir un textito y hacer una imagen que lo acompañe, en un lejano intento de recuperar lo que en realidad me gustaría haber hecho: enviaros una postal.

al 2009 en bici

Creo que para mí este año será un año de acabar muchas cosas, un año de cierre, acabamiento, desenlace, final, remate, the end y sanseacabó. Porque se acaba el cuarto septenio de mi vida (así que entre otras cosas, las células de mi cuerpo se habrán regenerado completamente 4 veces desde que nací), y con él un ciclo completo -el universitario- que ha supuesto casi exactamente un tercio de ésta, de modo que me ha parecido un buen momento para terminar todo lo que comencé y quedó pendiente, que es bastante.

Me he ido haciendo experto en comenzar cosas, pero lo de terminarlas es realmente mi talón de Aquiles, así que me las voy a ver y desear para que el 2009 sea lo que imagino que podría ser. La lista es larga y borrosa: regalos que no llegué a regalar, trabajos siempre dejados para mañana, compromisos que quedaron en el aire, dibujos que apenas son bocetos, canciones a medio componer, relatos sin principio ni final, reparaciones pendientes, ideas que quedan por escribir e incluso la carrera de arquitectura, que alguna vez la tendré que acabar, también…

Si después de todo eso resulta ser también un año de comienzos, sólo el tiempo lo dirá. Por si acaso, mejor que me pille sin deudas y con el equipaje preparado…

¿Por qué os cuento todo esto? Porque me ha invitado (y es un honor) el maestro Joaclint Istgud a contar mis objetivos para el 2009. Tengo la costumbre de no seguir la corriente, pero por esta vez os paso el enunciado sólo ligeramente modificado. Aquí va la pregunta-reflexión del momento:

¿Cómo os imagináis este año que entra? ¿Será una continuación del anterior, romperéis esquemas, mejoraréis en algun aspecto u os echaréis a perder definitivamente? ¿Imagináis algo muy concreto (tipo el dia 23 de febrero a las 17:03h me comeré un kiwi con piel) o algo más bien genérico (como voy a ser buena persona, para variar)?

Ale, ¡a vivir bien!

¡Palabra!

Martes, 30 de Diciembre de 2008

Tratad de imaginar un deporte que usara palabras en lugar de pelotas… ¿Lo tenéis? Pues os dejo con mi propia versión de la idea:

PALABRA

Si pincháis en la imagen podéis descargar un cuadernillo en PDF. Al leer las reglas puede parecer complicado, pero en realidad está basado en un juego de pelota que aprendí de los niños ashkali en Kosovo, trasladado a una temática cultural y usando únicamente el cuerpo y el lenguaje. Eso sí, más complejo y con muchos más matices. En fin, si os preguntáis de dónde carajo sale una idea tan extraña, podéis ver el enunciado que me sirvió de partida. Y si os apetece jugar, ¡avisadme y montamos un torneo! Que al final me quedé con la duda…

¡Peonzas!

Sábado, 27 de Diciembre de 2008

Ahí va otra cosilla, casi más cercana a las manualidades que al diseño. Está visto que uno no puede ir por ahí de polifacético si no ha pintado algunas peonzas xD Revisando carpetas olvidadas me he encontrado unas cuantas de las que hice improvisadamente hace un par de años. Las vendimos en un mercadillo por recaudar fondos de “ayuda humanitaria” para el viaje que después hicimos a Kosovo.

Por si alguno quiere regalarle una a su sobrinito, están hechas con la técnica patentada JT de salpicado de esmalte sobre spray frotado. Dicho así suena bien, pero es una chapucilla casera. Coges una peonza normal, la cuelgas por la punta metálica, y la cubres con una única y espesa capa de spray de color. Acto seguido la limpias con un trapo, de modo que te llevas casi toda la pintura y queda visible la veta de la madera. Después ya sólo queda imprimirle un ligero movimiento de rotación y salpicarla con esmalte mientras gira.

Peonza

Ahí va otra verde. Y otra roja. Y otra y otra más, un poco diferentes.

Ni me acordaba de que les había hecho fotos. Qué recuerdos…

El telar de las Parcas

Domingo, 2 de Noviembre de 2008

Decían los romanos, y aún antes los griegos, que los hilos del destino humano eran cosidos y descosidos por tres temibles hijas de la Noche, en un gran telar.  Los escritores, como ellas, tenemos la capacidad de dirigir el destino de los personajes y los mundos que creamos, y lo que aquí vengo a proponeros es exactamente eso: la creación de un gran telar conjunto donde las vidas de diferentes personajes se crucen e interactúen.

Es decir:

Partiendo de un primer relato -el padre de todos los relatos- cada uno tejerá en su blog la historia  de otro de los personajes que aparezcan, o que estaban allí -aunque el escritor no los viera-, o que supieron de oídas lo que había pasado… Esos relatos-hijos podrán a su vez ser origen de otros nuevos, de modo que poco a poco se forme un gran tapiz. Pero eso no es todo. Los hijos tendrán capacidad retroactiva, es decir, si al basarme en un relato, añado o modifico algo en la escena original, el autor de dicho relato deberá modificar el suyo de acuerdo con esto, para que el conjunto de relatos pueda ir enriqueciéndose, ajustándose y formando una red coherente.

¿Suena complejo? Lo es. Estas cosas son difíciles, porque mezclar diferentes opiniones, diferentes sensibilidades, puede provocar conflictos. Pero vamos a intentarlo. Escribir un relato entre muchos es casi un mito, pero enlazar relatos muy diferentes mediante una simple conexión argumental, parece bastante más factible, espontáneo y divertido.

Para hacer funcionar todo este lío, propongo tres normas sencillas:

- Al publicar un nuevo relato hijo, el autor dejará un comentario en el blog del padre, con un enlace. De este modo, el autor del padre podrá revisar a sus hijos y ver si introducen modificaciones en su relato.
- Cada uno, hará constar en su entrada, mediante enlaces, de qué relato parte, qué relatos se van creando a partir del suyo, y cuáles son las reglas del juego -enlazando, por ejemplo, a esta entrada-. Con esto, podremos navegar por todo del telar.
- Todo esto ocurrirá durante un mes, sin periodicidad ni orden establecido. Al final de ese mes, decidiremos si dejamos que la red de historias siga expandiéndose, o la damos por finalizada. Será divertido hacer una representación gráfica de las relaciones entre los relatos.

Por otra parte, os dejo un par de consejos:

- Intentad que las historias sean enriquecedoras, no hagáis bromas burdas, payasadas, ni salidas de tono que estropeen el resto de aportaciones. Esto no excluye el uso del humor o la ironía como estilo literario. Todo esto queda a vuestra negociación entre padres-hijos: podéis ignorar versiones destructivas, pactar entre vosotros los cambios del argumento, etc. Como queráis, pero sed buenos.
- El resultado debería tener algo de coherencia entre relatos, pero no necesariamente uniformidad. Os animo a probar cualquier estilo, ambiente, tiempo, formato, registro o extensión. La vida tiene tantos puntos de vista como personajes, como autores, como formas de escribir.  La única unión entre todos serán determinados puntos de la trama argumental.
- Aunque cada uno mantenga su relato siempre en una misma entrada, editándola, os recomiendo guardar en algún sitio cada versión, para ver cómo las historias de los otros han ido modificando la nuestra, poder compartir anécdotas, etc.
- Para que esto sea realmente interactivo, habrá que leer regularmente tanto a los hijos como al relato del que partimos… por si otro de los relatos hermanos modifica algo en el padre que nos afecta a nosotros, etc.

Y  nada, dicho esto, podéis comenzar cuando queráis y como queráis, a partir de este primer relato que os propongo, o de los que surjan. Eso sí, emplazo directamente al padrino de esta iniciativa a lanzarse entre los primeros ;)

Cambio de rasante

Domingo, 2 de Noviembre de 2008

Sobre la oscura curva del salpicadero, como lunas sobre un paisaje made by Ferrari, brillan seis semáforos seguidos en rojo. El último de ellos, sintiéndose seguro en la distancia, se muestra declaradamente insultante, justo al final de la subida. Diego tamborilea lentamente sobre el volante, del mismo modo en que un francotirador despiadado acariciaría el gatillo del rifle. Tratando de contener la tensión que le sube por la espalda. Respira con deliberada lentitud. Tensa los músculos de los brazos, uno a uno, y de las piernas, como un leopardo a punto de saltar, al tiempo que pisa suavemente el acelerador hasta notar que el corazón de la fiera late más rápido que el suyo.

Clava la mirada en el semáforo sobre él. Es, ahora, el único dato que interesa. La avenida está vacía, como siempre a estas horas. El único vehículo visible, dispuesto a girar a la izquierda, no es digno de atención, y los escasos peatones sabrán cuidarse solos. Sabe perfectamente que los semáforos, en su momento, irán cambiando en cadena, con el intervalo preciso para que un deportivo con una aceleración de cero a cien en cuatro coma tres segundos parezca llevar la misma velocidad que la luz.

Verde.

Gatillo, leopardo y conductor saltan como uno, y el bramido del motor quema el silencio.

Verde.

El coche intruso ha girado, como huyendo, y parece que

Verde.

No hay tiempo para

Verde.

Para pensar en

Verde.

En

Verde.

El recién lanzado proyectil da un último zarpazo al suelo, y caucho y asfalto dejan de ser uno. El conductor, transmutado a piloto, siente que una tonelada de acero y ruido lo levanta por el estómago y lo lanza al límite de su capacidad sensorial. Entonces llega el esperado silencio de la ingravidez. Mientras el coche ruge en vacío, a siete mil ochocientas revoluciones, las lunas sobre el salpicadero pasan a ser una miríada de estrellas, y Diego, ya completamente sordo e insensible, contempla una vez más la ciudad nocturna como si la tuviera entre sus manos. Como si, girando el volante, pudiera girar el mundo y…

Pero el mundo se limita a ascender de nuevo ante él. Las ruedas delanteras tocan primero el asfalto, giradas el ángulo exacto para mantener el conjunto en un equilibrio dinámico, inestable y perfecto. La sacudida de la dirección devuelve a Diego a la realidad sin la más mínima consideración, y sólo la memoria muscular y algo que algunos llaman instinto impide que el deportivo rojo se estrelle diez segundos después contra una hilera de coches aparcados.

Sin embargo, hasta el más perfecto de los mundos necesita del error para existir, y sólo la suerte y algo que algunos llaman milagro habría podido impedir que este mismo deportivo rojo, recién aterrizado desde el cambio de rasante, se encuentre de pronto conduciendo directamente hacia un autobús de largo recorrido que suelta en ese momento a su adormilados pasajeros.

El mundo comienza a girar, ahora sí, al mismo tiempo que el volante, y lo último que ve Diego es una mujer joven, bastante atractiva, que arrastra una enorme maleta justo en el límite del alcance de la carrocería. Diego imagina, más que oye, las palabras que escapan entre sus labios:

 ¿¡Cómo puede alguien ser tan i

Relato-detonador de El Telar de las Parcas. Relatos derivados:
Un mundo en cuatro-coma-tres segundos | Frío | Aterrizaje forzoso