OdlI: Los shelter shifters

Sábado, 5 de mayo de 2012

Orfanato de las ideas es una sección de La Cajita dedicada a publicar ideas, proyectos, emprendimientos y diseños, descabellados o no, que se me ocurren de vez en cuando y que por lo general se quedan en un “podría ser”. A lo más que aspiro con esto es a entretener, sorprender, divertir y en el mejor de los casos, quizás incluso inspirar una idea, una acción o un proyecto nuevo.

Es de sobra conocido (qué nos van a contar a los españoles) el problema de la segunda vivienda, esa que queda vacía durante la mayor parte del año, no por ello dejando de cobrarse un alto precio en términos paisajísticos o ecológicos.

Durante el año 2007 un grupo de arquitectos alicantinos describió este problema como una de las ineficiencias más grandes de la historia, y decidieron poner en marcha el movimiento [h]Estacional (habitante estacional), que posteriormente se ha ido internacionalizando hasta dar lugar al de los shelter shifters.

Un shelter shifter, o shiftant como se les conoce también (shifter + inhabitant), es una persona sin casa propia que encuentra alojamiento o espacio de trabajo ocupando viviendas y oficinas vacías de forma simétrica a sus propietarios. Con este sistema, los propietarios de una segunda vivienda pueden elegir cederla a un tercero para que la utilice y la cuide durante el tiempo en que ésta permanece vacía, y en períodos vacacionales intercambian su posición con el inquilino hestacional.

Este concepto no es del todo nuevo: seguro que a alguno le habrá parecido una versión consentida del modo de vida del personaje principal de la película Hierro 3, y también es evidente una cierta similitud con el intercambio vacacional de viviendas, del que lo diferencia un funcionamiento asimétrico (sólo una de las partes es propietaria) y extendido a todo el año.

Naturalmente los shelter shifters tienen su propio código de conducta. No sólo se comprometen a cuidar la casa y mantenerla, sino que intentan mantenerla en el mismo estado en el que les fue cedida, a veces hasta límites sorprendentes.  Su “silencioso” paso por la vivienda que usan sin dejar rastro les ha valido en la red el apodo de “sh-sh”  y hacen curiosas competiciones en las que se compara el antes y el después de una vivienda buscando la ausencia total de cambios. Algunos recurren al mapeado y guardado meticuloso de los objetos existentes y otros se limitan a convivir con ellos haciendo gala de un exquisito cuidado.

Además, de cara a tranquilizar a los propietarios, cuando un shelter shifter entra a formar parte de esta curiosa red de okupación consentida, queda inscrito con todos sus datos reales en un sistema de evaluación meritocrática similar al existente en otras redes, que a través de un sistema de valoraciones, testimonios y votaciones da un buen indicador de la fiabilidad de cada usuario. En cualquier caso, los “cambiadores de alojamiento” son generalmente personas solitarias o parejas de hábitos tranquilos y frugales que prefieren huir de las aglomeraciones y por tanto no les importa estar siempre en el “sitio indeseado”, siempre que sea de forma gratuita o (según el acuerdo) por un alquiler irrisorio.

Independientemente de lo extraño que pudiera parecer este modo de vida, no carece de antecedentes en la mayoría de culturas, y su aporte simbólico y real es muy significativo en una cultura del exceso como la nuestra. Como comenta el sociólogo Bertrand Bargan:

Los shelter shifters proponen una forma muy específica de habitar, pero con enseñanzas muy globales que deberíamos tomar seriamente en consideración: no sólo por el cuidado y respeto que muestran, sino por la eficiencia que promueven en el uso de las edificaciones y por tanto del territorio. Un hábito de vida inusual pero radicalmente más sostenible que muchos de los actuales.

La Movida 2.0

Martes, 1 de mayo de 2012

Movida 2.0

Un lugar, un momento, un montón de gente

Desde hace unos años mi impresión desde lejos, desde Alicante, ha sido que en Madrid sucedían muchas cosas. Que la gente estaba muy conectada y activa, con tanta capacidad de acción como de pensamiento. Que se hacían cosas de manera creativa, valiente, sin concesiones. Y que había ciertos aspectos, ciertos principios o valores en común en todo ello.

En una especie de broma admirativa, a ese fenómeno comencé a llamarlo “la Movida 2.0″. La primera vez que recuerdo haberlo comentado entre la propia gente de Madrid fue en el primer #meetcommons, todo un ejemplo en sí mismo del concepto, y me sorprendió (¿me sorprendió, realmente?) ver que los propios madrileños parecían cómodos con la expresión.

¿Qué es la Movida 2.0?

No hay mucho que definir. Creo que cualquiera que ya forme parte de ella sabrá exactamente a qué se refiere.

Movida por el movimiento, la actividad, la efervescencia cultural, el optimismo creativo y la revolución. Colectivos, plataformas, redes, individuos, espacios, acciones, propuestas. Y lo 2.0 entendido como segunda versión, como un guiño a la primera Movida madrileña, pero también como declaración de principios: lo 2.0 es una definición inspirada en la “web 2.0″ y extrapolable a otros ámbitos, que de alguna manera incluye los principios que nos mueven: lo participativo, lo colectivo, el aprender haciendo, lo distribuido, el espíritu hacker, lo abierto, el concepto de beta perpetua, lo transparente, el Do It Yourself, el Do It With Others, lo inclusivo, todo lo co-, la cultura libre en general y muchos otros conceptos similares que forman una nube difusa y variable que condensa continuamente en forma de una lluvia capaz de cambiarlo todo.

Muchos términos fundidos en una forma de entender el mundo y en un término que no es más que una broma dicha completamente en serio: la Movida 2.0.

Sin #hashtag no hay revolución

Todo habría quedado en una anécdota si no fuera porque el otro día Domenico, que es un visionario de su tiempo y un auténtico concept investor, me dijo que el término estaba gustando allí donde lo soltaba. Que había que darle alas y comenzar a usarlo para referirnos a ese algo que ya es evidente en esta ciudad y que está emergiendo en todas partes.

movida2p0

Y así, en medio de una fiesta en Matadero, hablando por encima de la música, rodeados de gente interesante por todas partes, y haciendo honor al espíritu de nuestra época, nos pusimos a crear un hashtag:

#movida2p0

Iconos para Reuben

Sábado, 3 de marzo de 2012

Hoy he localizado, medio de casualidad, la que creo que fue mi primera contribución a un proyecto de software libre, concretamente el entorno de escritorio Gnome.

Una de las mejores características de Linux es su capacidad de personalización, que entre otras cosas se traduce en una cantidad increíble de posibilidades distintas para la interfaz gráfica. Cualquier usuario con unos mínimos conocimientos puede diseñar un tema nuevo, de modo que hay prácticamente de todo, como podéis ver en la página Gnome Look.

Reuben Theme

Hace unos años estuve usando un tema bastante curioso, Reuben, que a día de hoy tiene una pinta un poco anticuada (además de ser declaradamente retro, claro) pero en su momento era de los más elaborados. Al tiempo de usarlo me di cuenta de que le faltaban unos iconos a juego para el dock. En un rato libre me puse y me diseñé los que necesitaba, dejando el escritorio ya completamente a juego.

Esto es lo que en el mundillo del software libre se llama scratch your own itch, rascarte donde te pica, o como puse por aquí alguna vez: love it, or fix it. Ese es el comienzo de muchos programas y en este caso, de un pequeño set de iconos que después subí a la web para uso de toda la comunidad. Yo ahora no los usaría, pero el caso es que ahí están, por si alguien los quiere.

Icons for Reuben v1.0

Icons for Reuben en Gnome Look

A lo wiki

Martes, 6 de diciembre de 2011

La quintaesencia de una wiki: mejor links a páginas que aún no existen que páginas a las que no llegue ningún link.

Reflexión con Ester Gisbert en la wiki de masterDIWO

Descubriendo la triformación social

Jueves, 3 de noviembre de 2011

Hoy, saliéndome un poco de mi contexto habitual, he asistido a una charla del Triform Institute y he descubierto un modelo conceptual muy interesante, utilizable tanto para explicar y diagnosticar la realidad como para actuar sobre ella, y que en cierto modo parece capaz de dar cabida a muchas de las inquietudes e intuiciones que llevo notando en mí y a mi alrededor últimamente, desde el movimiento del 15M hasta mi propio interés por la cultura abierta o las nuevas formas de trabajo.

Se llama triformación social, y su definición gráfica sería algo parecido a la siguiente imagen (interpretación personal):

Triformación social

Según el modelo de la triformación social, la actividad humana se podría dividir según tres ámbitos principales: lo cultural, lo jurídico-político y lo económico; tres ámbitos que aunque superpuestos en cada persona y en la sociedad, son diferentes y han de regirse cada uno por sus propias leyes, y a los que pueden aplicarse tres conocidos principios que la Revolución Francesa planteó con acierto pero falló en implementar: libertad, igualdad y fraternidad. Todo ello teniendo al individuo, la persona, como agente fundamental y activo en la transformación (que no cambio) y desarrollo (que no crecimiento) de la humanidad.

Con eso quedaría enunciado el modelo de la triformación de forma relativamente sencilla… aunque la dificultad de aplicación a gran escala sea inversamente proporcional a la sencillez de planteamiento.

Intuitivamente, y antes siquiera de entrar a estudiarlo, ya suena bastante razonable, aunque algunas asociaciones nos pudieran parecer raras (¿economía y fraternidad?) y en general uno no vea por dónde comenzar a aplicarlo. Para mí el indicio más claro de su acierto es la capacidad de diagnóstico que muestra si lo leemos en sentido opuesto: ¿qué pasa si aplicamos cada uno de los principios que propone al ámbito que no le corresponde? Entonces el modelo se convierte en un muestrario de patologías sociales que podremos reconocer sin problemas a nuestro alrededor.

¿Os suenan lemas tan contemporáneos como “La cultura no se vende” o “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”? No son más que el síntoma de rechazo a un sistema que aplica los principios de la economía a la gestión de lo cultural o lo jurídico-político, respectivamente.

Y no voy a seguir dando ejemplos, solamente os sugiero que intentéis aplicar a vuestro contexto, vuestro campo de trabajo o vuestros intereses distintas combinaciones de los principios y ámbitos arriba representados, y veáis si reconocéis algún síntoma a vuestro alrededor. El resto, lo dejo a vuestra imaginación.

Luego podéis intentar hacer lo más difícil y emocionante de todo: aplicarlo en sentido positivo.

Probablemente  observéis que la igualdad en lo jurídico-político es algo que casi damos por supuesto hoy día como algo deseable; que la libertad en lo cultural es una batalla que aún es necesario ganar pero que se está luchando (¿os suena el tema de la cultura abierta, Creative Commons, el open source…?); y que la fraternidad en lo económico está apenas despuntando, pero con mucha fuerza, en nuevos modelos de financiación colectiva, organizaciones empresariales colaborativas, emprendizaje social, nuevas formas de entender la banca y hasta “monedas” o sistemas económicos completos propuestos como alternativa.

De momento y para mí, indicios suficientes como para pensar que este modelo puede ser digno de estudio, confrontarlo con algunas ideas propias y ver qué puede aportar a mi forma de entender el mundo.

Un partido para renovar, no para gobernar

Sábado, 6 de agosto de 2011

Si el #15m ha tenido un resultado sobre la política, es algo difícil de evaluar, pero os puedo decir el resultado que ha tenido sobre mi persona: ha logrado hacerme pensar sobre política, con un interés y una intensidad que me sorprenden a mí mismo. Y estoy seguro de que no soy el único.

Pues bien, llevo estos meses pensando, discutiendo y observando lo que sucede, y concretamente esta semana ha sido bastante intensa en ese sentido. La súbita reagitación por las calles de Madrid a raíz del desalojo de Sol y su ocupación por la policía, las conversaciones en la plaza y en la autopista con un entusiasmado Domenico (el cual me sugirió muchas de las ideas aquí plasmadas, por no decir casi todas) y varios artículos, como este de Amalio Rey, que me han acercado finalmente al pensamiento práctico.

De todas las opciones que uno podría plantearse ante las próximas elecciones (desde el voto en blanco hasta el voto suicida, pasando por la huida a una isla desierta), me ha interesado especialmente la posibilidad de que parte de la energía del movimiento del #15M se tradujese en la creación de un nuevo partido en el que sus integrantes pudieran sentirse identificados. Al principio la idea me parecía, según el momento, superflua, absurda, improbable tirando a imposible, o demasiado complicada. Pero al seguir dándole vueltas he llegado a una opción que podría tener algún sentido a varias escalas y desde varios puntos de vista, y esa es la que quiero contar aquí:

Fundar un partido sin pretensión de gobernar, solamente dedicado a vigilar la salud del sistema político, a promover el cambio hacia uno mejor y a favorecer la cercanía de la ciudadanía a la política, y viceversa.

En general, fuera cual fuera el tema llevado a debate, el partido se limitaría a opinar y votar sobre la política en sí, planteando y defendiendo propuestas que supusiesen una mejora del sistema de turno en las siguientes líneas:

  • La honestidad: el cumplimiento de sus deberes por parte de políticos y trabajadores públicos, y la lucha contra la corrupción.
  • La congruencia: la correspondencia, identificación y conexión entre los objetivos políticos y los ciudadanos. El cambio hacia sistemas más directos, cercanos y fieles a la voluntad real de las personas.
  • La transparencia: visibilidad de los procesos de gestión de lo público, escrutinio y vigilancia colectiva. Open data, etc.
  • La independencia: separación real de poderes, desvinculación de empresas y bancos, supresión de favoritismos y chantajes, etc.
  • La eficiencia: la simplificación de la estructura, y la optimización/adecuación de los recursos (económicos, humanos, materiales, energéticos) invertidos en ella.

El partido velaría por todos esos aspectos en general (sobre el funcionamiento y la estructura del sistema político) y en particular (sobre cada medida debatida en el seno de éste). Adicionalmente, podría funcionar como catalizador de la reflexión, impulsando la investigación y testeado de nuevos modelos y la educación de las personas en la proactividad política. Se abstendría deliberadamente de valorar o pronunciarse, con voz o voto, sobre cualquier otro aspecto, con el curioso efecto de que siendo más específico, sería también más universal.

Sólo de este modo se podría convertir ese nuevo partido en la opción de todos los que no se sintiesen representados en ningún otro partido o en el sistema en sí mismo. Sólo así estaría dedicado al 100% a recoger y visualizar el desencanto e indignación ciudadanos, pudiendo aglutinar incluso los diferentes “votos de descontento” (el blanco, el nulo, el “utilitarizado”, el “agnóstico”) y convertirlos en una fuerza de cambio.

He leído propuestas en las que se habla de hacer un partido (o agrupación de electores) temporal, que cumplida su función desaparezca. Yo diría que incluso podría seguir en marcha, siempre con la misma vocación de no gobernar y con una presencia autorregulada por el contexto político. Así, en tiempos de corrupción del sistema, el partido cogería fuerza y podría acometer su renovación, y en tiempos de salud política, desaparecería de forma natural por transferencia de votos hacia partidos que realmente lo mereciesen por sus propuestas de gestión y gobierno, y que hubiesen sido capaces de ganarse el voto. Cuanto más deteriorado estuviese un sistema, más representación obtendría el mecanismo (llámese partido) dedicado a regenerarlo.

Igual que el movimiento del #15M, ese partido tendría una vocación y alcance internacional, pudiendo estar presente en cada pueblo, ciudad, nación o región del mundo siempre con el mismo objetivo: vigilar y mejorar la política en todo lo posible, luchando por convertirla en una herramienta en beneficio de la humanidad.

Debido a su propio carácter y a la dificultad de mantenerse imparcial en unas cosas y centrado en otras, en su piedra fundacional estaría grabada a fuego la auto-aplicación de todos esos principios de la forma más profunda posible, y contaría con sistemas de control externo a prueba de desvirtuamiento y corrupción, que permitiesen:

  • Valorar la aceptación que su actuación estuviera teniendo entre sus votantes y el resto de ciudadanos, usando indicadores específicos para cada línea de las mencionadas arriba y diferentes mecanismos de feedback.
  • Detectar y rectificar incongruencias, desviaciones o errores en esas líneas de trabajo o en su forma de actuar en general, usando la inteligencia colectiva, mirando su reflejo en los miles de ojos vigilantes posados sobre él.
  • Renovar sus estructuras y cargos internos al menor signo de desorientación, fatiga o corrupción.

Y… creo que con esto la idea ha quedado esbozada. Algo me dice que un partido que naciese ahora y tuviese esas características sería candidato a recibir un apoyo enorme. Por su propio carácter podría incluso apoyarse casi completamente en la comunidad en cosas como la difusión y la financiación, lo que lo haría a la vez dependiente (del apoyo ciudadano) e independiente (de otros agentes, de “los mercados”, etc.).

A estas alturas ya hay iniciativas puestas en marcha con más o menos acierto. Falta que alguna de ellas aclare y simplifique sus aspiraciones, emita un mensaje limpio y potente del que se pueda hacer eco la sociedad. Os dejo algunos enlaces interesantes:

Artículo sobre la dispersión de partidos minoritarios
Una idea vista en Propongo: Crear un partido temporal solo para las proximas elecciones Ved las propuestas relacionadas y los debates que contienen, hay muchas ideas interesantes, la mayoría de las cuales están aquí simplificadas y sintetizadas.

Para acabar, diría que ese partido no ha de llamarse “del 15m” ni nada parecido. Ni siquiera necesita salir del movimiento en sí, como opinaban por aquí. Creo que una propuesta lo suficientemente clara y limpia puede salir por sí sola y luego atraer apoyos del movimiento y de fuera de él. Y para ello es importante que incluso el nombre hable de su carácter no gubernamental y su objetivo renovador. Os dejo unos cuantos para que fantaseéis un rato:

Si queréis ver la propuesta en Propongo y apoyarla con vuestro voto para que sea difundida, podéis hacerlo aquí:

Crear un partido sin vocación de gobernar, sólo de aglutinar el voto descontento para renovar el sistema político

Love it or fix it

Viernes, 11 de marzo de 2011

Love it or fix it

El culto a lo hecho

Miércoles, 2 de marzo de 2011

Viendo el otro día el streaming de Urban Social Design Experience se mencionó en el chat algo sobre el manifiesto del Culto a lo Hecho.

No soy muy amigo de manifiestos (basta ver mi reacción al último que leí), su rotundidad y radicalidad me resultan intelectualmente incómodas, por así decirlo. Sin embargo, reconozco su valor como definiciones extremas y limpias de diferentes formas de ver la vida que por lo demás siempre solemos encontrar en una forma más mezclada.

Ahí va una traducción más o menos libre, teniendo en cuenta lo escueto del idioma y del manifiesto en sí:

  1. Hay tres estados del ser: no saber, acción y terminación.
  2. Acepta que todo es un borrador: ayuda a llevarlo a cabo.
  3. No hay etapa de edición.
  4. Pretender que sabes lo que estás haciendo es casi lo mismo que saber lo que estás haciendo, así que simplemente acepta que sabes lo que estás haciendo aunque no lo sepas, y hazlo.
  5. Destierra la procrastinación. Si esperas más de una semana para llevar a cabo una idea, abandónala.
  6. El objetivo de llevar algo a cabo no es acabar, sino poder llevar a cabo otras cosas.
  7. Una vez que has acabado algo, puedes tirarlo.
  8. Ríete de la perfección. Es aburrida y te impide acabar.
  9. La gente que no tiene las manos sucias está mal. Hacer algo te hace estar bien.
  10. El fracaso cuenta como hecho. Así que comete errores.
  11. La destrucción es una variante de lo hecho.
  12. Si tienes una idea y la publicas en internet, cuenta como el fantasma de algo hecho.
  13. Lo hecho es el motor de más.

Este manifiesto en concreto me ha llegado por varias razones. Me encanta su desparpajo con toques humorísticos (me encanta que sean 13 puntos, y no los forzados 3 o 10 de toda la vida) y el hecho de que los propios autores lo trivialicen ya antes de presentarlo. Pero por otro lado no deja de contener varias sugerencias importantes, en la línea tan contemporánea de la beta perpetua, el work in progress, el learning-by-doing, y demás conceptos “2.0″, pero también en un plano mucho más personal:

A mí, que últimamente ando liado con muchos procesos de puesta en marcha, conexión, relación o gestión la mayoría de las veces difícilmente tangibles, me ha servido como tranquilizante y a la vez como revulsivo. Como cuando me pongo a arreglar la bicicleta y descubro que me encanta ese trabajo, este manifiesto me ha recordado otros tiempos (no muy lejanos) en los que he vivido más del hacer que del pensar, y aunque ellos no lo diferencian ni lo mencionan directamente, también más ligado a lo físico que a lo digital. Siempre con las manos manchadas: de serrín, de cola, de pintura, de grasa…

Y me ha recordado que para hacer efectiva una mínima praxis hay que mantener un equilibrio entre la especulación estratégica y la pura y simple creación. Que tratar de apuntar bien no debe evitarnos disparar una y otra vez hasta acertar. Dicho y hecho. O tan radicalmente como proponen ellos: sin saber, hacer, y acabar.

Crowd funding: inversión y financiación colectiva

Martes, 16 de noviembre de 2010

¿Qué es el crowd funding?

Entre los muchos cambios que el lado social de Internet está provocando, a mí me gusta destacar, por su potencial de cambio socioeconómico, el fenómeno del crowd funding: una nueva forma de dar un soporte económico a todo tipo de proyectos socializando tanto la inversión y la financiación como los beneficios resultantes.

El crowd funding adopta muchas formas, pero en todas ellas tiene una cosa en común: sustituye la necesidad de un prestamista o inversor poderoso por la participación acumulativa de muchos pequeños agentes interesados que contribuyen con una cantidad mucho menor.

Ejemplo simplificado: en lugar de pedir a 1 persona que ponga 10.000€, pido a 10.000 personas que inviertan 1€.

Esto tiene dos consecuencias directas: se evita tener que “pasar por el aro” de las condiciones (con frecuencia abusivas) exigidas por un solo “pez gordo”, y de paso se garantiza la deseabilidad e interés social del proyecto, ya que de otro modo sencillamente no será capaz de reunir el apoyo suficiente. Es la sociedad, o la parte interesada de ella, la que “decide” qué proyectos salen adelante, y no el capricho o el interés de un único agente.

Como veremos a continuación, la mayoría de los sistemas de financiación colectiva actuales han nacido en el seno de la web 2.0 y es en ella donde desarrollan la mayor parte de su actividad. Esto es así gracias a ciertas características propias de Internet: entre otras, la capacidad de construir relaciones alrededor de un interés común, la posibilidad de difundir un mensaje con muy largo alcance y a la vez con bastante “puntería”, y la facilidad para la micro-participación de cualquier usuario en distintas formas, desde dejar un comentario hasta hacer una pequeña donación en un par de clics. De este modo es posible alcanzar rápidamente una masa crítica muy elevada de usuarios interesados, y pedirles muy poco tiempo y dinero a cambio de participar.

Crowd funding by JT - la-cajita.es

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El modelo socioeconómico que hay detrás

Sábado, 3 de julio de 2010

Hace unos años comencé a interesarme por el lado social de la arquitectura: las interacciones humanas que tiene detrás. Los motivos que llevan a la construcción, las diferentes formas de gestión, los agentes implicados, los beneficios que determinadas formas de hacer arquitectura aportan (o niegan) a los usuarios, la relación técnico-usuario, etc.

El caso es que una de las primeras reflexiones que me surgieron fue acerca del modelo socioeconómico que subyace en distintos tipos de proyecto, y la quería compartir aquí porque por alguna razón ha salido en dos tres conversaciones distintas separadas por apenas unos días, y me ha parecido oportuno aprovechar la “casualidad”. Este artículo está escrito hablando de proyectos de arquitectura, pero puede aplicarse a casi cualquier tipo de proyecto en cualquier ámbito, así que sustituid “arquitectura” por lo que prefiráis.

Para empezar, digamos que el carácter de todo proyecto puede descomponerse a nivel general en dos componentes imprescindibles para que se lleve a cabo: el impulso y la estructura. (más…)