Cómo cambiar la orientación del monitor, en Linux, con un atajo de teclado

Algunos monitores tienen la capacidad de rotar 90º para colocarse en posición apaisada o vertical. Hace unos meses comencé a trabajar con uno de ellos y para ciertas actividades como escribir, editar posts, revisar documentos, o ver la mayoría de las páginas web, ponerlos en vertical es una gozada. ¿Quién quiere espacio a los lados si el contenido va en vertical? ¿Que quieres comparar documentos lado a lado o ver vídeo? Lo vuelves a poner apaisado, y listo. Si necesitáis un monitor nuevo, os recomiendo encarecidamente uno que tenga esa posibilidad, especialmente los Dell.

El problema es que los monitores, salvo que sean de alta gama alta, no suelen incorporar un sensor capaz de decirle al sistema operativo que la pantalla ha girado, así que la primera vez que lo giras te quedas con cara de tonto, la cabeza ladeada, viendo un escritorio que, claro, se ha girado 90º. Aún puedes acceder a la configuración de resolución de pantalla en tu sistema operativo y cambiar la orientación, pero ¡intentad hacerlo con la pantalla rotada 90º a la izquierda! La solución más lógica es acordarte de cambiar primero la resolución de pantalla, y luego rotar físicamente el monitor. Pero a la larga, si te encanta andar cambiándolo de posición cada dos por tres según la actividad que estés realizando (y te encantará, créeme), esto se vuelve pesado, así que yo mismo no tardé en empezar a buscar una forma de cambiar la orientación del escritorio rápidamente, por ejemplo, con un atajo de teclado. Sigue leyendo

Para construir cultura libre hay que usar infraestructuras libres

El pasado junio se planteó en la lista de correo de la red #meetcommons una contradicción muy interesante que se presenta al trabajar con los principios de la cultura libre, pero con herramientas o sobre infraestructuras que no lo son. Entendiendo, por infraestructuras, que no hablamos sólo de software sino de herramientas, espacios, medios… todo aquello de lo que nos servimos y en lo que nos apoyamos para desarrollar nuestras actividades.

Muchos hemos vivido ese conflicto interno, y nos han surgido preguntas. ¿Deberíamos ser consecuentes y apoyarnos en herramientas e infraestructuras construidas desde los mismos principios que aplicamos en nuestro trabajo, o son cosas separadas? ¿Podemos programar software libre desde un Mac? ¿Podemos hacer diseños colectivos con palés usando AutoCAD? ¿Podemos alojar iniciativas de economía alternativa en un espacio cedido y financiado por un banco?

Para mí, en esta obra del colectivo francés Rotor, ejemplo de espíritu hacker, colaboración, reutilización, sostenibilidad, arquitectura en beta y economía de medios, el Mac queda como un OVNI aterrizado de otro planeta. ¿Por qué?

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Tú pones el precio

Open - Fuente: fad.cat

Open – Fuente: fad.cat

Al ir a informarme sobre la Open Design Conference me ha llamado mucho la atención una cosa: el precio de la inscripción lo pones tú. Concretamente, los organizadores lanzan la siguiente propuesta:

Queremos que seas tú quien ponga precio a la entrada. Para facilitarte este ejercicio, ponemos a tu disposición la siguiente información:

1 – El programa del congreso
2 – El presupuesto con los costes de organización
3 – Los objetivos de ingresos que nos hemos marcado para hacer el congreso sostenible y perdurable en el tiempo

Ponderando esta información con tus circunstancias personales, podrás tomar una decisión responsable, justa e informada.

Me parece un gran ejercicio de coherencia, de compromiso, de transparencia y sobre todo de confianza. De confianza, no como “nos fiamos de vosotros”, sino como “confiamos en que estáis preparados” para tomar esa libertad con responsabilidad. Es de ese tipo de valientes  experimentos que apuntan a una nueva forma de entender la economía, a años luz de la que predomina hoy en día y mucho, mucho más ilusionante.

Cambiando el mundo a golpe de cuchara

Disco Sopa en Matadero - Foto de Cocook en Flickr

Hoy, en un par de horas dando vueltas por la exposición We Traders en Matadero, con la “discosopa” (cena cocinada colectivamente, con música de fondo, y usando comida que de otro modo iba directa a la basura) que han organizado los de Foodsharing y Cocook hoy allí, me he reafirmado en que hay un mundo mejor que pugna por desarrollarse y que, sorpresa, está en este, al alcance de cualquiera… y más aún, hecho por cualquiera. Sin héroes, sin jaleos, desde lo más rutinario de nuestras vidas, como puede ser, en este caso, la comida.

Para los faltos de esperanza o imaginación, para los que no saben que hay que mirar por otros lados para encontrar buenas noticias o para los que las buscabais sin encontrarlas, os dejo algunas de las iniciativas que he conocido hoy: Sigue leyendo

Tejiendo lo común: desarrollo social y urbano en red

El pasado jueves 29 de noviembre estuve en Alicante, invitado por Arquitectos Sin Fronteras para dar una charla sobre “trabajo en red” en el marco del curso-taller “EnREDándonos en la Zona Norte

Colaboración, red, estructuras mixtas, remezcla y complejidad - collage de imágenes de opensourceway

Collage de imágenes de OpenSourceWay – CC BY-SA

El tema es muy amplio y estoy lejos de considerarme un experto en estas cosas, por lo que fue un desafío darle forma para una audiencia variada incluyendo arquitectos, activistas, vecino… Esta es la descripción de la charla, enviada a priori, y que luego matizaré en función de lo que sucedió allí realmente:

La charla intenta encontrar un enfoque práctico, cercano a la experiencia de los asistentes, al desarrollo social y urbano en red. Se parte de la idea de que la vida urbana de una ciudad, un barrio o una calle, es un bien común que mejora y perdura cuando se cuida de forma colectiva. Sin embargo, la complejidad de ese entorno pone a prueba toda estructura organizativa para hacerlo. Se propone, entonces, hacerlo en red.

¿Qué significa en red? Ante todo hay que diferenciarlo, que no separarlo, de “en la red”, hablando del carácter complementario de lo físico y lo digital como espacios de oportunidad. Cabe comentar aquí otras características del trabajo en red: la capacidad de trascender formas rígidas de organización y permitir una mayor adaptabilidad; la gestión de la diversidad, admitiendo incluso el disenso sin dejar de funcionar; la posibilidad de conectar y poner en valor directamente a las personas, sin intermediarios, favoreciendo de ese modo un desarrollo personal que redunda rápidamente en desarrollo social.

Se proponen también una serie de principios que permiten que el trabajo en red sea fructífero y satisfactorio, y se produzca en pro del bien común. Se introducen conceptos que es recomendable tener en cuenta, como la autonomía en las herramientas y los medios, las libertades básicas del software libre como fuente de inspiración, y la cultura abierta como una manera de favorecer el desarrollo de la sociedad y el de la propia ciudad en que habita.

El núcleo principal de la charla se dedica a hablar de tres aspectos fundamentales del desarrollo urbano y social en red: el conocimiento del entorno, la colaboración, y el conocimiento compartido. Cada uno de ellos se comentará desde una perspectiva cercana al ciudadano de a pie, proponiendo herramientas, metodologías o medios que pudieran ser útiles de forma directa, tratando siempre de equilibrar los recursos digitales con los físicos para mostrar que su combinación permite salvar barreras culturales, de edad o educación, como la brecha digital, el idioma, etc.

El objetivo es principalmente atraer la curiosidad hacia otra forma de entender la organización de iniciativas de todo tipo -sociales, culturales, económicas, legales o técnicas- en el entorno urbano, y proporcionar algunas pistas, algunas herramientas, algunos recursos de los que partir para recorrer ese camino colectivamente.

Dudando sobre la manera de contar todo esto, y enlazando con una reciente reflexión sobre “pensar en red”, decidí probar un formato menos habitual, y esto es lo que llevé:

Ver a pantalla completa o clic derecho para descargar.

Es un mapa mental en formato .svg que visualicé directamente en Inkscape (¡a pelo!) pero que ahora he aprovechado para montar con un recorrido animado con Sozi (podéis hacer clic, zoom y arrastrar sobre él). Ante la imposibilidad de abordar todos esos temas, la idea era dejar el “camino” a recorrer un poco abierto, para poder ir enlazando los temas de mayor interés para todos los asistentes.

A la hora de la verdad, no dio tiempo a entrar en detalles (la charla duró poco más de media hora), de modo que la conversación quedó en un plano general y muy falta de ejemplos a los que “agarrarse”. Espero que eso no la hiciera demasiado abstracta. Nota mental, que comparto por si a alguien más le sirve: la próxima vez, intentar aunar ambas cosas, contando cada concepto general con un ejemplo, aunque sea a toda velocidad.