Le luthier amateur

Martes, 17 de abril de 2007

Una tarde, hace unos años (vivía aún en aquella casa con jardín) mientras tocaba el violín, me di cuenta de que el puente, esa pequeña pieza que mantiene elevadas las cuerdas, se apoyaba de forma un poco sesgada sobre la caja. Se me ocurrió que, sin menospreciar el trabajo del luthier, yo podía arreglarlo fácilmente por mí mismo.

Esquema de un puente típico de violín

Destensé las cuerdas y el puente quedó suelto. Lo llevé al garaje–taller y comencé a lijarle los apoyos para dejarlos perfectamente perpendiculares. Pues bien, he aquí un gran defecto que me impediría ser escultor: una vez comienzo a quitar materia, me resulta difícil parar, y lo más probable es que a golpe de escoplo acabase quedándome sin nada en las manos. Tras lijar los apoyos, decidí que podría estar bien redondearle algunos bordes con la lija, y así lo hice. Lijé todos los bordes. El puente quedaba… interesante, como más suave a la vista, pero la máquina talladora se había puesto en marcha. Vi el cutter sobre la mesa, miré el puente, volví a mirar el cutter, y sin pensarlo demasiado, comencé a cortar.
Si recorto esta punta por aquí, y corto en bisel esta otra… y esa otra…

Puente modificado

Bueno, ya lo veis. Lo que era un puente tradicional, con cantos afilados y delicados cortados a máquina, acabó en una pieza de artesanía de inspiración modernista, como vegetal. Sólo al empezar a repasarlo con la lija me pregunté si no me estaría cargando el sonido. En fin, un puente no es tan caro, pensé, se puede sustituir, así que lo acabé y lo volví a montar.

Debo decir que a mis oídos, el sonido del violín no perdió ni un solo punto. En realidad, el puente sigue haciendo su función de apoyo y transmisión sonora. Aunque al verlo parece mucho más inestable que uno tradicional, tuve el buen tino de cortar sólo las “florituras” decorativas, dejando intactas las partes resistentes.

Y ahora, cada vez que lo saco para tocar un rato, puedo sentir la satisfacción de haberme hecho, si no un violín completo, al menos una parte de él. No es más bonito (más bien… al contrario) ni mejor que el original: simplemente, lo hice yo. Es un valor “canjeable” sólo por mí mismo, pero en fin, es un valor añadido. El que no lo entienda, que se haga uno.

Logotipo e imagen: WSA

Viernes, 6 de abril de 2007

El diseño gráfico siempre me ha atraído. Cuando en el Club WindSurf Área me contaron que un par de años antes a mi llegada habían intentado infructuosamente elegir un logotipo, me puse manos a la obra, con la intención de conseguir llegar a una imagen corporativa que nos identificase de forma unitaria de cara al exterior. Por tanto, no se trata de un encargo profesional, sino de pura afición. El proyecto lleva dos años (o más) en marcha, avanzando muy lentamente, parándose y volviendo atrás, pero al fin hemos llegado a unos resultados claros, y por lo que sé, la gente está contenta. Cada vez más cosas van tomando la nueva imagen.

Voy a intentar ir contando por fases todo el proceso de diseño, mostrando los cambios en éste, las aplicaciones que se le iban encontrando…

Debo decir que es el primer logotipo que he diseñado, o al menos era el primero y único cuando comencé con él. Las primeras pruebas iban en buena dirección, pero faltaban ciertos conocimientos sobre cómo debería ser un logotipo.

El primer dibujito, hecho nada más y nada menos que con AutoCAD:

A la primera oportunidad se lo enseñé a un amigo que trabaja como ilustrador, el cual tuvo el buen tino de no decirme que era una birria, y además me hizo dos comentarios certeros. Primero, que la composición general tenía buena pinta, y segundo, que tenía que eliminar mucho detalle, abstraer un poco las formas para hacerlas más legibles a cualquier escala. Fue un gran “cambio de chip”: no se trata de dibujar fielmente, sino de evocar y atraer. Parece que capté el concepto, y cuando le enseñé la segunda versión, dijo algo así como “si fuera yo, no lo tocaba más” (aunque debió pensar “qué cosa más horrible”).

La verdad es que la segunda versión superó realmente a la primera…
Esta, realizada ya en Corel Draw, incorporaba las ideas básicas que se han mantenido hasta hoy. Es un logo de dos partes:
- Un icono, un símbolo gráfico referente al windsurf.
- Un grupo formado por las tres siglas que tradicionalmente han designado al club, con un tratamiento gráfico significativo, potente en sí mismo.

Esas dos partes se pueden leer por separado o combinar entre sí de cualquier manera sin romper la imagen global. Desde el principio intenté evitar la obviedad del color “azul porque es el color del mar” (mentira, el mar es verde, y plateado, y marrón, y…), decantándome por unos colores más “abstractos”. En cualquier caso, estaba previsto que la combinación de colores pudiera ser cualquier otra.
Con esa idea de la versatilidad, en el documento que les presenté finalmente adjunté varias aplicaciones posibles. Por cierto, los colores del final salieron horribles; es lo que tiene no controlar la gestión del color del Corel.

Hasta aquí, la primera propuesta de logotipo e imagen. Para ser mi primer proyecto de ese tipo, la verdad es que no quedó tan mal, el logo realmente funciona como yo esperaba. Las letras y el dibujo encajan en el mismo estilo, y tienen la suficiente personalidad como para figurar por separado. El formato cuadrado y rectangular también funciona muy bien en banderas, en camisetas, como sello…


El caso es que en cuanto la hube acabado, presentado y sometido a la tibia evaluación de los socios, la guardé y me puse a diseñar otra diferente. Pero eso lo dejo para otro día…

¿Nueva velería?

Lunes, 12 de marzo de 2007

Pues nada, os dejo uno de mis primeros trabajos en Illustrator, cuando estaba familiarizándome con su forma de funcionar y se me cruzó una vela de windsurf por enmedio.
Aquí podéis ver algunas imágenes de las nuevas velas de windsurf TS Radical Wave, de la firma TriSails… que por poco logran engañar a más de uno, y que tuvieron bastante buena acogida.

Próximamente, las versiones de race y de freestyle :P

 

Lástima que, como siempre, todo esto lo haga tan amateur, me haría ilusión ver que algo se hace realidad y hasta me da de comer, pero bueno, nunca se sabe cuándo va a dar frutos este árbol.