(¡Ding!)

Jueves, 28 de Enero de 2010

Estimados lectores del Blog 853.705 de Technorati, les habla el redactor:

Seguimos en modo PFC;  les rogamos mantengan abrochadas las suscripciones RSS y tengan paciencia para sobrellevar las condiciones de los próximos meses. Les aseguramos dejamos caer que todo está perfectamente más o menos bajo control. Aunque es posible que sigan notando un bajón importante en la cantidad de entradas nuevas, esta situación no será definitiva y en breve podrán seguir disfrutando de nuestros servicios. Ante cualquier problema no duden en consultar a la redacción.

Gracias por su atención.

Por Fin, C…

Martes, 3 de Febrero de 2009

Estimados lectores del Blog 853.705 de Technorati, les habla el redactor:

Estamos entrando en modo PFC;  les rogamos que se abrochen las suscripciones RSS y tomen medidas para sobrellevar las condiciones de los próximos meses. Les aseguramos que todo está perfectamente bajo control, aunque es posible que noten cierto enrarecimiento en la cantidad de entradas y alguna disgresión imprevista en sus contenidos. Ante cualquier problema no duden en consultar a la redacción.

Gracias por su atención.

¿Morir, la música?

Miércoles, 26 de Noviembre de 2008

Vamos… si ahora mismo tiene mil motivos para estar más viva que nunca…

Perdón, mil uno.

No, mil dos.

Hmmm… esto me recuerda a una pequeña (y agorera) canción que cantábamos de pequeños:

Todo bajo el sol
perecerá.
Sólo la música,
sólo la música,
sólo la música,
existirá.

Canciones que todavía no existen

Miércoles, 1 de Octubre de 2008

Como parte de un imprevisto retorno personal a la música, hace un mes comencé a tocar el violín en un grupo. Nunca había tocado entre guitarras eléctricas, bajo, batería, amplis y cables por todas partes, y la verdad es que, pese a ser algo supuestamente alejado de mi imaginario musical y de mi forma de ser, me ha enganchado y me he quedado. De esas cosas que sorprenden a uno mismo. Pero eso es otra historia… el caso es que Adrián, el bajista, nos pasó hace poco un texto que me ha parecido digno de lectura atenta, y que da título a esta entrada. Lo firma Santiago Auserón, alias Juan Perro, cantante y compositor de Radio Futura, entre otros títulos.

Con la última década del pasado siglo, la sociedad española iniciaba un giro de signo muy distinto a los cambios que durante la transición permitieron llenar el aire de nuevas canciones. Las marcas comerciales se adueñaban del deseo de ser o parecer rockero, mientras el poder orientaba con deliberación sus consignas hacia la pasión por el deporte. [Seguir leyendo]

Un pequeño gran texto, que no duda en relacionar música y deporte con política y educación, con una entereza que hace más músico, si cabe, a su autor. Me hace pensar y reafirmarme, como ya comenté en otra ocasión, en mi convencimiento de que la música no morirá como auguran las grandes discográficas y los graznidos roncos de la SGAE, sino que seguirá igual de viva que siempre. Leyendo el artículo, uno concibe la esperanza inmediata de que la música pueda salir ganando en el cambio, sobre todo viendo la actitud valiente y directa de los que dejan descargar libremente su música desde la Red y la remiten al insustituible directo. Los músicos seguirán siendo músicos y en lugar de vivir de que la gente reproduzca y repita sus temas más allá de su alcance, podrán vivir de que los escuchen y canten con ellos. No se tratará de distribuir el máximo número de discos, sino de inyectar la máxima cantidad de pasión, de belleza y de verdad a los que escuchasen. De cogerlos en un puño y cantarles y tocarles de ser humano a ser humano. No la música extensiva y enlatada, sino la intensiva, la intensa, servida caliente directamente de los instrumentos, cocinada directamente sobre el escenario o entre los propios comensales.

Y sobre todo, independiente, dispersa, de distribución espontánea.  Si las discográficas -al César lo que es del César- ayudaron a difundir la música cuando hacerlo de forma masiva era difícil, ahora su papel se acabó, porque cualquiera puede hacer eso hoy día. Con la Red, la música queda instantáneamente al alcance de tanta gente como las discográficas soñaron con alcanzar. Con una diferencia: ahora se trata de gente inteligente que actúa como tal, con sus propios gustos y deseos, que llega libremente y que, de nuevo, volverá a escuchar y hacer la música de acuerdo con lo que sienta, con lo que sueñe y con lo que quiera expresar, no por lo que le ofrezcan.

Que no vuelvan a convencernos de que saben elegir por nosotros. El gusto y la experiencia de la música, como las ideas propias, son inalienables. Lo dicen las propias canciones, las que existen y las que no.

Regalo canción. Casi sin usar.

Viernes, 19 de Septiembre de 2008

Y con ella, doy por inaugurada la categoría de música, que empezaba a merecerlo.
La letra que sigue está inspirada en este texto, que os recomiendo que leáis antes de continuar. Al leerlo, sentí que tenía que ser una canción, aunque tuviera que hacerla yo mismo. Siempre es un horror leer una letra sin conocer la música, pero bueno, ahí va:
 

Amigos a medio milímetro

Era noche de calima, y entre el calor de las masas
esperabas ver incendios donde sólo había brasas.
Tú tratando de apagar ese fuego que te quemaba
te tiraste a la piscina y dentro no había nada.

Amigos a medio milímetro…

Era noche de batidas, de trampas y cacerías
y pensabas que te armabas con lo mejor de tus días;
cazador que no sabía si la presa era adecuada
te lanzaste a perseguirla y acabaste en retirada.

Amigos a medio milímetro…

Ofreciste demasiado y ella no pedía nada
te estrellaste con tus trastos contra una puerta cerrada.
Yo me puse a recoger los restos de la cruzada,
tu empeñado en arañar una torre amurallada.

Amigos a medio milímetro…

Y es que no hay nada más ingrato en este mundo de memos,
con tantas ansias de más y tanto miedo de menos,
que ser uno de esos amigos sin cadenas pero atados
amaneciendo a todo trapo y anocheciendo frustrados.

Amigos a medio milímetro…

Por milímetros se mide la distancia entre los lados
de tu hombro con mi hombro, de tus dados con mis dados,
cadena de un eslabón, nudo con nudo en la cuerda,
me va a besar quien te bese, me va a morder quien te muerda.

Amigos a medio milímetro…
Amigos a medio milímetro…
Amigos a medio milímetro…

La dejo a libre disponibilidad del que quiera tocarla, cantarla, en fin, añadirle la música, solo tenga la bondad de citar las referencias, y no la comercialice a traición. No puedo dejar de sugerir cantarla con un tono marcado y canallesco, no es precisamente una balada ;)

Los sgaedores de la creatividad

Lunes, 4 de Agosto de 2008

Nunca había opinado demasiado sobre el tema porque me parecía demasiado complicado y… me daba pereza. Creo. Sin embargo, casualmente al hilo de la entrada anterior, os dejo aquí un artículo que resume de manera brillante la gran estupidez que pueden llegar a ser los derechos de autor aplicados a mansalva. Proteger hasta a los que no quieren ser protegidos… cobrándoles. Cuando la SGAE despertó, la tecnología todavía estaba allí

Del que cito la que me parece la frase más importante de todas:

La Música, con mayúsculas, es anterior a las discográficas y sobrevivirá cuando ellas ya no estén.

¿La música morirá por la libre distribución? ¿Es costoso producirla? ¿El talento es escaso y difícil de promocionar? Vamos, vamos… tranquilidad, gente.

Tres es dos por cuatro

Viernes, 25 de Julio de 2008

Curioseando en mis propios archivos he encontrado esta foto y de pronto me ha venido el sabor de aquel momento, no recuerdo ya en qué lugar del calendario. La tarde estaba temprana, y hacía viento. Demasiado viento para que el sonido se escuchara bien, pero eso daba igual. Simplemente nos apetecía tocar en el parque, en algún rincón que pudiéramos llamar nuestro por un rato. O hacer nuestro a base de puro sonido. Sin partituras. Una base sólida y armónica de chelo y guitarra, y algo de divagación violinística por encima, lo que saliera.

Para mí esa imagen lleva atados los sonidos, irrepetibles por lo improvisados. Pero, además, hay una grabación. FC dejó su grabadora en el césped, oportunamente encendida. Sobre el canto de los pájaros, se oye claramente la guitarra, más intensamente el chelo, y más flojito, como arañado desde lejos, el violín. Es de mala calidad -en cierto modo, casi borrosa, como la foto… muy apropiada para un recuerdo- y la música no es tampoco una maravilla, pero si la encuentro…

Editado: Aquí está la grabación. No la juzguéis por su calidad, o será invariablemente condenada. Sólo dejaos llevar un rato, evocad el momento, imaginad que estáis ahí tocando ;)

Tres es dos por cuatro – VT,FC,JT

De izquierda a derecha, en la foto: VT, JT y FC.

Le luthier amateur

Martes, 17 de Abril de 2007

Una tarde, hace unos años (vivía aún en aquella casa con jardín) mientras tocaba el violín, me di cuenta de que el puente, esa pequeña pieza que mantiene elevadas las cuerdas, se apoyaba de forma un poco sesgada sobre la caja. Se me ocurrió que, sin menospreciar el trabajo del luthier, yo podía arreglarlo fácilmente por mí mismo.

Esquema de un puente típico de violín

Destensé las cuerdas y el puente quedó suelto. Lo llevé al garaje–taller y comencé a lijarle los apoyos para dejarlos perfectamente perpendiculares. Pues bien, he aquí un gran defecto que me impediría ser escultor: una vez comienzo a quitar materia, me resulta difícil parar, y lo más probable es que a golpe de escoplo acabase quedándome sin nada en las manos. Tras lijar los apoyos, decidí que podría estar bien redondearle algunos bordes con la lija, y así lo hice. Lijé todos los bordes. El puente quedaba… interesante, como más suave a la vista, pero la máquina talladora se había puesto en marcha. Vi el cutter sobre la mesa, miré el puente, volví a mirar el cutter, y sin pensarlo demasiado, comencé a cortar.
Si recorto esta punta por aquí, y corto en bisel esta otra… y esa otra…

Puente modificado

Bueno, ya lo veis. Lo que era un puente tradicional, con cantos afilados y delicados cortados a máquina, acabó en una pieza de artesanía de inspiración modernista, como vegetal. Sólo al empezar a repasarlo con la lija me pregunté si no me estaría cargando el sonido. En fin, un puente no es tan caro, pensé, se puede sustituir, así que lo acabé y lo volví a montar.

Debo decir que a mis oídos, el sonido del violín no perdió ni un solo punto. En realidad, el puente sigue haciendo su función de apoyo y transmisión sonora. Aunque al verlo parece mucho más inestable que uno tradicional, tuve el buen tino de cortar sólo las “florituras” decorativas, dejando intactas las partes resistentes.

Y ahora, cada vez que lo saco para tocar un rato, puedo sentir la satisfacción de haberme hecho, si no un violín completo, al menos una parte de él. No es más bonito (más bien… al contrario) ni mejor que el original: simplemente, lo hice yo. Es un valor “canjeable” sólo por mí mismo, pero en fin, es un valor añadido. El que no lo entienda, que se haga uno.