De mecanografía, teclados mecánicos y buenos propósitos

No sé si por tradición o porque realmente sirve para algo, a comienzos de año muchos nos ponemos a reflexionar en lo que hicimos el año anterior y lo que queremos conseguir en el año entrante. Si hay una cosa fácil de llenar es la lista de buenos propósitos que rara vez cumples, pero hace un par de años descubrí que era mucho más realista, más efectivo y también más gratificante ponerse un único objetivo y asegurarse de cumplirlo.

Hace un par de años logré saltar de un avión como desafío a mi miedo a las alturas, y este año pasado me propuse re-aprender y mejorar mi mecanografía. Así que aprovechando el World Typing Day, que se celebra cada año el 8 de enero, justamente de eso quería escribir: de otro objetivo cumplido durante el 2015. Sigue leyendo

El vértigo no es el miedo a caer, sino el deseo de saltar

Tras años sufriendo de vértigo y entendiéndolo como un miedo incontrolable, escuchar esa frase me cambió totalmente la forma de verlo. Puso en palabras una sensación que intuía pero que no había hecho consciente: esa atracción fatal por lanzarse al vacío, ese impulso de saltar (sería tan fácil, tan fácil…) y traspasar ese instante irrevocable en el que sabes que no habría vuelta atrás. Sólo puede entenderlo el que lo ha sentido.

Más tarde descubrí que la frase está inspirada en algo que escribía Milan Kundera en “La insoportable levedad del ser”:

¿Qué es el vértigo? ¿El miedo a la caída? ¿Pero por qué también nos da vértigo en un mirador provisto de una valla segura? El vértigo es algo diferente del miedo a la caída. El vértigo significa que la profundidad que se abre ante nosotros nos atrae, nos seduce, despierta en nosotros el deseo de caer, del cual nos defendemos espantados.

En seguida me encontré pensando en cómo sería, por una vez, permitirme el lujo de ceder a ese impulso, y casi inmediatamente decidí que tenía que averiguarlo por mí mismo. Pues bien, qué mejor manera de hacerlo que a lo grande, poniéndome en un extremo: saltando desde la puerta abierta de un avión a 4000 metros del suelo. Allá que fui.

Os dejo el vídeo que me hicieron, dejando claro que no tuve nada que ver en su grabación, montaje y elección de la música, que no es un fake, y que sí, que el que sale soy yo. Claramente.

¿Y cómo fue? Muy difícil de explicar sin caer en vaguedades. Una salida muy brusca de mi zona de seguridad. Una pérdida instantánea de todas las cosas en las que me apoyo en el día a día. Un vacío mental absoluto. Una especie de asombro vital infinito, como volver a nacer.

Pero explicarlo por escrito requeriría dar muchas vueltas, y no sé si lo tengo tan asimilado todavía. Tengo que concentrarme mucho para evocar las sensaciones, que cambiaban a cada instante. El instante de decidir hacerlo, el instante de reservar el vuelo, el instante de subir a la avioneta, el de abrirse la puerta, el de asomarme al vacío, el de empezar a acelerar en caída libre, el de flotar ingrávido en la enormidad del cielo, el de pender en silencio sobre el paisaje, el de tirar de los mandos del paracaídas y notar la fuerza centrífuga al entrar en barrena, el de poner los pies en el suelo de nuevo… Todos diferentes, desconocidos y únicos. Así que os emplazo a que el que tenga curiosidad, que lo pruebe por sí mismo. Es una experiencia límite que, si no queréis vivir preguntándoos cómo será, merece la pena afrontar al menos una vez en la vida.

Pero la mejor sensación de todas, la que más marca ha dejado en mi vida diaria, es de voluntad y confianza. Me prometí, como único objetivo para 2012, que tomaría la decisión de hacerlo, me dejaría llevar por sus consecuencias y saltaría por encima de mis propios miedos… y he saltado.

Entre árboles y cuerdas

El que sigue es uno de los vídeos que grabamos durante una mañana de paseo por las alturas (moderadas, pero alturas al fin y al cabo), entre árboles y cuerdas.

Un gran ejercicio, y no sólo físico, aunque eso el que no tenga vértigo seguramente no lo entienda. Te lanzas escalerilla arriba con el ánimo de no hacerle ni una sola concesión al miedo a las alturas que por lo general te las hace pasar canutas en estas situaciones. Confías en que podrás pasar por lo que sea, y te comprometes a no pensar siquiera en volver atrás. Sólo adelante, a lidiar con lo que venga. Y de alguna manera inexplicable, lo logras. Cada tramo de recorrido que avanzas es una patada al miedo que te acompaña, persistente. Otro tramo, otra patada. No se va, pero no importa, has descubierto que puedes darle patadas desde encima de una cuerda y seguir adelante. A veces te tiembla el pulso, pero nunca la determinación, y no deja de crecer la sensación de control y libertad que te da el hecho de estar superándote a ti mismo. Y cuando te dejas deslizar por el último cable, volando por encima del agua sin más opción que confiar y disfrutar, la persona que toca tierra al otro lado es una versión mejorada de ti mismo. Como la vida misma.

Gracias a Francesco Cingolani por cederme la GoPro con la que se grabó esto. Este es el primer vídeo hecho con esta cámara en régimen de no propiedad, y como todos los que se graben con ella en adelante, está bajo licencia Creative Commons (CC BY).

La Cajita 3.0 en proceso

Hace ya cerca de tres años y medio (que es mucho tiempo en Internet), estaba preparándome para el primer gran salto de este blog: pasar de ser una plantilla retocada de Blogger a funcionar sobre WordPress en un espacio web propio. Fue mi primer paso en el mundillo del diseño y desarrollo de páginas web, y me he alegrado muchas veces de haberme decidido a darlo.

blog1.0

Ahora toca dar otro paso importante, que probablemente ponga el blog realmente patas arriba. Si el primer cambio fue de plataforma, manteniendo el aspecto prácticamente idéntico, el que se avecina es de diseño y reestructuración profunda de la página, manteniendo la plataforma.

A decir verdad, y para mi propia sorpresa, no es que me haya cansado del diseño actual. Me llevó mucho tiempo consolidarlo y funciona bien: es sencillo, es personal, tiene un punto original sin muchas pretensiones, y lleva un buen montón de horas de código en pequeños detalles. Sin embargo, sigue arrastrando varios problemas no resueltos de fondo:

  • Se basa en un tema antiguo y muy básico, Kubrick, que venía por defecto con WordPress 1.5. Es un poco pesado (que no difícil) introducir nuevas funciones, y hay muchas ventajas de las nuevas versiones de WordPress que no se pueden aprovechar. Creo que va siendo hora de cambiar a una base más actual pero aún sencilla de modificar. Concretamente, el excelente tema (también por defecto en WordPress) Twenty Eleven.
  • Es una ensaladilla. Aunque los contenidos están bien categorizados por tema y tipo, no estoy nada seguro de que la gente los visualice así. Como me interesan temas bastante dispares y pensé que no todo el mundo querría seguirlos todos, me esforcé por introducir los feeds separados para que cada uno pudiera suscribirse al canal o canales de su interés, pero dudo de que alguno de mis escasos y valiosos seguidores lo haya hecho, obligándose a sí mismos a tragarse lo mismo el vídeo de una sesión de windsurf que un post gigante sobre arquitectura 2.0. Mi experiencia me dice que los blogs temáticos se entienden mejor y llegan a más gente, pero a la vez me gustaría mantener la idea de la web personal “todo incluido”. Y en ese sentido…
  • … La Cajita actual tampoco muestra de forma clara y directa mi identidad digital: quién soy, qué hago, qué pienso, qué me interesa, por dónde me muevo, en qué trabajo. Para averiguarlo hay que navegar por las categorías (¿alguien lo hace?) y leer varios posts. No tiene una relación clara con otros blogs o redes sociales en las que me muevo, y sobre todo, mezcla sin distinción contenidos propios de un blog (cosas que pienso o me interesan) con entradas más propias de un porfolio (cosas que hago).

Muchas de mis reflexiones coinciden con (y en parte se inspiran en) las que en su momento hizo Carlos Cámara acerca de su propio blog, con algunas particularidades que en su conjunto me han llevado a proponerme lo siguiente:

Identidad digital

  • Un blog que sirva como tarjeta de presentación única. Un solo enlace donde alguien pueda ver quién soy, cómo soy. Ello implica, por ejemplo, que si le doy la dirección a un potencial cliente o colaborador, pueda llegar rápidamente a mi trabajo y mis ideas. Eso creo que Carlos lo ha resuelto francamente bien. Pero también ha de mantener el lado personal, mis aficiones e intereses, principalmente porque forman parte de lo que soy y me apetece contarlas. Además, me he dado cuenta de que lo profesional y lo amateur me resultan muy complicados de separar, me muevo saltando siempre entre ambos entornos: aficiones que de pronto se convierten en trabajo remunerado (la mayoría, curiosamente, aunque de forma muy modesta), y temas profesionales que en cambio desarrollo sin cobrar un duro. Cada lector debería poder decidir rápidamente qué aspecto, punto de vista o tema quiere curiosear o seguir regularmente.

Estados

  • Microblogging. Las redes sociales están muy bien para publicar avisos de “estado” o pequeñas experiencias, pero me da la sensación de que, en lugar de construir una identidad digital acumulada en el tiempo, tienden a la instantaneidad y todo se acaba perdiendo en las profundidades de una timeline. El caso de Facebook es extremo y sintomático porque ni siquiera tiene buscador. En LaCajita 3.0 me estoy planteando incorporar una función de “actualización de estado” propia, abierta y revisitable, que por supuesto estará conectada con las redes sociales que es donde se seguirá produciendo la mayor parte de la conversación.

Tipos de post

  • Distintos tipos de posts para distintos contenidos. Ya probé ese enfoque en esta misma versión, con un formato específico (sombreado, sin título, simplificado) para las citas, pero quiero llevarlo más allá, de forma que los distintos formatos ayuden a diferenciar el tipo de contenido.

Comentarios

  • Énfasis en los comentarios. Forman parte de la conversación y son una de las cosas que más valor aportan a un blog sobre cualquier otra plataforma. En ese sentido, siempre me ha gustado cómo eMe los coloca al mismo nivel que el contenido de la entrada. No tengo nada claro si funcionará con entradas más largas, pero lo voy a intentar copiar del maestro, a ver qué pasa ;)

Simplicidad

  • Simplicidad. Con todo lo anterior, es probable que acabe añadiendo enlaces a nuevas formas de navegar por el contenido, breves presentaciones, aclaraciones y explicaciones, contenidos complementarios, etc. Y con ello el blog tenderá a complicarse, multiplicando widgets y sidebars por doquier. Un acercamiento posible era personalizar la barra lateral según el post (por categorías, temas, secciones, etc.) como he comenzado a hacer en sociarq. Pero, unido al citado tema de los comentarios y a varias conversaciones con Francesco Cingolani y otros sobre la simplicidad en tiempos de complejidad y sobreinformación, he decidido apostar por otro más radical, experimental y posiblemente un poco suicida:  eliminar completamente las barras laterales. LaCajita 3.0 sólo tendrá contenido en sus páginas, y todo lo demás estará comprimido en un panel-menú ocultable, para que el lector se pueda dedicar a leer, sin más, la entrada que le haya interesado y el debate que ésta pueda haber generado.

Actualmente tengo un servidor local en el que voy probando los nuevos cambios, y cuando tenga la base subiré el nuevo tema para ver qué os parece y acabar de retocarlo. Por delante queda el desafío de que el nuevo diseño mantenga algo de continuidad con el anterior, o al menos os guste igualmente aunque sea distinto. Y como no podía ser menos, os animo a vosotros mis uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis lectores habituales a que me comentéis vuestras impresiones.

¿Qué os gusta del blog? ¿Qué creéis que mejoraría con alguna modificación? ¿Cómo lo usáis normalmente? ¿Os parece interesante el nuevo enfoque?

Cambios, cambios, cambios

Un día como hoy (¿casualmente?, San Jorge) de hace exactamente un año, estaba colgando los paneles acabados de mi Proyecto Final en las paredes de la politécnica dispuesto por fin a dar, al revés que Neil Armstrong, un paso insignificante para la humanidad pero enorme para mí: el “cambio de estado” de estudiante a arquitecto.

Un año que imaginaba tranquilo y ha resultado ser todo lo contrario, lleno de proyectos que se me han ido mezclando y alternando sin tregua hasta hoy, unos más importantes, rentables o cómodos que otros, pero todos interesantes. El verano entero trabajando en la Escuela WindSurf Área, y casi a la vez arrancando con el taller What if…? Alicante y la Plataforma Petracos. Fue también el año en el que pusimos en marcha eGruyère, donde por mi parte metí muchas inquietudes acerca del trabajo abierto que ya había apuntado en el PFC. El año, además, en el que en Oblivion’s Garden nos quedamos bajo mínimos, sin bajista, sin cantante y casi sin fuerzas, para luego encontrar una nueva voz superando todas nuestras expectativas, y pese a tener el grupo patas arriba acabar sacando 10 nuevos temas en apenas 4 meses. El año en que mi interés por la cultura abierta comenzó a verse cada vez más en este mismo blog. El año en el que arranqué (con muy poco gas pero con bastantes expectativas) con Sociarq, y que en estas últimas semanas me ha ofrecido la posibilidad de participar del nacimiento de LibreARQ, proyecto que llevamos tiempo rumiando entre varios y que espero que salga adelante con fuerza. El año en el que mi primer y pequeño proyecto de construcción ha ido creciendo desde la idea hasta la licencia de obra. El año, y lo dejaré aquí para no ser más pesado… el año en que, tras varias colaboraciones esporádicas, los de Ecosistema Urbano me han ofrecido la oportunidad de participar con ellos más de cerca en su apuesta por el diseño social urbano, el open source y la cultura abierta en general.

De modo que no sé qué parte atribuir a la casualidad del hecho de que justo un año después de acabar la carrera esté también de cambios, escribiendo esto desde mi nueva y soleada habitación junto al Manzanares, la mudanza apenas terminada, y pensando en qué hago tan lejos de la costa y en por qué no parece importarme demasiado.

Siempre he tenido ganas de conocer Madrid desde dentro, y también de escapar de Alicante a donde fuese, a cambiar de aires. Tengo que admitir que durante estos últimos dos o tres años esa situación ha ido cambiando: Alicante ha dejado de ser para mí una ciudad inerte y un completo desmán urbano para pasar a ser un espacio de oportunidad y un auténtico hervidero de actividad… además de un completo desmán urbano que sigue siendo, claro. De pronto, todo por allí se me estaba haciendo demasiado interesante como para dejarlo como si nada, así que casi tengo que agradecer que el empujón me haya llegado desde fuera, o habría echado raíces del todo antes de darme cuenta.

Espero poder aprovechar esta oportunidad para limpiar un poco la cabeza, el armario y la agenda, separarme un poco de algunos proyectos para pensar y observar cómo siguen por sí mismos, y centrarme en otros más personales que he tenido aparcados por demasiado tiempo. Por ejemplo, arrancar poco a poco con Sociarq, sacando las decenas de borradores que tengo en espera, y ponerme con este mismo blog, LaCajita, que durante estos últimos meses ha acabado de perder su sentido (que nunca estuvo muy claro) y que me pide a gritos un replanteamiento de raíz si quiero que siga aportando algo de valor.

Iluso de mí, claro. ¿Centrarme? ¿Despejarme? ¿Aparcar proyectos e ideas? ¡Vamos…! Todos los que me conocen un poco estarán riéndose de mí al otro lado de la pantalla, pero bueno, dejadme vivir al menos por un tiempo la ilusión de que cambiar de ciudad me permitirá cambiar, siquiera un poco, de vida.

(¡Ding!)

Estimados lectores del Blog 853.705 de Technorati, les habla el redactor:

Seguimos en modo PFC;  les rogamos mantengan abrochadas las suscripciones RSS y tengan paciencia para sobrellevar las condiciones de los próximos meses. Les aseguramos dejamos caer que todo está perfectamente más o menos bajo control. Aunque es posible que sigan notando un bajón importante en la cantidad de entradas nuevas, esta situación no será definitiva y en breve podrán seguir disfrutando de nuestros servicios. Ante cualquier problema no duden en consultar a la redacción.

Gracias por su atención.

Cita

No hemos de preguntarnos qué necesita saber y conocer el hombre para mantener el orden social establecido; sino: ¿qué potencial hay en el ser humano y qué puede desarrollarse en él? Así será posible aportar al orden social nuevas fuerzas procedentes de las jóvenes generaciones.

Rudolf Steiner, hablando de educación

Mapas mentales aplicados al proyecto

En arquitectura los diagramas se utilizan muchas veces como modo de visualizar información, y con menos frecuencia como herramienta para organizarla y gestionarla. De este modo, acabamos empleando sistemas que sacrifican la facilidad de manejo y la propia utilidad como herramienta, en favor de la capacidad de representación y del atractivo gráfico. A veces, casi exclusivamente de este último aspecto.

Recientemente he redescubierto el uso de mapas mentales y conceptuales como el lado práctico de los diagramas. Estos “mapas” son un recurso bastante conocido pero poco usado, que consiste en la ordenación y jerarquización gráfica de ideas o conceptos. En ellos, se crean una serie de nodos (ideas, conceptos, temas) que aglutinan el contenido y que son unidos entre sí por enlaces que pueden indicar cualquier tipo de relación, a nuestro criterio. Casi siempre se organizan en forma de árbol, pero también los hay sin una jerarquía tan clara, y desde luego esto es totalmente decisión nuestra.

En conjunto, este sistema es más potente y (una vez creado el hábito) más sencillo de usar que las listas o notas sueltas, y por otro lado es muy directo si lo comparamos con cualquier otra forma de dibujar un diagrama. Cualquier idea puede ser ubicada y documentada en el momento mismo de concebirla, y el mapa resultante queda no sólo en el ordenador (o en el papel), sino también más fácilmente grabado en la memoria, hasta el punto de que es relativamente fácil “rellenarlo” mentalmente con nuevas ideas, y añadirlas luego al mapa guardado. La estructura gráfica de distribución espacial de las ideas, permite saber en todo momento qué datos estamos manejando y cómo se relacionan entre sí.

¿Para el proyecto arquitectónico? Nunca antes se me había ocurrido, pero tras apenas unos días de uso ya tenía todos los datos de gestión del  proyecto de fin de carrera metidos dentro de un diagrama organizado y claro: objetivos, notas e ideas por desarrollar, referencias con sus enlaces correspondientes, contactos profesionales, datos técnicos concretos, etc. Más práctico y ágil, con diferencia, que tener enlaces sueltos por un lado, notas por otro… Sencillamente, cada vez que me pongo a trabajar en el proyecto abro el mapa mental y voy consultando, incluyendo, relacionando o moviendo cosas sobre la marcha, con muy poco esfuerzo de más.

PFC en Xmind sobre Ubuntu (Linux)

Buscando diferentes alternativas para crearlos y utilizarlos en formato digital he dado con Xmind, un software que permite crearlos sobre la marcha, al mismo tiempo que se piensa y centrándose en las relaciones y los contenidos. Quizás por ello hace pocas concesiones al aspecto gráfico: se puede personalizar completamente, pero siempre dentro del típico aspecto de “diagrama de flujo”. En cualquier caso, no he echado nada en falta en cuanto a prestaciones: tiene la posibilidad de añadir notas, hipervínculos a webs, carpetas o archivos, iconos e imágenes a cada nodo, y conectarlos entre sí de de muchas maneras, ya sea de forma jerárquica o por otro tipo de relaciones.

Xmind es multiplataforma (Windows, Mac y Linux, que es donde yo lo uso) y de código abierto. Además, existe la versión portable, ejecutable en cualquier sistema operativo desde una memoria USB.

Por Fin, C…

Estimados lectores del Blog 853.705 de Technorati, les habla el redactor:

Estamos entrando en modo PFC;  les rogamos que se abrochen las suscripciones RSS y tomen medidas para sobrellevar las condiciones de los próximos meses. Les aseguramos que todo está perfectamente bajo control, aunque es posible que noten cierto enrarecimiento en la cantidad de entradas y alguna disgresión imprevista en sus contenidos. Ante cualquier problema no duden en consultar a la redacción.

Gracias por su atención.

Esas maravillosas bolsas

Hace un tiempo mandé un breve mail hablando sobre las bolsas desechables de plástico. O sobre las bolsas de tela, que es la otra cara de la moneda. Como tuvo bastante buena respuesta, me he decidido finalmente a publicar algo sobre el tema.

No a las bolsas de plástico. No os voy a poner imágenes catastróficas ni estadísticas alucinantes, que podéis ver aquí si queréis. A mí me basta con saber que el concepto de bolsa desechable y no biodegradable es otro programado y ridículo error colectivo de nuestra sociedad.

Generalmente me parece más útil plantear las cosas desde el lado positivo, así que vayamos a la otra cara del discurso: a las bolsas de tela. Se aportan datos y estudios de todo tipo, pero lo que no se dice por ahí es que, sencillamente, las de tela ¡molan más! Y es evidente. Una vez que coges una, dejas de entender a los que prefieren las de plástico. Llevas una bolsa a tu estilo (el heavy con una calavera sobre tela negra, el hippie con florecillas, el minimalista blanca sobre fondo blanco), y no un crujiente cacho de publicidad de la más cutre, que grita a los cuatro vientos “YO COMPRO EN MERCADONA”. Me parece hasta normal que nos cuelen la contaminación y la insalubridad, pero… ¿la cutrez? ¡Vamos…! Estamos sin duda ante una de las mayores victorias del capitalismo, y más en una sociedad que valora la imagen casi tanto como la comodidad. Pero creedme: la bolsa de tela es más cómoda, más resistente, más agradable al tacto, más elegante y más silenciosa. Nacida para triunfar.

Sigue leyendo

al 2009…

Un año más, he logrado por los pelos encontrar el momento para escribir un textito y hacer una imagen que lo acompañe, en un lejano intento de recuperar lo que en realidad me gustaría haber hecho: enviaros una postal.

al 2009 en bici

Creo que para mí este año será un año de acabar muchas cosas, un año de cierre, acabamiento, desenlace, final, remate, the end y sanseacabó. Porque se acaba el cuarto septenio de mi vida (así que entre otras cosas, las células de mi cuerpo se habrán regenerado completamente 4 veces desde que nací), y con él un ciclo completo -el universitario- que ha supuesto casi exactamente un tercio de ésta, de modo que me ha parecido un buen momento para terminar todo lo que comencé y quedó pendiente, que es bastante.

Me he ido haciendo experto en comenzar cosas, pero lo de terminarlas es realmente mi talón de Aquiles, así que me las voy a ver y desear para que el 2009 sea lo que imagino que podría ser. La lista es larga y borrosa: regalos que no llegué a regalar, trabajos siempre dejados para mañana, compromisos que quedaron en el aire, dibujos que apenas son bocetos, canciones a medio componer, relatos sin principio ni final, reparaciones pendientes, ideas que quedan por escribir e incluso la carrera de arquitectura, que alguna vez la tendré que acabar, también…

Si después de todo eso resulta ser también un año de comienzos, sólo el tiempo lo dirá. Por si acaso, mejor que me pille sin deudas y con el equipaje preparado…

¿Por qué os cuento todo esto? Porque me ha invitado (y es un honor) el maestro Joaclint Istgud a contar mis objetivos para el 2009. Tengo la costumbre de no seguir la corriente, pero por esta vez os paso el enunciado sólo ligeramente modificado. Aquí va la pregunta-reflexión del momento:

¿Cómo os imagináis este año que entra? ¿Será una continuación del anterior, romperéis esquemas, mejoraréis en algun aspecto u os echaréis a perder definitivamente? ¿Imagináis algo muy concreto (tipo el dia 23 de febrero a las 17:03h me comeré un kiwi con piel) o algo más bien genérico (como voy a ser buena persona, para variar)?

Ale, ¡a vivir bien!

Drivers para Dell Studio 15

Hago un breve inciso en el discurrir habitual del blog para insertar una información ultraespecífica que proviene de mi lado más friki-informático, que también lo tengo a ratos. Sólo quería dejar constancia ante Google de que, haciendo uso de las oportunidades que da Internet, abrimos en el foro de Ubuntu-es un tema para instalar la distribución de GNU/Linux Ubuntu en un portátil Dell Studio 15. Allí se indica todo sobre los drivers, la instalación y los dispositivos que no se han logrado hacer funcionar. Recomiendo leer todo el hilo, aunque sea largo, porque hacia el final es donde están las soluciones, una de ellas tan simple como: instalar Ubuntu, actualizarlo, y listo: todo funcionando. Ahora sólo falta que alguien se curre algo parecido para instalar Mac OS, y ya podemos darle calabazas a Windows.

Hmmm… por si alguien sólo quiere darle calabazas al Vista, os dejo un par de enlaces con algunos de los drivers para XP, que paradójicamente es mucho más difícil de instalar -y de encontrar los drivers- que Ubuntu, hasta el punto de hacerme desistir.

Installing XP in Dell Studio 1535  | Installing Windows XP Pro in Studio 15 | Disco duro (creo… a mí no me funcionaron) | Y por si no están en ningún otro sitio…

Y por último, por si alguien aún está considerando si comprarse o no ese modelo concreto: Dell Studio Review

Una vez más, La Cajita

Tarde o temprano tenía que ocurrir. Te pones, y claro, pasa lo que pasa: las últimas asignaturas de la carrera, esas que nunca quisiste tener que aprobar, caen una tras otra, zas, zas, zas. Sin piedad, aunque con dudas. Sin segundas oportunidades. Y con mucha suerte. Y de pronto, descubro que he logrado mi objetivo, pero que más allá de él tampoco parece existir el tiempo libre. Parece que estos últimos años me he ido haciendo experto dos cosas:

a) Generar ideas a un ritmo imparable. Todo tipo de ideas, en todos los campos de la realidad, a todas horas y de todas las calidades.
b) Comenzar proyectos, muchos proyectos. Apuntarme a algunos que otros comenzaron. Hacerme activista de causas propias y ajenas. En fin, meterme en todo.

De modo que me las apaño para estar siempre con diez cosas en mente y otras tantas entre manos. A cada día que pasa, algo más en lista de espera, y una pila de ideas en la libreta. Pero bueno, eso es ya es otra historia, sigo a lo que iba:

Vuelvo a tomar las riendas de La Cajita, esta vez con objetivo cercano de darle un empujón y ver si logro convertirla en algo un poco más potente, con más posibilidades, que me sirva de escaparate personal y profesional a la red de redes. Ambicioso (no mucho) pero realista (tampoco demasiado).

En estos últimos meses he ido dando pequeños pasitos en esa dirección. Hay un dominio www.la-cajita.es, con su correspondiente espacio web, ya en funcionamiento pero de momento redirigido hacia aquí. Hay una web a medio programar, que hará de rostro para el cuerpo que de momento seguirá siendo el blog. Sobre pasar de Blogger a WordPress, hay unas cuantas horas de lectura, de tanteo, incluso de experimentación directa con las manos en la masa. Muchas ganas, y también mucha pereza / poco tiempo. Hay pensamientos sobre promoción, posicionamiento y línea garabato editorial. Y por haber, hay hasta una primera y semihumorística incursión en el merchandising:

Y con esto, doy por inaugurada la segunda temporada de La Cajita 1.0, rumbo a la versión 2.0. Lo que no quiere decir (y lo siento por mis miles de fans) que de pronto me vaya a poner a publicar cosas a mansalva. Sólo que igual es posible que exista mayor probabilidad de…

Un año

Un año exacto desde la primera entrada. Eso es lo que ha tardado La Cajita en tener un fondo a su medida, bien encuadrado y visible a cualquier resolución. Una vergüenza.

El inicio de su segundo año de vida trae un par de proyectos de modificación, que iréis viendo a su debido tiempo. Este blog pasará a formar parte de una web algo más ambiciosa… pero tampoco mucho más, que hay que sacar tiempo para todo.

Ale.

El código se va de marcha

El suceso: La historia empieza el otro día. Yo estaba trabajando sobre dos archivos muy diferentes:
– Un .svg, que es el formato vectorial estándar que usa Inkscape (una especie de Corel o Illustrator, pero libre, de código abierto) para guardar las ilustraciones.
– Un .doc, por todos conocido. Concretamente, en formato 2003 pero guardado desde Word 2007 (por la estúpida incompatibilidad entre versiones).En fin, a lo que iba.
Guardé los archivos, apagué el ordenador… y cuando volví a encenderlo, ambos se habían estropeado, y no me dejaba abrirlos, aunque sí copiarlos. Primera cosa mosqueante: que se hubiesen estropeado justo los dos que había estado editando. Bueno, lo asumimos y lo atribuimos a un error de mi disco duro externo (lo reconozco, trabajar desde un disco duro USB es un suicidio).Sin resignarme a perder todo lo que había añadido a ambos, cojo el .doc y lo abro con el Wordpad, para ver el código de que está hecho. Aparece algo como esto:

Captura de pantalla. Clic para ampliar

Comienzo a buscar algún trozo de texto inteligible, y efectivamente, encuentro la mayor parte del contenido del archivo. Lo copio a un .doc nuevo, y listos. Suspiro de alivio, pese a haber perdido un par de trozos de texto. Sigo leyendo por si hubiera algún otro fragmento aprovechable, y de pronto, me encuentro con algo totalmente inaudito: un trozo de texto que (¡lo juro!) escribí en el Inkscape, y no en el Word. ¿Qué diablos hace aquí? Lo copio en un archivo aparte, pero las neuronas me chirrían de pura extrañeza.Y entonces me doy cuenta de algo. A ver si lo veis:

Captura de pantalla. Clic para ampliar.

Efectivamente. ¡Son dos tipos de código diferentes! Abro rápidamente el código del archivo de Inkscape y mis sospechas más desaforadas se ven confirmadas. Los mismos dos lenguajes, pero en distinta proporción.¡Ambos archivos han intercambiado trozos de código! Alucino. Tras un rato alucinando, y con toda mi lógica y algo de audacia, pienso: si vuelvo a intercambiar el código, los archivos deberían abrirse sin problema…

Manos a la obra, pues. Ciertamente, resulta muy fácil reconocer qué código es de cada archivo:
– El código de Inkscape es una maravilla del orden y claridad, hasta para alguien como yo que no sabe prácticamente nada de programación. Tras un vistazo, soy capaz de reconocer en el texto cada una de las identidades dibujadas por mí en el programa. Ahora mismo podría cambiar el color de un degradado en concreto y el contenido de un par de textos sin abrir Inkscape, estoy 100% seguro.

– El código de Word, uno piensa (inocentemente) que debería ser más sencillo porque al fin y al cabo, es un procesador de texto. ¿No? Pues no. Resulta que es un mejunje de símbolos indescifrable y sin lógica alguna (véase la primera captura de pantalla). Si sé por dónde cortar y dónde pegar es porque sencillamente voy a intercambiarlo con el código de Inkscape, que me sirve de guía.

Tras un par de cortaypegas, guardo ambos archivos “reparcheados”, y contengo la respiración.Tachaaan. El archivo de Inkscape se abre perfectamente, y todo, hasta el último detalle, está ahí para mi uso y disfrute. ¡He reparado yo solito un archivo corrupto! ¡Qué mayorrr! Y tachaa… El archivo de Word, también se abre, pero me muestra infinidad de páginas llenas de símbolos esotéricos, sobre todo cuadraditos. Debo haber pegado mal el código, lo cual, sinceramente, era de esperar, dado que no había una estructura clara que seguir, y es posible que un punto y aparte marque la diferencia entre funcionar o no funcionar.

Resumen: El Inkscape, un programa de diseño gráfico, gratuito, open source y de apenas 35Mb, utiliza un formato de guardado con un código preciso, claro y muy sencillo de editar hasta por un piltrafilla como yo: ¡el XML! El Word, un editor de textos de pago y con más tonelaje que 20 Inkscapes, guarda sus archivos en vete a saber qué verborrea irrecuperable que contiene muchísimas más líneas (o eso me parece a mí) de las estrictamente necesarias para guardar toda la información de un texto con formato, y que en caso de error como el arriba descrito, te deja tirado forever and ever.

Moraleja: Pues eso… y comieron perdices.

Vuelvo

Tras un mes en Fuerteventura dedicado casi exclusivamente a mi yo windsurfero, vuelvo a mi tierra y a mi vida. Un mes de pura sensación, puro presente, aparcando mis proyectos, mis reflexiones, conservando únicamente, allá lejos, mis ideales y mis principios como un faro para no perderme.

Un mes leyéndoos a todos (gracias a la capacidad de lectura offline del Google Reader) sin poder contestaros, a veces sin querer contestaros, lo reconozco. Demasiado atado a lo físico como para pensar. Agarrado al agua, al viento, a la arena, con la piel y los músculos, con los ojos. Y nada más. Estuvo bien, sí, pero me alegro sinceramente de estar de vuelta al gran barco de mi mente, desplegar las velas, tomar el timón y volver a seguir largamente un rumbo.

Hmmmm…

Caray, qué difícil es arrancar con esto, ¿no?. Tengo 2000 documentos en el disco esperando ser colgados. ¿Cuál poner primero?
Creo que voy a poner uno de cada categoría, para que aparezcan todas, y luego ja vorem.