El templo de la buena vida

Imagino que cada arquitecto tiene una fantasía. La mía siempre ha sido construir un templo. Me daba igual de qué tipo, todos me atraían, aunque ni yo mismo alcanzara a saber por qué. Me pasé años fantaseando con la idea, y cuando por fin tuve la oportunidad de participar en la construcción de uno, no me di cuenta hasta años después de haberlo terminado.


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Tres cosas que re-aprendí de Theo Jansen

Patas de una de las piezas de Theo Jansen - Foto: Diana Piñeiro

La máquina-animal sacada de su medio natural – Foto: Diana Piñeiro

Hace tiempo que pasó la última exposición de Theo Jansen en Madrid, pero sigo teniendo muy frescas las ganas de compartir algunas ideas que se me quedaron pegadas durante la visita. De explicarlas, o de explicármelas, contármelas a mí mismo para tratar de enseñarme algo que creo que necesito aprender. Sigue leyendo

De mecanografía, teclados mecánicos y buenos propósitos

No sé si por tradición o porque realmente sirve para algo, a comienzos de año muchos nos ponemos a reflexionar en lo que hicimos el año anterior y lo que queremos conseguir en el año entrante. Si hay una cosa fácil de llenar es la lista de buenos propósitos que rara vez cumples, pero hace un par de años descubrí que era mucho más realista, más efectivo y también más gratificante ponerse un único objetivo y asegurarse de cumplirlo.

Hace un par de años logré saltar de un avión como desafío a mi miedo a las alturas, y este año pasado me propuse re-aprender y mejorar mi mecanografía. Así que aprovechando el World Typing Day, que se celebra cada año el 8 de enero, justamente de eso quería escribir: de otro objetivo cumplido durante el 2015. Sigue leyendo

Cómo cambiar la orientación del monitor, en Linux, con un atajo de teclado

Algunos monitores tienen la capacidad de rotar 90º para colocarse en posición apaisada o vertical. Hace unos meses comencé a trabajar con uno de ellos y para ciertas actividades como escribir, editar posts, revisar documentos, o ver la mayoría de las páginas web, ponerlos en vertical es una gozada. ¿Quién quiere espacio a los lados si el contenido va en vertical? ¿Que quieres comparar documentos lado a lado o ver vídeo? Lo vuelves a poner apaisado, y listo. Si necesitáis un monitor nuevo, os recomiendo encarecidamente uno que tenga esa posibilidad, especialmente los Dell.

El problema es que los monitores, salvo que sean de alta gama alta, no suelen incorporar un sensor capaz de decirle al sistema operativo que la pantalla ha girado, así que la primera vez que lo giras te quedas con cara de tonto, la cabeza ladeada, viendo un escritorio que, claro, se ha girado 90º. Aún puedes acceder a la configuración de resolución de pantalla en tu sistema operativo y cambiar la orientación, pero ¡intentad hacerlo con la pantalla rotada 90º a la izquierda! La solución más lógica es acordarte de cambiar primero la resolución de pantalla, y luego rotar físicamente el monitor. Pero a la larga, si te encanta andar cambiándolo de posición cada dos por tres según la actividad que estés realizando (y te encantará, créeme), esto se vuelve pesado, así que yo mismo no tardé en empezar a buscar una forma de cambiar la orientación del escritorio rápidamente, por ejemplo, con un atajo de teclado. Sigue leyendo

Autofocus: productividad para flojos de voluntad

Autofocus

Hace ya unos años, mientras trabajaba en mi PFC, me olvidé tanto del resto del mundo que la cosa empezó a descontrolarse. Mi lista de tareas (que gestionaba sin mucho criterio) no hacía más que extenderse, y no veía en el horizonte ninguna posibilidad de reducirla. Al final, en medio de un agobio importante, decidí dejar el proyecto de lado y me pasé 3 días estudiando métodos/técnicas de productividad: GTD, Pomodoro y, finalmente, Autofocus, de la que hablaré ahora mismo.

Salí de aquella crisis de productividad tan rápido que durante unos días creí haberlo superado para siempre. Ya está, ahora soy una máquina, que se prepare el mundo.

Pues… no. Aprender cualquier método lleva bastante práctica, pequeño saltamontes. Por mucho que sigas blogs y leas libros sobre ello, no se trata tanto de saberse una técnica como de cambiar ciertos hábitos, y eso, siento decirlo, es muy difícil y lleva bastante trabajo. Esa es la demoledora verdad:

Si eres inconstante, perezoso o lo tuyo es dejar las cosas para más adelante, adoptar un método de productividad te va a resultar tan difícil como abordar las tareas sin él.

Entonces, ¿no hay esperanza? Bueno… Sigue leyendo

Cambiando el mundo a golpe de cuchara

Disco Sopa en Matadero - Foto de Cocook en Flickr

Hoy, en un par de horas dando vueltas por la exposición We Traders en Matadero, con la “discosopa” (cena cocinada colectivamente, con música de fondo, y usando comida que de otro modo iba directa a la basura) que han organizado los de Foodsharing y Cocook hoy allí, me he reafirmado en que hay un mundo mejor que pugna por desarrollarse y que, sorpresa, está en este, al alcance de cualquiera… y más aún, hecho por cualquiera. Sin héroes, sin jaleos, desde lo más rutinario de nuestras vidas, como puede ser, en este caso, la comida.

Para los faltos de esperanza o imaginación, para los que no saben que hay que mirar por otros lados para encontrar buenas noticias o para los que las buscabais sin encontrarlas, os dejo algunas de las iniciativas que he conocido hoy: Sigue leyendo

El carsharing como alternativa al coche privado: comparativa de servicios en Madrid

Hace unos meses me quedé definitivamente sin coche. Desde que me mudé a Madrid apenas he tenido necesidad de usarlo, así que no lo estoy echando nada en falta, especialmente los gastos, el aparcamiento y otras cargas como las averías y el mantenimiento.

Sin embargo, por mucho que por lo general me mueva bien con transporte público y mi fiel bicicleta plegable, hay ocasiones en las que me vendría bien un coche: cuando tengo que ir a un sitio difícilmente accesible de otra manera, llevar una carga importante, o… bueno, de momento esas dos. Como ya comentaba en el dilema de la movilidad, intento usar siempre el “menor” vehículo posible para trasladarme, sin descartar para nada el coche cuando se hace realmente necesario. Y para esas pocas ocasiones creo que no merece la pena (ni es sostenible como comportamiento generalizado) mantener uno propio así que lo más razonable es alquilarlo puntualmente, o tener acceso a uno compartido.

¿Compartido, con quién? Aunque se puede hacer perfectamente entre personas, por ejemplo con un vecino, requiere un cuidado, un respeto y una coordinación extremos. Estuve compartiendo coche durante años y sé que las cosas se pueden complicar con la diferencia de uso, el desgaste, las reparaciones, los horarios, la limpieza y el mantenimiento… casi todo es susceptible de provocar conflicto si no se está muy atento.

Carsharing diagram illustration by Jorge Toledo

Pues bien, ahí es donde entra el carsharing. El concepto es sencillo: Una empresa, cooperativa o comunidad mantiene una flota de coches, haciéndose cargo de su mantenimiento y coordinación, y el usuario paga una cuota (fija y/o por horas y/o por kilómetros) por usarlo. De ese modo, se optimizan muchos procesos, se reduce el impacto medioambiental con el menor consumo de energía y recursos, y se recortan los gastos para cada usuario. Una situación win-win-win.

Pero, a la hora de la verdad y comparándolo con tener un coche propio o con alquilarlo esporádicamente, ¿sale a cuenta el carsharing? Sigue leyendo

La donación activa

Donación activa

Cada vez que me aborda por la calle alguien para intentar convencerme de algo siento el mismo rechazo. En cuanto veo la camiseta corporativa y la carpeta, sé lo que va a pasar: Me van a pedir un minuto de mi tiempo (no cuela: todos sabemos que los minutos, como las cañas, nunca van solos), y me va a tocar tomar dos decisiones en cuestión de segundos, allí de pie, con el rugido de los coches de fondo y otras mil cosas en la cabeza:

Si pararme o no.
Si «comprar» o no. Sigue leyendo

Restaurar un monasterio, instaurar una comunidad

El año pasado por estas fechas, leyendo un libro de escritos de Gaudí, me encontré con una memoria* que hilaba maravillosamente el proceso de restauración de un monasterio con la creación de una comunidad local, en una línea que hoy día muchos estamo re-buscando y redescubriendo. Os dejo la foto y transcribo a continuación:

Comienzo del capítulo "Memoria de la restauración del Monasterio de Poblet" de Gaudí, Toda y Ribera, año 1867. Extracto del libro "Antoni Gaudí: Manuscritos, artículos, conversaciones y dibujos" editado en 1982 por Marcià Codinachs y el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Alicante.

Muchos y pequeños son los pueblos que están cerca de Poblet. Si se intentara su restauración no hay duda de que los obreros empleados para ello residirían en el monasterio, habitando en este caso los antiguos edificios y talleres. Empezaría a formarse allí una sociedad que si al terminar sus trabajos se le cediera gratis o por poco precio una vivienda y una parte de tierra a cada uno, se establecería definitivamente allí formándose un pueblo alrededor del monasterio.

La restauración no debería salir de los muros de Poblet; es decir, todos los objetos artísticos o no, que debieran ejecutarse, habrían de serlo en el mismo monasterio llamando a los artistas encargados de ello e invitándoles para que con sus familias se quedaran allí; buscando al efecto los que por su posición social pudieran fácilmente cambiar de domicilio, para así agrupar los distintos elementos que son necesarios para formar un pueblo.

Lo bueno es que el título del post podría valer tanto para este texto como para el proyecto unMonastery. Y, cambiando Poblet por Matera y haciendo alguna que otra actualización, también el contenido de la memoria en sí.

En 1867, unos arquitectos comienzan la descripción de un proceso constructivo-creativo por las condiciones necesarias para crear comunidad a su alrededor.  Casi siglo y medio después, y desde una nueva “posición social” de neonómadas y ciudadanos glocales un grupo de personas habilita un espacio en un pueblo italiano e inicia un proceso de cotrabajo y convivencia creativa.

¿Qué ha cambiado y qué sigue siendo igual?

*Comienzo del capítulo “Memoria de la restauración del Monasterio de Poblet” de Gaudí, Toda y Ribera, año 1867. Extracto del libro “Antoni Gaudí: Manuscritos, artículos, conversaciones y dibujos” editado en 1982 por Marcià Codinachs y el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Alicante.

Tejiendo lo común: desarrollo social y urbano en red

El pasado jueves 29 de noviembre estuve en Alicante, invitado por Arquitectos Sin Fronteras para dar una charla sobre “trabajo en red” en el marco del curso-taller “EnREDándonos en la Zona Norte

Colaboración, red, estructuras mixtas, remezcla y complejidad - collage de imágenes de opensourceway

Collage de imágenes de OpenSourceWay – CC BY-SA

El tema es muy amplio y estoy lejos de considerarme un experto en estas cosas, por lo que fue un desafío darle forma para una audiencia variada incluyendo arquitectos, activistas, vecino… Esta es la descripción de la charla, enviada a priori, y que luego matizaré en función de lo que sucedió allí realmente:

La charla intenta encontrar un enfoque práctico, cercano a la experiencia de los asistentes, al desarrollo social y urbano en red. Se parte de la idea de que la vida urbana de una ciudad, un barrio o una calle, es un bien común que mejora y perdura cuando se cuida de forma colectiva. Sin embargo, la complejidad de ese entorno pone a prueba toda estructura organizativa para hacerlo. Se propone, entonces, hacerlo en red.

¿Qué significa en red? Ante todo hay que diferenciarlo, que no separarlo, de “en la red”, hablando del carácter complementario de lo físico y lo digital como espacios de oportunidad. Cabe comentar aquí otras características del trabajo en red: la capacidad de trascender formas rígidas de organización y permitir una mayor adaptabilidad; la gestión de la diversidad, admitiendo incluso el disenso sin dejar de funcionar; la posibilidad de conectar y poner en valor directamente a las personas, sin intermediarios, favoreciendo de ese modo un desarrollo personal que redunda rápidamente en desarrollo social.

Se proponen también una serie de principios que permiten que el trabajo en red sea fructífero y satisfactorio, y se produzca en pro del bien común. Se introducen conceptos que es recomendable tener en cuenta, como la autonomía en las herramientas y los medios, las libertades básicas del software libre como fuente de inspiración, y la cultura abierta como una manera de favorecer el desarrollo de la sociedad y el de la propia ciudad en que habita.

El núcleo principal de la charla se dedica a hablar de tres aspectos fundamentales del desarrollo urbano y social en red: el conocimiento del entorno, la colaboración, y el conocimiento compartido. Cada uno de ellos se comentará desde una perspectiva cercana al ciudadano de a pie, proponiendo herramientas, metodologías o medios que pudieran ser útiles de forma directa, tratando siempre de equilibrar los recursos digitales con los físicos para mostrar que su combinación permite salvar barreras culturales, de edad o educación, como la brecha digital, el idioma, etc.

El objetivo es principalmente atraer la curiosidad hacia otra forma de entender la organización de iniciativas de todo tipo -sociales, culturales, económicas, legales o técnicas- en el entorno urbano, y proporcionar algunas pistas, algunas herramientas, algunos recursos de los que partir para recorrer ese camino colectivamente.

Dudando sobre la manera de contar todo esto, y enlazando con una reciente reflexión sobre “pensar en red”, decidí probar un formato menos habitual, y esto es lo que llevé:

Ver a pantalla completa o clic derecho para descargar.

Es un mapa mental en formato .svg que visualicé directamente en Inkscape (¡a pelo!) pero que ahora he aprovechado para montar con un recorrido animado con Sozi (podéis hacer clic, zoom y arrastrar sobre él). Ante la imposibilidad de abordar todos esos temas, la idea era dejar el “camino” a recorrer un poco abierto, para poder ir enlazando los temas de mayor interés para todos los asistentes.

A la hora de la verdad, no dio tiempo a entrar en detalles (la charla duró poco más de media hora), de modo que la conversación quedó en un plano general y muy falta de ejemplos a los que “agarrarse”. Espero que eso no la hiciera demasiado abstracta. Nota mental, que comparto por si a alguien más le sirve: la próxima vez, intentar aunar ambas cosas, contando cada concepto general con un ejemplo, aunque sea a toda velocidad.