En construcción

[Notas encontradas no recuerdo bien dónde]

El pasado 2 de Enero de 2006, en una conferencia que dio en el colegio de arquitectos, contaba José Luis Guerin (el director de la película “En construcción”) una vivencia frente al mundo de las obras de construcción: una obra delante de su casa.
¿Habéis vivido eso alguna vez?, decía. Es traumático, estás tan tranquilo en casa y de pronto llegan unos tipos con máquinas y lo llenan todo de polvo, de mierda, de ruido… un ruido horrible… horrible.

Al principio, la rabia le hacía asomarse a la ventana con ánimo de protestar, y entonces veía a un obrero al lado de la hormigonera, y se daba cuenta de que él también estaba aguantando el ruido. Qué le iba a decir, en el fondo estaban conectados por ese estruendo… Contaba que, como su estudio daba a la calle y a la obra, comenzó a pasar ratos sentado ante el escritorio, mirándolos trabajar, y oyéndolos. Empezó a aprenderse sus motes (que se gritaban mutuamente), a ver las bromas y los problemas generados por la diferente cultura e idioma de los obreros (los del este, el sevillano, los marroquíes…).
Entonces, un día, la obra se acabó. Se pararon los ruidos, el edificio quedó definitivamente cerrado, silencioso, y comenzaron a llegar los que realmente iban a ser sus vecinos. Guerin, asomado a la ventana, llegó a una sorprendente conclusión:
Eran más simpáticos los otros.

Esto plantea dos reflexiones:
– La primera, que planteó el propio Guerin y en la cual basó “En construcción”, es la pregunta de qué pasa en una casa antes de que llegue el dueño. La constatación de que la vida de un edificio, su historia, no comienza con el primer usuario, sino antes. ¿Es ya una forma de habitar, en algún sentido de la palabra?
– La segunda, de carácter social. Y es que realmente, es posible que la simpatía que le suscitaron los primeros habitantes (los obreros) se deba únicamente al hecho de que se dejaban ver, de que desarrollaban su vida ante él, de que ofrecían a su vista algo que los caracterizaba, que los definía como personas. Los nuevos vecinos, en cambio, con su hermetismo, impedían toda relación. Lo cual vendría a reforzar mi intuición-teoría de que compartir/mostrar la actividad de la gente permite crear entornos más humanos, más cercanos a la gente, entre la gente.

3 comentarios

Carabiru 4 agosto 2008 Contestar

:)

Nunca dejas de sorprenderme…

¿como lo consigues?

JT 4 agosto 2008 Contestar

Pues… no lo sé muy bien, jejeje. ¿Qué te sorprende?

Lleno los silencios de mi vida con pensamientos sobre lo que me rodea, en lugar de ver la TV, escuchar la radio o el MP3 sin parar, etc etc.

Sencillo.

Carabiru 4 agosto 2008 Contestar

Oh! cuan mediocre soy!!

Deja un comentario