Cuentacuentos Nueve

Cuando se quiso dar cuenta, era otra vez otoño.

Lo supo al sentir que a su alrededor, tras largos meses convertidas en fríos y oscuros dedos que arañaban el viento, las ramas comenzaban a sacudirse la nieve perfectamente alineada sobre ellas. También porque sus sentimientos, temblorosos y hostigados por tantas otras inclemencias, parecían hacer lo mismo con aquel deje suyo de nostalgia.

Lo supo cuando, de pronto, cada día de sol a su alrededor era una excusa para correr en forma de agua, brotar en forma de hojuela, explotar en forma de flor. Y cada sonrisa, en ella, una súbita oportunidad de liberarse, de ser sincera o valiente, y de llorar un poco, también.

Lo supo porque el río se aceleraba y las distancias se acortaban, porque todo parecía ir mucho mejor o mucho peor, pero ir, al fin y al cabo. Porque tras su temeridad, tras el gran cambio, tras la dura adaptación, por fin parecía estar viviendo.

Lo supo al ver que en el cielo, trazando grandes letras de esperanza, borrones de cuenta nueva y flechas de voluntad, volvían las aves migratorias, graznándole un saludo al acercarse. Al sentir que su corazón, largamente aprisionado sin barrotes ni cadenas, rompía de pronto a sentir y la hacía querer más, y mejor.

Cuando se quiso dar cuenta, allá, en su tierra, al otro lado del mundo, era otra vez otoño.

12 comentarios

Carabiru 10 diciembre 2007 Contestar

Es decir, que era primavera donde ella estaba ¿no?

Se atrevió a volar, a dejarse ir.

Quizá haya entendido lo que he querido y no lo que pretendías, no lo sé, pero me parece precioso, en tu línea, jejeje suave, poético, muy JT.

:P

___________________ 10 diciembre 2007 Contestar

ME quedo con la misma conclusión que carabiru. La verdad es que es muy descriptivo, suena a renovación a escapar hacia delante.

Un Saludo,

Pedro.

JT 10 diciembre 2007 Contestar

Sí, es eso ;)

Milo 10 diciembre 2007 Contestar

Renovarse o morir, es lo que tienen estas etapas, que nos hacen pasar meses bajo el manto del frío, nieve o vete tú a saber qué más y cuando nos queremos dar cuenta, lo hemos pasado y volvemos a ver brillar el sol

мαяια 10 diciembre 2007 Contestar

«grandes letras de esperanza, borrones de cuenta nueva y flechas de voluntad» esta frase me parece tan, pero tan bonita y tan buena!!!

Derrocha positividad, buenos propósitos y esperanza a dosis agigantadas. Me ha encantado leer algo así, sobre todo porque… no llevo mucho leído, pero entre lo mío y lo que llevo… lo que más abunda son las historias tristes. Da gusto poder encontrarse con un punto de inflexión como este tuyo.

Cada día me engancha más tu «estilo» ;)

Besotes y aplausos!

P.D. Te pongo un link en mi blog para no perderte la pista durante tanto tiempo, ¿si? ;)

Miki (El Niño Rockero) 10 diciembre 2007 Contestar

En cierto modo lanzas un mensaje semejante al que deja Jara en su relato o al que dejo yo en el mío.
Mirar hacia delante y no hacia detrás. Vivir, simplemente y no dejar de hacerlo. Pasar por inviernos duros pero saber que llegarán las primaveras y veranos para subir de nuevo.

Muy poético y bellamente contado. Me ha gustado mucho.

un abrazo!

Mj 11 diciembre 2007 Contestar

Todos saben que las aves migratorias siempre encuentran el camino de regreso ;)

http://youtube.com/watch?v=b_WUpKxM5nc

Klover 11 diciembre 2007 Contestar

Un viaje/desconexión hacía el otoño de otras tierras…

Interesante…

Un abrazo.

XerophussS© 12 diciembre 2007 Contestar

¿Sabías que mi dermis es capaz de revelarme qué hora es en cada momento? Admás, a veces me da un avance meteorológico del tiempo de mañana, pasado y el domingo.

Esas cosas, chico XD

(Muy bueno el texto, sí señor, sigue siendo un placer pasar por aquí)

Hellraiser 12 diciembre 2007 Contestar

Me he quedado atónito la primera vez que lo he leído. No entendía lo que intentabas transmitir. Pero al releerlo un par de veces más me he quedado enganchado a tus palabras.
Un relato precioso.
Felicidades campeón.
Un fuerte abrazo.

Carlos 13 diciembre 2007 Contestar

Lo supo desde que el primer latido despertó al sentimiento invernado y a cada momento le guiaba el deseo de llegar a vivirlo.
Guarda esta cajita valiosos relatos como este.
Un abrazo

Niobe 14 diciembre 2007 Contestar

Eso es lo que sienten muchas personas que están lejos de su tierra. Los emigrantes que por uno u otro motivo tuvieron que avandonar su tierra natal y su vida, y piensan en como sería volver a estar allí…

Me ha gustado tu relato porque me ha echo sonreír, y después de los relatos tristes que llevo, se agradece uno tan positivo y lleno de vida.

Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

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